A tener en cuenta: está escrito en español de Argentina.
Saludos!
3
Me desperté cerca de las 10:30 p.m., decidí salir a comer algo afuera, la verdad no tenía ganas de comer pollo de nuevo ni de quedarme en aquel hotel un minuto más. Bajé las escaleras hasta la planta baja, estaba todo oscuro, no había nadie, la puerta que daba a la calle estaba abierta. Se me ocurrió que podría comprobar si lo que había soñado realmente había sido un sueño; al pensar esto un escalofrío recorrió mi cuerpo y un sudor frío inundó mi frente, tenía miedo, pero quería saber…
—¿señor…? —dije— Nadie contestó.
—¡hola!, ¿hay alguien…? —pregunté nuevamente— Silencio.
No tenía en ese momento la linterna pero tenía mi celular, que permanecía aún sin señal pero me iba a permitir alumbrarme, me colé por el mostrador hacia aquel cuarto donde había estado la noche pasada, en sueños. Sentí miedo, el manojo de fotos estaba en el mismo lugar que en mi sueño, los recortes estaban allí, eran los mismos, parecían de diarios muy viejos.
“Horror en Lago Tranquilo, perro mata a una niña”, “El sábado por la tarde se produjo un hecho desgarrador en el clásico hotel Supay del pueblo de Lago Tranquilo, Carla, una niña de 6 años de edad, hija del matrimonio dueño del hotel, fue atacada por un perro doberman y falleció casi en el acto luego del que el perro prácticamente le desfigurara la cara, la policía está investigando a posibles involucrados pero aun no tienen certeza de quién pueda ser el dueño del perro, que permanece desaparecido. Siguen buscando testigos que puedan ayudar a resolver el caso”.
“Brutal incendio arrebata la vida de 15 niños”, “Niños de la escuela católica Cristo Redentor, del pueblo de Los Ombúes fueron de visita guiada a la redacción e imprenta del diario El Sol en el pueblo de Lago Tranquilo, su lugar de alojamiento fue el Hotel Supay donde se produjo un incendio que se llevó la vida de los 15 niños. Peritos investigan las causales del incendio, el cual podría deberse a un desperfecto eléctrico en una de las habitaciones”
Me puse a ver las fotos, había varias de una niña rubia que supuse sería Carla, y otras de ella con una señora que parecía ser la madre, de repente escuché unos perros ladrando, el sonido provenía de fuera de aquella habitación, solté las fotos y apagué el celular; me acerqué al mostrador y pasé por debajo, el sonido venía de arriba, me quedé escuchando, era el mismo sonido que hubiera escuchado la noche anterior, al cabo de unos segundos se hizo silencio. Me alejé de la recepción y fui rumbo a la puerta.
Salí del hotel y caminé varias cuadras inmiscuido en mis pensamientos hasta que llegué a un bar, tenía buen aspecto, entré. El lugar era amplio pero había poca gente, la mayoría —supuse— pueblerinos, sentados en la barra tomando whisky o cerveza y hablando en voz alta. Me senté en una mesa cerca de la ventana, pedí un plato de ravioles con salsa bolognesa, mi favorita. Mientras tanto varias preguntas daban vueltas en mi cabeza, ¿por qué el hombre del hotel conservaría esos recortes?, ¿quién había sacado todas esas fotos?, ¿por qué sucedían tantas cosas extrañas en aquel hotel?, recordé las historias que me contó el mecánico. Una vez acabé de comer, pedí la cuenta y me fui rumbo al hotel. Eran pasadas las 12 a.m.
Llegando me di cuenta que la luz estaba encendida, abrí la puerta y entré. Para mi sorpresa estaba el señor del hotel, mirando su pequeña televisión con interferencia, no saludé, seguí caminando hacia las escaleras.
—buenas noches —dijo el hombre con su voz gutural—
—buenas noches —respondí mientras apresuraba el paso hacia las escaleras—
Tenía miedo; de aquel hombre, de este hotel, de las cosas que sucedían en él. Entré a mi habitación y cerré la puerta con llave, la lamparita que colgaba del techo se balanceaba, otra vez la ventana abierta, la cerré y me recosté en la cama, me quedé mirando el techo, me consolaba saber que mañana todo acabaría; en el taller iban a arreglar mi auto y me iría rumbo a la costa como tenía planeado. Me quedé dormido.
4
Un estruendo se escuchó en el baño, me desperté sobresaltado, prendí la luz y como pude me levanté, fui a ver qué pasaba; el espejo había estallado en pedazos, comencé a alejarme del baño y pisé un pedazo de vidrio que se rompió debajo de mi zapatilla, me di vuelta y vi lo más espantoso que alguna vez haya visto, una nena con la cara destrozada, no alcanzaba a distinguir sus facciones, su cuello a duras penas podía sostener el peso de su cabeza, la sangre brotaba de su cara como una cascada y movía lo que parecían ser labios.
—hola —dijo—
—¿qu.. qu.. quién sos? —tartamudeé—
—Allá vienen… ayudame—dijo—
—¿qu.. quiénes…?
