En cierta noche oscura y fría
del lacerante y cruel ivierno,
cuando tendido en raso tierno,
vine a soñar que la perdía.
Raudo y con suma bizarría
quebré las archas del galerno
por alcanzar su rostro eterno,
mas fue de balde mi porfía.
De su belleza y de su aroma,
al fin, hallé sajado el tallo,
pungido el mórbido rizoma,
y bajo el cuerpo del carvallo
en que mordiéramos la poma,
llorando a abril, gimiendo a mayo.
Comentarios
Es entretenido leer un poema y tener que buscar una palabra en cada verso, por que no la entiendo
Que ignorante soy...
Saludos
Lo que mejor capto ,y me fascina ,es la musicalidad de tus poemas.
Saludos.
Es agradable siempre leer su poesía, se impone el reto de remover los libros y encontrar las palabras que al parecer para usted son de uso común.
No creo que lo suyo sea culteranismo, simplemente es habilidad y destreza en el uso de las palabras.
En sus poemas no he encontrado algo como esto:” el rubicundo Apolo tendió sus cabellos de oro “.
Saludos