De nuevo el Sol asomaba entre las frías montañas de Gredos, daba luz como cada día al pueblo, y permitía a los habitantes desempeñar sus funciones con las misma sonrisa tempranera.
Como día laborable que era, el pueblo se encontraba en plena actividad ya a las diez dela mañana. El panadero conducía su furgoneta repartiendo el pan por las casas, la bibliotecaria atendía a los primeros estudiantes y el guardia se encargaba de poner orden en el escaso tráfico que se formaba en la calles del pueblo abulense.
Aparentemente, era un día normal, sí, pero sin embargo, a partir de aquel 4 de mayo, la vida de los habitantes de Arenas cambiaría para siempre.
El cláxon del impaciente coche que estaba detrás mía me sacó de mi ensimismamiento...
¿Cómo continuarías la histora?
:-D:D:-O;):p:rolleyes2:
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continuará