Hola, aporto al foro un relato en el que el lector adopta el papel de protagonista y ha de tomar decisiones sobre el curso de la historia. La trama se basa en un misterio cuya resolución plantea un juego.
Enlace a Morir para mentir
Éste es el inicio de la historia: Crees que te pegarás un tiro antes de que el tumor que te está carcomiendo el cerebro comience a anularte como persona. Mejor será volarte los sesos que agonizar y hacer sufrir a los tuyos convertido en un despojo moribundo incapaz de hablar ni pensar. Cuánto te alivia haber conservado de recuerdo una pistola de tu abuelo y una caja de municiones, así podrás decidir tú mismo cuándo despedirte de la vida. A Alicia, tu única hija, acabas de confesarle la gravedad del cáncer que padeces. Te han reconfortado las lágrimas que ha soltado, porque se te ha figurado que de esa manera te pedía perdón por los disgustos que te ha causado con su rebeldía adolescente. Es más, ella te ha prometido que ya no se juntará más con malas compañías como su amiga Samanta, esa chica tan barriobajera y camorrista a tu juicio con la que tu hija se junta sin hacer ningún caso a tu oposición. Por mucho que con frecuencia has maldecido en silencio a tu hija por considerarla desagradecida y cruel contigo y con la gente que la queréis, la amas sobre todas las cosas y confías en que se sobreponga a sus tendencias bipolares y los brotes depresivos que la aquejan desde tu divorcio con su madre. Por fortuna, cuenta con la ayuda de un prestigioso psiquiatra, Eugenio, a cuya sabiduría como terapeuta profesas una fe casi sin límites, ya que gracias a él superaste los brotes psicóticos que te atacaban de joven, tan parecidos a los que ahora está repitiendo tu hija aunque sin alcanzar extremos como cuando tú trataste de estrangular a un compañero de clase por haberse burlado de tu hermana pequeña.
De repente, te sobresalta un golpe estrepitoso que suena fuera de tu bloque. Acudes al salón y te extraña que el balcón esté abierto de par en par. Te alarmas con el estridente griterío que se oye desde la calle. Llamas a tu hija pero ésta no te responde.
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