Desde hace tiempo siento mucho interés por dos pueblos que no creo que tengan demasiado en común: los chinos y los indios; es decir, lo que los políticamente correctos ahora llaman "nativos americanos". El caso es que ambos sintieron verdadero horror por las fotos cuando tuvieron ocasión de conocer la fotografía. Creían que cuando se captura una imagen humana, parte del alma se escapa por el objetivo y queda eternamente vagando, sin poder reunirse con el cuerpo del que ha salido.
No sé si esto será verdad o no; pero barrunto que igual no andan muy desencaminados. La fotografía tiene también algo de magia porque es tan solo un momento, un breve segundo en el que queda preso el gesto, la expresión, esa mirada fugaz que ha sido en ese instante pero ya nunca más volverá a ser igual. Distinta, quizá más hermosa, más cansada, mas triste o más luminosa, pero nunca esa misma de nuevo. Es como jugar a capturar el tiempo cuando sabemos que eso es totalmente imposible.
Por eso recibir una foto de alguien que como los chinos y los indios del siglo pasado teme las fotos, quizá por perder parte de su alma, o por pretender esconder su esencia, es un muy valioso regalo. Los regalos verdaderamente importantes nunca se pueden comprar en una tienda ni se entregan envueltos en papel brillante y atados con lazos. Los regalos valiosos son tan raros como la flor que crece en medio de la nieve; los regalos que me roban el corazón son como el edelweiss, raros, preciosos y difíciles de encontrar. Y como el edelweiss, hay que guardarlos con mimo y cuidado.
Comentarios
Las fotografías atrapan, de eso no tengo duda, atrapan momentos, sonrisas, miradas, situaciones, mundos, ¿almas?... Los apresan para ser contemplados en la eternidad de unas pupilas... Si tengo que elegir, elegiría una fotografía espontánea, ahí es donde se contempla la esencia... Los posados entran en la fotografía artificial en pro de un consumismo de momentos :rolleyes2:
Me ha encantado el relato, el tema que planteas y como lo reflejas.
Sonrisas
Saludos.
Indígena =/= indio. No es que los 'políticamente correcots' hayan querido 'ahora' llamar a los indígenas nativos, sino que los indígenas mismos consideraron racista el término 'indio'. Aquí, como en ciertas partes de Centro América, ha habido controversia por esto mismo. Han pedido que no se les llame 'indios', y ellos mismos han tomado acción en el asunto de dejar saber a los demás cómo quieren ser llamados; ya que 'indio' no tan solo era un término racial equívoco, sino que por lo que la palabra implicaba en cuanto a la colonización y Colón, por ello pidieron no llamarles así.
Pero por otra parte está lo de 'afro-americano', ahí sí entra un poco el argumento de 'políticamente correcto', ya que los negros una y otra vez expresan que quieren ser llamados "Blacks" y más los no-negros de aquí por tal de no escucharse racistas emplean lo de "African American". Pero eso ya es otro tema y he divagado suficiente.
Volviendo al tema central del relato: La fotografía lo es todo.
¡Gracias por compartir!
Yo de flores sigo a mi abuela, su flor favorita era el clavel, la flor de la frescura. Regalarle un clavel rojo o blanco a una chica para que se lo ponga en el pelo...ahora mismo no se me ocurre algo más bonito que regalar...:rolleyes:
Esa frase me encanta, así como el relato. Me hace plantearme cosas que ni se me habían pasado por la cabeza antes de leerlo.
Creo que no. Creo que estabas hablando de ESE tipo de fotos. Aparte de ser un tópico, el rechazo que algunos fotógrafos naturalistas o etnólogos aún pueden observar en un chino o un miembro de alguna cultura en la que la fotografía no se practica, es hacia aquella en la que se le pide que pose, no tanto las que se hacen en situaciones espontáneas y/o en grupo. Y el miedo más comprensible es el que puedan sentir por no saber qué va a pasar con esa copia de sí mismo que estará en poder de otra persona.
Y si no les falta razón, es por lo mismo que hoy no debemos permitir sin más que nuestros datos, que algo que hable de nosotros, que nos señale, circule por la red. Nos hace vulnerables.
Yo tenía esa reticencia en el pasado. pero la verdad, si al final uno quiere ser escritor y dar a conocer sus escritos que más da que circulen datos en la red. Mi cortometraje "Como el agua" incluía hasta la dirección de mi domicilio y no he tenido ningún problema.:D
En un mundo donde la gente parece muy preocupada por su privacidad acabé tomando la decisión de no preocuparme demasiado por algo que al final no puede controlar uno. Nuestros datos circulan (los del banco, el censo, el DNI) así que yo pienso mejor que no tengo nada que ocultar. Que tenga mis datos el que quiera, para mí no es tan grave. Pero obviamente no nos hace gracia que se metan en nuestra vida...pero qué le vamos a hacer. Vivimos en Sociedad, ocultarse a los demás casi lo considero poco sano.
Lo de las fotos y las culturas me parece pintoresco. Supongo que como las corridas de toros a mucha gente.:rolleyes:
He buscado información sobre esto que cuentas, Nae. He visto las fotografías de posados antiguos. Son impactantes. Si hubiese que temer por un alma apresada en una fotografía, diría que es en este tipo de fotos...
Este es uno de los fragmentos del artículo:
"... Quiere apresar en su máquina, no la grotesca parodia del diario devenir sino la tensión latente en la imagen, su callado misterio. A tientas, va tejiendo en la oscura cámara la tela de araña que ha de captar la presencia perenne: el asombro de ser, estar, existir. Simetría, equilibrio, silencio, hieratismo son sus hilos sutiles."
Carlos Maside