Usus
Por la calle principal se escuchaban las ruedas del Hummer abriéndose paso en la ciudad. El día era gris, como el ambiente. Edificios destruidos, tiendas con signos de haber sido saqueadas, la ciudad estaba en ruinas. Como todas. Unos lobos rebuscaban en una montaña de escombros algo para comer. Vega escudriñaba las siluetas en busca de algo inusual. De repente una sombra se metió en un edificio. Vega paró el Hummer delante del edificio y se bajaron los dos a buscar la sombra.
-Venga, no tenemos tiempo que perder.
Frankie asintió y cargó el Famas. A él no le gustaba mucha esta misión, pero no quedaba otra. Entraron en el edificio y empezaron a buscar a la sombra. El edificio presentaba soledad y decadencia, una maceta rota y dos puertas vestían el recibidor. Una de ellas era el cuarto de la limpieza, por supuesto reventada y sin nada dentro. Otra era del ascensor, doblada por la mitad. Comenzaron a subir por las escaleras y a ver objetos tirados, puertas rotas, cristales estallados. El protocolo era sencillo: tres puertas por rellano, uno vigilaba el otro entraba. Frankie se quedó en la puerta y Vega entró en el piso. Parecía que llevaba 30 años deshabitado, aunque lo más seguro es que llevara 6 meses, como todo. Parecía el piso de una pareja joven a juzgar por el aspecto y las fotos, con un niño, como demostraba la habitación del fondo con una cuna. En la puerta, Frankie se quedó mirando un montón de escombros y algo se movió.
-¡Sal de ahí, me cago en Dios!
Y salió lo que parecía la silueta de un niño de no más de 12 o 13 años.
-No me haga nada, señor. Estaba buscando algo para comer, mi papá está enfermo.
Y comenzó a acercarse a Frankie. Era un niño con las ropas raídas, pelo corto por abajo y greñudo por arriba. Tenía los ojos azules y unas ojeras increíbles. Cuando estaba a su altura, algo vio Frankie en sus ojos que no le gustó, pero reaccionó tarde. El niño saco de la parte de atrás un puñal y se lo clavó en el muslo a Frankie. Frankie dio un alarido y cayó al suelo sangrando. El niño salió corriendo y apareció por la puerta Vega que había escuchado el grito de Frankie.
-¡Quieto hijo de puta!- Gritó Vega. Pero ya era tarde, el niño había saltado ya por la ventana y estaba huyendo.
-Mierda Frankie, ya lo teníamos, ¿Cómo te pudiste fiar?
-Yo que sabía, era un puto crio.
-Un crio que te ha apuñalao, cojones. Sabías que podía ser de los Niños Muertos y mira como te la ha liado.
-Déjame en paz, coño. Y ayúdame con esto que tenemos que irnos.
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