De su amor despidiose,
roto el pecho y herida la mirada,
en la hora en que cose
con lezna delicada
foscas telas la obscura madrugada.
Una emotiva gota
brotó de su pupila triste y pobre,
mientras a su alma inmota
un velado dolobre
causábale el pesar que el hacha al robre.
Delineó su mano
sobre el cristal sufriente e impedido
un corazón humano,
y un profundo gemido
fue por los vanos aires recibido.
Qué mortal y terrible
saber en un instante fracturado
el goce indescriptible
de percibir al lado
la voz que tanto tiempo se ha soñado.