¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

Rehabilitación

gamgam Anónimo s.XI
editado julio 2008 en Narrativa
Rehabilitación


La última dosis de cocaína fue a las cuatro de la mañana. Siento un aire frió y azul recorrer mi cuerpo. Mi cuarto es una disco, y la locura me va matando poco a poco. Estoy tirado en una esquina de mi habitación, llorando, matando cada uno de los momentos en que quise ser alguien. ¿Alguien? La pregunta filosófica que ha aturdido al ser humano desde sus comienzos, la búsqueda del llegar a lograr, llegar a ser; purificar el alma, los pecados, y no perderse, no caer al vació.
Pero para mí ya no hay tiempo. Envuelto por la peor de las sombras, cuidado por la madre de las soledades, pensando que una vez fui una persona pura. Ahora sólo espero el momento para salir de esta prisión y así ingresar a una rehabilitación. Que mí cuerpo se sane, que mis ojos vean mejor, que mí sangre ya no se sienta contaminada. Que vuelva a ser yo, el joven que probó del maldito infierno. ¡Que vuelva a ser yo!
Tal vez se preguntaran por qué me encuentro de esta manera, por qué estoy echado sobre el frió y sucio suelo de una habitación de paredes blancas. Pero antes de hacer cualquier pregunta, les preguntó yo: ¿para qué buscaría un joven que no quiere sentirse feliz, que no busca satisfacción, drogarse, inundar su cuerpo de una dosis de locura?
Y yo, aún no sé la respuesta.
Para iniciar no les diré mi nombre, tampoco quiero ser tan específico. La verdad no sé por dónde partir. Podría comenzar cuando mi padre corrió a mi madre de la casa porque según era una prostituta, o cuando mi tía decidió llevarse a mi hermana mayor con ella. Podría incluso iniciar desde cuando atropellaron a mi perro, la única mascota que he tenido y pienso tener. Pero no, comenzaré cuando un día me regresaron de la escuela por llegar tarde; recibí azotes de mi padre ese día. Estaba loco el tipo, realmente chiflado. El levantarme tarde me otorgó la expulsión de mi casa. Y mi cuerpo dolido por los golpes vagó solo por la oscuridad de un barrio lleno de sombras en busca de alguien limpio; sombras que consumieron cada una de mis moléculas.
Me senté con ellos; tres chicos que me llamaron y me ofrecieron beber de su refresco. No me importo sus nombres, quiénes eran, nada más tratar de saber por qué estaban tan felices, por qué miraban la luna, la vida, con tanta ilusión. Y lo descubrí cuando mis manos se cerraron sobre una bolsa de plástico, empañada en amarillo, que fui inhalando, compartiendo e inhalando, hasta formárseme el rostro que besa a la muerte.
El caso es que en mí, aquella cosa no hacía el mismo efecto. Tal vez me sentía un tanto diferente, pero me di cuenta que en verdad quería morirme, abandonar la vida. Entonces fue cuando me pregunté lo pasado: ¿para qué buscaría un joven que no quiere sentirse feliz, que no busca satisfacción, drogarse, inundar su cuerpo de una dosis de locura?
Cuando los rayos del sol tocaron mi rostro, me levanté asustado y vi que me encontraba acurrucado entre una pared y un poste de luz. Con miedo, sintiendo mi cuerpo crudo, regresé a mi casa. Mi padre se había ido al trabajo, y el muy tonto dejó las llaves en la ventana. Daba igual que entrara o no, cuando él regresara de seguro me saludaría; dependía de su estado de ánimo. La noche anterior había estado ebrio, y con los borrachos todo depende de cómo se sientan. Lo primero que hice al llegar fue tomar agua, mucha, y después me acosté pensando en lo que había ocurrido. “Jamás”, me dije “volverá a pasar”; pero fallé. Todos fallan en un momento de su vida, todos caen, o se equivocan al menos una vez.
Sí, recuerdo que los días pasaron. Volví a la escuela. Pocas veces veía a mi padre, y cuando lo hacía, éste estaba dormido, con baba en la boca. Me juntaba con mi grupo de amigos, y me sentía una mancha en la pintura más bella. Ellos me invitaban a hacer cosas que consideraban vagancias, pero yo ya las veía pasajeras. El fuerte árbol en la orilla del río era el escenario perfecto para el grupo de falta clases. Ese día todo fue normal, fresco. Me reía y los escuchaba hablar, me escuchaban hablar, lográbamos existir. Quién hubiera pensado que se volvería todo un recuerdo trágico. “Cuidado, que va a caer nieve en verano”, me hubiera dicho mi abuela; y sí que cayó.
Llegué a mi casa, y al abrir la puerta sentí mi cara aprisionarse, avanzar y achicarse. Fue como si yo fuera la sangre que cayó al piso. Frente a mí estaba mi padre; esa persona calva, de ojos fríos, rechinando los dientes. Me lancé sobre él, lo tumbé al suelo y comencé a lanzarle golpes en el rostro. El logró quitarme de encima y se levantó, se quitó el cinto y comenzó a darme con él fuertemente. Pero mi locura era mayor, aún con residuos de la inhalación pasada. Tomé la navaja que estaba en la mesa, con la que él había estado separando un puño de polvo blanco. El hombre no temió y se acercó a mí. Y yo..., yo encajé una y otra vez la navaja sobre el estomago de mi padre, y el tipo fue sonriendo hasta hincarse en el suelo. Yo me separé, tiré la navaja al suelo y, jalándome los cabellos, frustrado por lo que acababa de hacer, me senté en una silla.
Sabía que no estaba muerto, pude haberlo salvado. Lagrimas recorrían mi cara. Estaba perdido. Dejé caer mi cabeza en la mesa, hundiendo mi rostro en el extraño polvo blanco. Mis orificios nasales se llenaron, y poco a poco fui absorbiendo la cocaína…, sin ser feliz, sin ser rehabilitado.

Comentarios

  • gamgam Anónimo s.XI
    editado julio 2008
    Recupero spot
  • GadesGades Garcilaso de la Vega XVI
    editado julio 2008
    Dios mío!!! Qué familiar me suena lo que leo!!!

    Tal y como está hace pensar que el autor de lo escrito es el protagonista de la historia realmente. ¿lo es?
  • gamgam Anónimo s.XI
    editado julio 2008
    Hola, no, no lo soy. Pero estoy seguro que muchos jóvenes podrían sentirse identificados. Aunque sí, puse mucho de mis sentimientos y..., ciertas vivencias en este relato. Por cierto, me presento: me llamo Geovanni, tengo 19 años y soy de sinaloa, Mexico. Gracias por comentar!
  • MorfeoMorfeo Anónimo s.XI
    editado julio 2008
    Hoy amanecí con ganas de morirme. OuufFfshzzxwghghdhs, lo siento estaba en el foro equivocado. Me voy a rehabilitación.

    Que relato tan bien logrado, tan bien formado, tan bien diagramado, tan bien bien. Te doy una palmada y muchas felicidades de pie amigo. Has logrado captar rabia, dolor, confusión, inercia, estúpidez, humanidad, y sangre en pocas líneas. Me encantó.

    Wxxastsftsf, cuidate del polvo blanco.
  • xuanlu425xuanlu425 Banned
    editado julio 2008
    I support author's viewpoint, hoped that will have later also more better articles, wow gold will read the first time, thank!
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com