En el breve espacio de tiempo que pude compartir intimidades con mi difunto padre, en un intercambio de conjeturas existenciales en plena partida de ajedrez, él me dijo que lo único que un hombre sabe hacer desde que nace es llorar y comer; a mi aquello se me antojó una sorprendente forma (por las peculiaridades del personaje que tenía yo en frente) muy sartreriana de decirme: -hijo mío, el que no llora, no mama.
Yo sería capaz de jurar ante un juez, que mi padre jamás leyó a Sartre.
Tomas, así se llamaba, (que cosas más curiosas, Tomas me parece un buen nombre, pero siempre tuve mis reservas cuando era utilizado como apellido) la vida tiene un sentido del humor incuestionablemente retorcido, pues eso, que Tomas nunca hubiera entendido, que relación podría ver su sexto hijo, entre el grito de Munch y la taranta, por que primero su hijo, tendría que haberle puesto en antecedentes sobre Munch, después tendría que hablarle sobre ciertos aspectos de los cantes mineros-levantinos y fundamentalmente su hijo, tendría que haber vivido lo que en aquellos entonces ni se imaginaba que le tocaría vivir.
Al final de todo esto, he llegado a la conclusión de que el cabronazo de Buda tenía toda la razón, todo en este jodido universo está conectado.
Hoy mientras tocaba la guitarra, no he podido evitar acordarme del viejo Tomas y de sus máximas, como aquella que decía:-el toque de guitarra es el lamento de aquellos que no saben llorar, es un grito de rabia, de miedo de desconcierto… miles de palabras tan dolorosas que no salen de la boca de quien las piensa. Él no lo decía exactamente así, pero estoy seguro de que esto era lo que él quería decir.
Últimamente me ha ocurrido algo muy común entre los autodidactas, me he obsesionado en aprender y desarrollar de forma digna, una composición de guitarra, concretamente una taranta de Paco el de Lucía, esa de nombre –fuente y caudal –
He elegido este tema seguramente inducido inconscientemente por mi circunstancia personal y por las connotaciones emocionales que ambas referencias comparten (a mi modo de ver); hoy más serenado y objetivo, mientras tocaba la guitarra se me ha venido la imagen del grito de Munch y se me ha vuelto a caer todo encima, cada glisado era como un sollozo, cada tremolo era un grito callado, era un ¿Cómo? Y un ¿Por qué? Y cada una de las notas eran mandobles que uno tras otro fulminaban súbitamente, irreverentes todo mi ser. Así es la taranta, un lamento entre dientes, un grito en la profunda y oscura gruta de nuestra alma, un llanto en soledad, un desconcierto, unos brazos extendidos que quieren extirpar la pena y no pueden , no saben, o no los dejan.
Así es el grito de Munch, una taranta al óleo, contundente en la expresión y desgarradoramente desesperado como la taranta.
Comentarios
Todo el texto rezuma sentimientos apasionados y muy sinceros.
Mi enhorabuena.
Saludos.
Ignatius, me parece lo mejor de todo lo que te he leído. Siento esos gritos encerrados en las oquedades del alma. Tu buena narrativa los hace llegar al lector; son gritos ahogados que alguna vez ,para salvarnos, irrumpen a traves del arte o de cualquier otra manifestación del yo íntimo.
Mi sincera felicitación, Ignatius.
Un afectuoso saludo.
Saludos, me veo en la obligación de pediros disculpas por no responder en el tiempo y la forma adecuada. Tendreis que entender que no domino muy bien el (tú a tú) y es más que probable que mis respuestas a veces (la mayoría) no estén a la altura, por eso a veces ni siquiera respondo, para no desvirtuar. Agradezco en gran manera todos vuestros comentarios, creo que de mi parte, el no decir que me agradan, sería un acto de hipocresía, francamente, siento no saber responder con el estilo que creo que debería, un cordial saludo a tod@s.
¡Excelente !. Ignatius, para mí es uno de los mejores relatos que se han publicado en el foro en los últimos meses.Leyéndolo se me han superpuesto "El grito" y la "Taranta", provocándome fuertes emociones.
Te felicito y animo a escribir más.
Un saludo.
Saludos
Ha sido muy agradable leerte n_n
En alguna ocasión, recuerdo haber defendido la tesis de que hay ciertos escritos que es mejor enseñarlos tal cual surgen, este es uno de ellos. siempre he pensado que poner los escritos originales, es una buena forma de transmitir (al menos por mi parte) la falta de cualquier pretensión "artistica" o profesional, y que esto no va más allá del mero placer de compartir pensamientos. Muchisimas gracias a tod@s.