El abogado se había reunido con nosotros. A los 50 años convencí a mi marido para firmar el testamento, un testamento que me dejaría 50 millones de yenes, pero yo no podía esperar. Les serví un café, no con cianuro como hacen en las películas, yo fuí sumamente original. Le ofrecí a mi marido junto a la cafeína un potentísimo afrodisíaco para elefantes que solo fabricaban en la Unión Soviética. Esa tarde le hice la mejor felación del mundo y murió tres días después con el diagnóstico de: Insomnio fatal por priapismo en el contexto de paciente con problemas neurológicos.
Recuerdo la serenata como si fuera el primer día y aún guardo el informe médico.
Comentarios
Intento escribir cosas largas pero me puede la pereza. Ahora me voy a presentar a un concurso para el que hay que escribir cuatro páginas. Cuando se emita el fallo os escribo aquí el relato.