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Gramática de la soledad I-VI

R_CorderoR_Cordero Pedro Abad s.XII
editado octubre 2012 en Literatura
I

Las hojas firman sus metáforas
en el paso del tiempo.
En la noche se escriben
continuos alegatos contra el día.

El orden de las cosas-
su gramática,
las reglas que someten al vacío
a los márgenes rotos
de nuestra realidad- son materiales
efímeros: los pasos
de un ciudadano anónimo marcando
en la acera su ritmo
¿qué dirección esconden?.




II

Todo se desdibuja en los contornos
del minutero.
Exacto
como una invocación en los andenes
sólo se apunta el tiempo en que no llegas.

Pierdo tu imagen como en un desfile
se pierde una comparsa.





III

No te llamo.

Puede que no me esperes.

¿Debería
sutilmente asomarme
disimulando al verme que te espero?

Me pierdo en tus señales.
¿Te guardas tú también de la intemperie?

Mostrarse es un desahucio,
la habitación desnuda privada de sus muebles.



IV

No la sombra, que dibuja como una amenaza en la pared nocturna de las habitaciones de la infancia, ni la grieta en la luz del pasillo que previene la sombra. Tampoco la figura casual de la ropa en la silla con su mueca insolente, ni los significados que el desvelo le atribuye a los pliegos del mundo.
La visión de la muerte en las postales de algún telediario es una vacuna, no son indicaciones del miedo. Tampoco sus mecánicas rutinas: cada fobia tiene en la complejidad de su catálogo diagnósticos seguros de la amenaza, certezas de la sombra o del abismo.
No es la intemperie de la soledad con sus credos, sus mitos y sus liturgias.
La incertidumbre sí. La incertidumbre…




V

En un vaso de vino
hay siempre una pregunta.
En el granate intenso de las lágrimas
se dibuja el contorno
de una interrogación.

En cada trago una promesa rota.

En el aroma, un recuerdo cerrado
como una flor cortada en la memoria.
En su color rubí el final del día
manchando el horizonte como un poso.

Su sombra en la garganta
de bálsamo agridulce
es el paso del tiempo.

Para que el tiempo pase
comparto esta botella con las sombras
que habitan los pasillos.




VI

El que teme a la luz teme a la sombra.
Quién sucumbe a la noche pierde el día.
Quién pide soledad encuentra dudas.
El que busca respuestas está solo.

No encuentra su final quien no camina.
Caminar es asunto de principios.
Los principios son siempre una pregunta.

Dudar es un diálogo tranquilo
con los resortes de nuestra memoria.

Recordar es hacer una mochila
para un largo camino.
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