La nuestra, es una sociedad idiota. No sorprende que un serial televisivo como "Friend's" o el dominical venezolano "A que te ríes" tenga una audiencia mayor que alguna serie de National Geographic o del Instituto Nacional de Historia. Para el televidente promedio, esto último es sinónimo de aburrimiento, y lo primero, de diversión. Punto. Esta limitación se debe, entre otros factores, a un denominador común en los espectadores: la idiotez.
En primer lugar (y dejo a un lado las definiciones de diccionario), existen dos modos o acepciones de la palabra: una con sentido endógeno en el individuo, y otra con sentido exógeno del sujeto hacia y desde la sociedad.
En sentido endógeno, la idiotez es un estado mental que deriva en una conducta de ocio compulsivo. A cada instante, el hombre busca, por la vía que fuere, alegría, deseo avivado por el innato anhelo de ser feliz. Ahora, una vez que el hombre toma conciencia de que ese estado emocional de felicidad absoluta no es posible en este mundo, elige acumular o vivir la mayor cantidad de momentos alegres que sea posible. Y esa alegría es sinónimo de una expresión, también innata en el ser humano: la risa.
Esto quiere decir que cada vez que el hombre ríe (si tomamos la risa como una imagen-paradigma), es feliz. Pues bien, una vía directa a la risa es la comedia. Está diseñada para eso. Seguramente eso explica por qué las masas acuden a las salas de cine a ver comedia, o por qué en Cartelera nunca faltan varios largometrajes de humor: los espectadores creen que van a ser felices por dos horas.
Por otra parte, en sentido exógeno, defino la idiotez como un fenómeno en que un grupo social obtiene ingresos monetarios producto de la venta masiva de bienes absurdos a los idiotas. Este fenómeno gravita, vive y respira en lo que Mario Vargas Llosa llamara "la Sociedad del Espectáculo". La industria del entretenimiento encierra, en el fondo, la obtención de ganancias para unos, y la dádiva del placer para otros mediante la pura y vana distracción.
Todo ello es dinamizado por lo que Freud llamara "evasión de la realidad"; el hombre actual, estresado, repleto de obligaciones, superviviente, busca más que nunca el escape a la rutinaria realidad de la vida, un escape de la cruda cotidianidad mundana. Es decir, hay una sensación de vacío, y ese vacío es el soporte de la dominación cultural en la sociedad contemporánea.
Así, sentimiento interior y razón exterior de la idiotez van de la mano para hacer un aporte a la degeneración de la especie humana.
Ahora recuerdo un sabio dicho popular: "la risa es poder".
Comentarios
Cuatro listos y mucho idiota.
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¿Por qué criticar el estado de una sociedad de la que formamos parte? ¿En qué nivel está o considera que está el que hace la crítica a esa sociedad que pertenece?
Justo hoy me venía este pensamiento a mente: en todas partes leo críticas a los 'eruditos', o los 'intelectuales', y hasta ahora nunca he sabido quiénes son esos pobres que nadie quiere. Y da casualidad que leo su relato y me topo con el otro extremo, crítica a los idiotas.
Su postura, bien, todo bien. La explicación y desarrollo del tema, ni se diga; ha expuesto buenos puntos. El 'pero'-mi pero-, pues eso, la búsqueda de una explicación de las acciones de los demás que no se ajustan a los gustos propios, o lo que uno quiere o busca hacer. Sería como una crítica a los que escuchan cierto tipo de música y tratar de explicar porqué sus gustos son tan pésimos, cuando yo escucho lo que considero música refinada, música de los dioses.
No sé, no sé, hoy se me ocurre que hay que vivir y dejar vivir y no complicarnos por cosas que no ameritan.
Hasta parece que me lancé un sermón, así que: hermanos y hermanas, dios esté con vosotros; nos vemos el próximo domingo a la misma hora.
Saludos
Yo me voy a salir por otra tangente: la palabra idiota. Hoy para la mayoría es un insulto o indicador de que alguien no es precisamente inteligente. En medicina también se está utilizando en ese sentido. Pero si consultamos un diccionario encontraremos su primer significado. La palabra deriva de dos vocablos griegos: ἴδιος (idios=propio) y ota (persona que hace o representa algo). Así que para los griegos un idiota era una persona que sólo se preocupaba de lo suyo, que no hacía nada concreto para la comunidad.
Los romanos también la utilizaron con este significado, pero le dieron otro que para mí es el más interesante. Lo descubrí en una película de romanos, de cuyo nombre ya no me acuerdo. Un destacamento de legionarios llegaba a una tierra muy al norte, quizá en la Britania, y al encontrarse con un hombre, aquel soldado que hablaba las lenguas conocidas le preguntó algo en todas ellas.
El hombre no respondió. Entonces el legionario se volvió al centurión, y le dijo: —No me entiende, señor. Parece idiota.
Un amigo, profesor de Latín, me lo explicó: se refería a que el hombre era nativo de aquel lugar, y probablemente nunca había salido de allí. Por tanto el legionario quería decir que probablemente no hablase en ninguna de las lenguas conocidas.
Probablemente la costumbre de decirle a alguien: "No entiendes nada, pareces idiota" sea la culpable de que con el tiempo se convirtiese en un insulto.
La misma raíz (ἴδιος) sobrevive en otros términos actuales, como idioma (lengua propia o del lugar) o idiosincracia (costumbres o características propias)
Es por esto que cuando me llaman idiota no me siento tan ofendido como con otros insultos. :cool:
Y al buen compañero odmaldi le comento que no se trata de criticar a otros. Sencillamente, es un texto donde se ofrece un punto de vista sobre un asunto determinado. Ya está. Pero de eso que usted habla se podría hacer un excelente ensayo (¡ya me ha dado una idea!).
Saludos