Tras la huella del dinosaurio
(Recordando a Monterroso)
"Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí." O así le llamaban los demás;
dinosaurio a voz en grito. Había comenzado por enfundarse trajes a la moda, eso sí lo recordaba. Primero aquellas imitaciones de pequeños animales; luego, de forma gradual y sin indicio alguno de culpa respecto a lo enfermizo de sus probaturas, llegó a convertirse en aquel enormísimo ente antediluviano que le venía grande. Entendió que no debía ser descubierto bajo el aparatoso atuendo; que nadie debía ver su rostro, oculto tras la facha chiflada que le comprometía por una inexplicable falla del engranaje que distribuye sueño y vigilia. Ahora entiende que una única vía libera del traje de
dino y los ojos curiosos que observan de arriba abajo su metamorfosis: volver a dormir.
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