Les dejo este breve relato, que escribí hace un tiempo:
EKI Y GABY
Ahí están ellos, 23 años después. Los cuerpos han cambiado. El deseo, sólo se ha guardado.
Gabriela, menos voluptuosa que en los años de la escuela, pero con esa sensualidad a flor de piel, intacta. Eki, el que fue adolescente tímido y algo desgarbado, devenido en cuarentón, con un brillo que no supo tener en su juventud.
Ella atrae a sus ex compañeros, tanto como en la adolescencia. Él, despierta miradas femeninas, que otrora fueron esquivas.
Las redes sociales los llevaron un Jueves a restaurante con poca cena y algo de show en el barrio de Palermo. Un escenario donde cada uno actuará, como si estos años que los separan de la fiesta de egresados, el viaje de egresados a Bariloche, las primeras incursiones sexuales y el aprendizaje de los vicios, no hubieran existido.
Nacho y Eki siguen siendo amigos. Entran seguros y ansiosos. Nacho tiene panza de bienestar y quietud. Eki está rapado y cree disimular su incipiente calvicie. Luce éxito profesional y fracaso matrimonial.
Abundan abrazos y emociones. Los que están, y los que no pudieron venir. Y las repetidas anécdotas del colegio secundario, que con el tiempo, se vuelven cada vez más intensas.
Gaby y Verónica están sentadas juntas, como en la escuela. Cruzan sus piernas y sonríen al avistar a los galanes de sus tardes adolescentes.
Eki y Gaby. Supieron ser un solo corazón. Charlan, beben y se miran. Reconocen la mirada y el deseo de otro tiempo. Bastará algún Malbec, para revivir los sentidos. El entorno se va esfumando. Los otros compañeros se convierten en extras de ésta película, que suena a cortometraje de una noche. Son sólo ellos. A cada rato nombran a su pareja ó a sus hijos, como para calmar esa nada disimulable alegría de volver a encontrarse, esa inquietud por saber del otro.
Suena ritmo retro por los altavoces. Todos salen a bailar. Ellos, tomados de la mano.
Hoy se escapan del mundo por un rato. Se abre en ésta noche un paréntesis en sus vidas. Eki y Gaby. Están felices. Como en Bariloche. Como en las tardes de Noviembre, entre sábanas y carpetas de matemática en casa de los padres de Gaby.
No lo dicen, pero presienten que ya nada importa porque están juntos otra vez. Los aborda el temor. Quien sabe como será 23 años después? Como besará ahora? El momento los embriaga. Serían capaces de dejar todo por un rato más de éste re encuentro?
Gaby gira al bailar, recoge su pelo y deja su invitadora nuca descubierta frente a Eki. Él, susurra, peligrosamente , algo al oído. Nacho y Vero contemplan la escena y hay sabor a triunfo. Es el sueño de volver el tiempo atrás. Eki y Gaby lo están logrando.
Amagan una mínima distancia, intentando enfriar el infierno. Algunos del grupo ya se marchan. Eki y Gaby, toman un trago en la barra. No hablan. Se miran. Se desean. Se pierden. Los labios se secan. Las gargantas se cierran. El pulso aumenta. Eki la toma de la mano y van hacia la puerta que los llevará quien sabe adonde. Gaby no dice nada. Ya no importa nada. Que los vean todos. Son ellos otra vez, 23 años después.