Pues eso... Que vengo reventada de estar todo el día en la feria del libro, pero más que feliz porque había ríos y ríos de gente conversando sobre libros, hojeando en los stands, disfrutando con los más pequeños en las actividades de animación a la lectura, ilusionada con escritores e ilustradores, etc.
Y estoy tan contenta que, aunque tengo unas ganas locas de ir a darme una ducha relajante, tenía que pasar por aquí para contarlo. ¡Qué gustazo respirar ese ambiente!
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