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Historias de año nuevo (Hilo único)

SevSev Pedro Abad s.XII
editado diciembre 2013 en Terror
Era increíble. La gente tiraba fuegos artificiales en medio de toda la mierda de situación en la que nos encontrábamos. No lo podíamos creer, pero no sé si fue por instinto o por locura que los 8 sin decir una palabra caminamos hacia el patio mirando como estallaban las luces brillantes en el cielo. Podías escuchar en la lejanía los disparos de aquellos que se encontraban en sus casas detrás de barricadas, disparos que se confundían con los sonidos de los fuegos pero aún así eran perfectamente reconocibles. Incluso luego me enteré que un grupo de supervivientes decidieron abrir la botella para brindar y mientras bebían les disparaban a los no muertos mientras cantaban canciones.
Incluso yo en ese momento me quedé paralizado observando la belleza de las luces en el cielo que se mezclaban con las estrellas y la luna. Luces artificiales y naturales se unían en una danza de luciérnagas que te hacían pensar en muchas cosas. Traté de unir mi mente a esa danza. Comencé a recordar todos aquellos momentos en los que había visto esas luces. Eran situaciones en las que simplemente los problemas desaparecían y no había nada más que destellos de colores. Nos encontrábamos rodeados de no muertos en todo el perímetro pero ni eso nos importaba. Volví a sentir algo que no sentía hacía mucho tiempo. Volvía a sentirme vivo de nuevo. Feliz. Y creo que a todos nos pasaba lo mismo.
El último fuego explotó en el cielo dejando caer una lluvia de chispas verdes y rojas. Todo se volvió oscuro. Todo se volvió silencio. Hasta los disparos dejaron de sonar en la lejanía. Hasta los no muertos dejaron de gemir.
La observe a ella que se encontraba a mi lado y vi el reflejo de sus ojos cristalizados bajo la tenue luz que salía de la casa. La rodeé con mis brazos, la traje hacia a mí de forma protectora y apoye mi mejilla en su cabeza. Podía sentir su respiración. Parecía estar a punto de llorar.
Era lo más bonito que habíamos vivido desde que todo había empezado. Pronto ellos volverían a gemir, pronto los disparos volverían a escucharse junto con los gritos de socorro y desesperación. Pronto habría que volver a sobrevivir. Pero no en ese momento. Ese momento era para nosotros.
Era año nuevo. Y nos dejamos llevar por la magia.




¿Que cómo pasé año nuevo? Corriendo. ¿Cómo pase los días anteriores a año nuevo? Corriendo. ¿Que fue lo que hice después de año nuevo? Correr.
Se supone que año nuevo supone un cambio ¿No es así? Es decir, no solo un cambio de calendario y "año" justamente, eso lo sabe cualquier idiota, sino que también supone un cambio de mentalidades y "energías" cómo solía decir mi madre. Pero este, mi amigo, este no era el caso en absoluto.
Comenzaré diciendo que agradezco a la naturaleza que fue sabia en su momento y me dio piernas, aunque difiero de su elección de provocar la existencia de los malditos muertos vivientes que me hicieron entrenar cómo nunca antes lo había hecho.
Antes de que todo el infierno se desplazara a la tierra, yo solía ser un muchacho que aprovechaba todos los días para ir a distintos lugares de la ciudad con amigos o solo para hacer arte corporal mediante el llamado Parkour. No era simplemente dar volteretas de aquí para allá trepando muros etc etc. Es mucho más que eso verás, se trata de lograr una perfecta sincronía entre mente y cuerpo para obtener un equilibrio en el mismo y realizar cosas que tal vez creías que nunca ibas a poder hacerlas.
Este arte sin duda me sirvió con creces para sobrevivir en este mundo derrumbado. Comenzó en un supermercado. Había ido para conseguir víveres en medio del día cero cuándo llegué y vi que todo se había desmadrado. Multitudes corrían de acá para allá saqueando, gritando y peleándose para juntar todo lo que podían para sobrevivir. Nunca llegué a entender a aquellos imbéciles que se llevaban cualquier cosa. ¿Comida? Por supuesto ¿Frazadas? Absolutamente ¿Televisores LCD y consolas de vídeo juegos? ¿Estas bromeando? Pero bueno, no era tiempo de detenerme y ponerme a hacer preguntas. Llegué a la heladera y me dispuse a reunir las pocas botellas de agua que encontraba cuándo, al parecer, un individuo infectado que conducía un camión de carga entró por una de las paredes provocando un derrumbe de aquellos y un pánico que empeoró cuándo hordas de esas cosas empezaron a entrar corriendo por las puertas y paredes derrumbadas provocando una orgía de gritos, disparos y corridas por todo el lugar. Me quedé inmóvil observando todo lo que ocurría a mi alrededor casi en cámara lenta. Veía cómo le desgarraban el cuello a un niño, cómo su padre acudía en su ayuda gritando con una escopeta que no paraba de escupir cartuchos. Veía verdaderas luchas cuerpo a cuerpo entre infectados y humanos. Era una locura. En ese momento mi mente no podía sola con todo lo que pasaba, así que casi cómo si fuese una ordenanza de la misma, mi cuerpo se unió a ella para abastecerla. Comencé a correr en dirección a la puerta con muchísima adrenalina encima mío olvidándome de las botellas de agua. Debido a los obstáculos tuve que trepar con agilidad por estantes derrumbados y saltar con precisión de un lado a otro mientras se desataba una guerra debajo mío. Llegué hasta el camión derrumbado, le dí una patada en la cabeza al conductor fuera de sí que trataba de salir por la puerta y me alejé corriendo por lo que antes era una pared de hormigón. Corrí por el inmenso estacionamiento esquivando no muertos haciendo volteretas por los autos que allí se encontraban y pude alejarme del lugar. Cuatro o cinco de esas cosas me perseguían corriendo rugiendo ansiosas por hincarme el diente hasta que las pude perder trepándome al techo de un edificio bajo. Allí recién pude recobrar el aliento y masajearme una de las piernas acalambradas.
No está de más decir que últimamente he sobrevivido trepando por techos y demás debido a que las calles están infestadas de zombies.
Para año nuevo no vi ninguna clase de festejo. La ciudad estaba muerta (nunca antes mejor dicho) y el único cambio que percibí fue el de la hora en mi reloj.
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