La Nana (Gaza)
Vivimos en una sociedad donde desde la más tierna infancia nos amaestran para dormir. A los primeros llantos de reivindicación nos mecen con tesón, y al paso de los años pensamos que cerrar los ojos ante tanto dolor tal vez sea lo mejor.
Desperté, abrí los ojos y comprendí que dormir es conceder, callar es ceder, y la pasividad ante tanto horror es sinónimo de mezquindad.
Podré entender que la enfermedad arrebaté la vida a un niño, pero no me hagáis entender que sean las armas las que lo maten.
El día que eso pase prefiero que sea a mí al que maten.
PD: Nos acostumbramos a ver demasiadas injusticias enmascaradas y justificadas al son de los intereses de diversos países. Al ver niños inocentes quedar muertos o mutilados se me hace difícil seguir durmiendo.
Comentarios