La inocencia es un fantasma que cubre ciertos lapsos y luego se aleja dejando tan solo una razón mecánica y carente de belleza, le pregunté a la infancia que hizo con sus horas de juegos y aquellas inalcanzables tardes a los bordes de la escalera, jugando, como si de aquellas figuras se formaran torbellinos y realidades altamente moldeables, jugando sin prejuicio alguno. Y en aquel instante una guerra no solo era una guerra, era un acto heroico y donde aquellos humanos de plomo peleaban las más irracionales estrategias ¡Fuego! Decían los de la pieza de artillería ¡A la carga! Gritaban los soldados desde sus trincheras de macetas y partían blandiendo sus bayonetas hacia enemigos inmóviles. Si que fueron largas batallas y al final de cuentas no existía ninguna baja, volverían todos al otro día para estar de nuevo.