¿Cómo, si cual a vos en este mundo
mi corazón a nadie más quería,
pude con una voz asaz impía
causaros un dolor tan tremebundo?
¿Cómo pude arrasar en un segundo
tantas horas de amor y de alegría
que disfrutamos a la vera umbría
de algún verdoso y señorial negundo?
No merezco el calor de vuestras manos,
el rosicler de vuestra suave frente
y el alcanfor de vuestros pechos canos:
solo arrojar a cada noche algente
lágrimas hueras y suspiros vanos
como triste y señero penitente.
Comentarios
Littera, precioso y perfecto soneto de acento clásico que me lleva a evocadoras lecturas; esas de siempre; las que no pasan de moda y trasmiten sentimientos universales.
Mi felicitación.
Saludos