Hay siempre una renuncia
en el paso del tiempo
que encuentra su medida en la instantánea
de las fotografías.
Un espejo es un fraude en que ponemos
una esperanza en vano.
De nosotros nos hablan
mucho más las nostalgias que el presente
y por eso al mirarnos
en las fotografías
entendemos que ayer
era un vacio real lleno de sueños,
que ha habido un coro de renuncias
y que el tiempo es un monstruo
hambriento de estrategias.
Los espejos aprueban, pero
una fotografía obliga a suspenderse,
a buscar las promesas,
a transitar la sombra del presente
llena de realidad, vacía de sueños.
Comentarios
Me refiero al pesimismo del poema. Hombre, digo yo, que algún sueño quedará y que no siempre se suspende, ¿no?.
El poema, por el contrario, me ha gustado.