—los perros —contestó—
Al mismo tiempo volvieron los sonidos de perros olfateando debajo de mi puerta y la nena desapareció. Permanecí inmóvil sin saber qué hacer, mirando la parte de abajo de la puerta, se hizo silencio, los perros se habían ido. Abrí la puerta, la tenue luz del pasillo alumbraba la alfombra, caminé hacia las escaleras y comencé a escuchar las risas de unos niños, a medida que bajaba el sonido se hacía cada vez más fuerte, parecía elevar su volumen exponencialmente casi hasta dejarme sordo, me detuve, aturdido, quise volver a subir pero cuando me di vuelta vi a la nena, estaba en uno de los escalones, allí permaneció con su cara totalmente destruida y llena de sangre, desistí de subir y comencé a correr escaleras abajo. El sonido de los niños riendo era ensordecedor, me tapé los oídos, finalmente llegué a la planta baja y los vi… un montón de niños jugando, gritando, su aspecto era fantasmal, un velo blanco parecía cubrir sus cuerpos, cuando notaron mi presencia se callaron y me miraron, todos ellos me miraban… todo comenzó a darme vueltas, permanecí quieto, me desmayé.
Desperté sobre la cama de mi cuarto, transpirado, miré la hora en mi reloj, las 2 a.m., no entendía por qué seguía sucediéndome esto pero no pensaba pasar un minuto más en aquel hotel, quería irme cuanto antes y eso iba a hacer. Me levanté, junté mis cosas y salí al pasillo, bajé corriendo las escaleras, llegué a la planta baja, el señor del hotel estaba mirando su televisor, pasé corriendo y debió ser la única vez que el hombre se dio la vuelta para mirarme, me detuve y lo miré.
—nos volveremos a ver —dijo con tranquilidad —nadie escapa de Lago Tranquilo.
Corrí hasta la puerta del hotel, la abrí y seguí corriendo hasta el taller donde había dejado mi auto, la espesa voz de aquel hombre retumbaba en mis oídos y pesaba en mi cabeza, pero no tenía tiempo para pensar. Por fin llegué hasta el taller, como era de esperar a esa hora, se encontraba cerrado, con la persiana baja; agitado como estaba me puse a golpear la puerta contigua, que supuse pertenecía al taller, llamé al hombre del taller varias veces mientras golpeaba hasta que alguien abrió la puerta, era él.
—¿qué pasa?, ¿qué es todo este ruido? —dijo mientras abría la puerta—
—soy yo, vengo a buscar mi auto, necesito irme de acá ya mismo —dije con voz agitada—
—ah, ¡usted!, ya empezaba a preocuparme, ¿qué hace acá a estas horas? —dijo—
—¿a preocuparle?, no entiendo a qué se refiere —dije—
—sí, hace ya casi dos semanas que no lo veo, empecé a pensar que se había ido del pueblo por otros medios —dijo con una sonrisa en su rostro—
—¿dos semanas?, no sé de qué me habla, apenas pasé en ese maldito hotel dos días, por dios, no importa, ¡deme mi auto ya mismo!
—sí, por supuesto, pase, pase, ahora abro la persiana para que se lleve su auto —dijo divertido—
No entendía por qué no se le borraba esa sonrisa de la cara. El hombre subió la persiana y me indicó con un ademán donde se encontraba mi auto, lo reconocí al instante, fui hasta él y me subí, coloqué la llave y encendí el motor, ¡había arrancado!, por fin mi auto estaba reparado; me sentí más tranquilo, ya todo acabaría, necesitaba irme de aquel lugar para tomarme mis más que merecidas vacaciones y olvidarme de todo este asunto.
—muchas gracias, ¿cuánto le debo?
—deje, no es nada, ya encontrará oportunidad de pagarme, de todas formas no logrará salir de aquí —dijo seriamente—
—¡¿cómo dice?!
—lo que oyó —dijo—
Puse primera y aceleré, salí del taller y me dirigí rumbo al hotel, desde allí sabría como regresar a la ruta, pasé por la puerta y seguí varias cuadras, pero a pesar de que avanzaba a toda velocidad no lograba encontrarla, las cuadras pasaban, las casas abandonadas y los extensos campos se extendían por todos lados, la calle no parecía tener fin. El tablero me marcaba que el combustible se estaba agotando, además me percaté del hecho de que no había ningún otro conductor por ahí, me pareció raro. Frené y doblé en una de las calles, avancé muchas cuadras, prendí la radio para distraerme, alguna salida tendría que encontrar si seguía derecho, pero estuve más de una hora sin encontrar un sólo rastro de la ruta. Cansado, volví a doblar, ya no sabía qué hacer, qué camino tomar. El motor comenzó a carraspear y el coche se detuvo en aquel camino. El horror se apropió de mí, no podía creer lo que mis ojos veían, un sudor frío recorrió mi frente mientras los faros alumbraban aquel maldito cartel: “Bienvenido al pueblo de Lago Tranquilo”.
Comentarios
Para hacer menos previsible el final podrías quitar las advertencias de "no saldrás del pueblo" y dejar sólo el "nos volveremos a ver" y "ya encontrará oportunidad de pagarme". Creo que sin la advertencia, el final se seguirá entendiendo.