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El Chico: Un relato de la Tierra de las Bestias Virgenes. Aj Lukan

The ElderThe Elder Anónimo s.XI
editado abril 2014 en Fantástica
Relato escrito por mi Aj Lukan (nombre en clave The Elder). Comentad si os gusta.

La oscuridad de la cueva era total. Era una entidad depoderosas entrañas negras y gases oscuros. Una criautura no-viva que podíasentir odio tanto como los arboles de los bosques del Norte y la salediza arenade los Desiertos Dorados de mas alla del Sureste. Un extraña rabia tenebrosa debabas invisibles y llenas de la enfermedad del tiempo que daba a todas lascosas que se volvían tan viejas como el tiempo mismo. Las dotaba de razón yentendimiento pero también de sentimientos y deseos. Como el de matar a todo alo que no perteneciera a su rocamadre de dura carne y cortantes pieles.

La Cueva sentía Odiohacia El Chico y El Chico hacia la Cueva.

Despues de todo el padre del El Chico, un pobre minero de más alla de Gasuth, había perecido devorado en las mas profundascavidades de un abismo inesperado, en una tenebra irreal en las profundidadesde una red de túneles. El Chico la odiaba con Razón. Y la Cueva le odiaba conCorazon.

Con Espada y antorcha en mano, El Chico se hundía en elabismo como un yunque en un mar de lava. El No-Ser era antiguo y sus corredoresancianos como montañas sumergidas. Cavidades secundarias, agujeros, corredoresorganicos, tuneles, fosos de gusano, grietas de tamaños de casas conectabanmúltiples entradas hacia nuevos huecos y cavidades negras como bocas de lobo.Todas se hundían mas hacia abajo como lechos de brujas, dando muchas puertas asu entrada mas no hacia salidas pues caídas casi cortadas a pico, salientescuadrados, semiredondos, planos e incluso afilados hacían de estas fáciles deentrar y difícil en la escapada. Eltecho principal era mediano dando una extraña sensación de espacio que intuiamas peligro y inseguridad que comodidad. Raras sombras, curiosos relievesnaturales y retorcidas texturas aumentaban la sensación de soledad y muerte.Pero El Chico era guiado en su ciego odio y en su fiera codicia a adentrarsemas y mas en el cuerpo de la bestia pétrea. Eso le atraía con fuerzas extrañas.Fuerzas incomprensibles para la lógica pero no para el alma y el corazón.

Siguió caminando en la oscuridad como un alma perdidamientras con livianos movimientos acercaba de vez en cuando su fuego parahallar vetas de minerales o cualquier cosa que le pudiera servir para comerhasta hartarse o vengar simbólicamente a su padre. Por ahora solo habíaencontrado hierro y carbón, pero no descanso ni cedió en su empeño avariciosopor conseguir Aquello que buscaba cualquier hombre o joven de mundo.

Escalo grutas, paso salientes y pasillos húmedos repletoscon el sonido de las cataratas y afluentes subterráneos corriendo como linfapor las cavidades del Inframundo. Anduvo errado como una luciérnaga sin luz,como un guía sin memoria y en última estancia como un niño perdido en un MundoOscuro y Terrible. La Soledad era su omnipresente compañera y la Negrura suconstante e inmortal enemiga. Llego a un valle abisal y pegándose al borde locruzo mientras omnipresente sonido parecido al rugir de una montaña mezclado conel aceite friendo la panceta le acompaño en su periplo. Paro un momento en unaenorme gruta interna mas enorme que el palacio de un emperador y tan larga comola Serpiente Primigenia. Se sento en una pared de roca torcida y delimito enespacio de luz con media docena de antorchas colocadas de forma estratégica.Saco de su segundo morral (pues el primero lo llevaba a la espalda junto a lasantorchas, el hacha y el pico de minar) un filete de carnero cocido ahora tanduro como el lugar en que estaba. Lo comió junto con un poco de vino de supellejo de cuero de cerdo. Justo cuando terminaba de escorchar la tapa delcorcho, por el rabillo del ojo vio movimiento entre la luz de las antorchasjunto al saliente izquierdo a diez codos de su posición. Primero vio una manocon el color de la putrefacción y por ultimo el cuerpo perteneciente a la mano.Una palabra cayo de golpe en su mente. Mvumbi*. Muerto viviente.

Con tranquilidad se levanto mientras cuatro manos masprecedidas de cuerpos seguían a estas en la escalada. Cuando los cadáveresterminaron de ascender, El Chico ya habia sacado la espada de la vaina y elhacha del morral. Con una tranquilidad insultante adopto una postura relajada ymiro con ojos vacíos de sentimiento a los pútridos gules.

Los muertos de pie lo observaron durante un momento conrostros carentes de cualquier emoción o estímulo y después con un temiblegemido se lanzaron hacia adelante. Un quinto gemido se levantó entonces de laoscuridad. Después se hizo el silencio y el Abismo volvió a ser Abismo y lasluces invasoras se apagaron una por una como ojos inocentes y ciegos en unCielo de Oscuridad.

escribí este relato con siete años (es uno de los pocos que me han quedado desde entonces cuando los arroje a la chimenea de mi casa (mis padres pasaban de mi por entonces) o los he perdido tanto en la memoria del espacio como del tiempo). No esperéis gran cosa icon_mrgreen.gif he escrito en mi vida de formas muy intercaladas seguidas de momentos de tonta perdida por desordenado, depresión total o de borrado del ordenador .

Espero que os guste. Un abrazo de un despistado que no se presento cuando se lo pidieron.

Atentamente Aj Lukan para vosotros (The Elder). tumbleweed.gif

Comentarios

  • The ElderThe Elder Anónimo s.XI
    editado abril 2014
    hostia se me han juntado las palabras fail total
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