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Mordisco al pan

GaboxgoGaboxgo Fernando de Rojas s.XV
editado noviembre 2011 en Narrativa
La luna destella desde lo alto del oscuro celeste. Sentado en una vieja y deteriorada silla de madera, hecha por las manos de mi querido abuelo, me percato que la hora del pensamiento ha llegado. Grande pedazo de roca con cráteres recibe alabanzas de mi parte, sus compañeros recelan haciéndome saber que están allí al igual que ella, chispas de luces me indican más de un lugar a donde ir.
La anciana amargada grita mi nombre desde el horno; mi ayuda le es muy útil en la preparación de los panes, aunque noche tras noche, mis ganas por ir desaparecen..., como deseo no ir. La puerta abre, la bandeja ardiente de metal permite que el humo baile sobre ella; allí están, las dos cosas visibles cada noche al entrar: los panes quemados y el regaño constante por mi retraso.
La sangre que corre por nuestras venas es distinta, no debería estar aquí, no debería ayudarla. A toda velocidad, pedaleando con mis delgadas piernas, llevo los panes crujientes y con un buen olor a las casas del pueblo. Los vecinos ojeaban con gula por lo que tanto habían esperado, mi aspecto demacrado no les interesa; monedas de plata me son dadas a cambio, mayoria de ellas propiedad de la anciana, unas cuantas, bajo mi colchón, el ciclo de nunca acabar nocturno.
La noche continúa, los rostros de las últimas casas cada vez son más arrugados, se quejan de mi retraso; lo que ignoran, es que lo minutos soñando con mi libertad pasan volando. Con una de mis pocas monedas toco la reja metálica del portón, una sonriente mirada me da la bienvenida; que extraño... esto no es parte de mi vida. Mi nombre pregunta, mis labios tardan en responderle; sus brazos cogen los panes, los míos tiemblan sin parar; una sonrisa alegre me regala, sin saber que hacer ante la novedad sus ojos me quedo mirando; la brisa me permite oler el aroma de su cabello, ella huele el cansancio de mi labor; ella sabe lo que siento, yo desconozco lo que piensa.
Mis disculpas, le dije, pasaré por esta casa de primero el resto de las noches, dedicaré más tiempo a observar tu cabello rojizo y tu clara piel, que el contemplar las luces de la noche, hoy conocí un lugar a donde ir, siempre tan cerca de mí y yo... ignorante del todo.
Huerfano, trabajando al igual que mi abuelo, sé varios lugares a donde poder ir, lo supe al darle un mordisco al pan, gratificante sabor... gratificante sabor.

Comentarios

  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado octubre 2011
    Bonito relato;):):p
  • GaboxgoGaboxgo Fernando de Rojas s.XV
    editado octubre 2011
    Gracias Amparo ;)
  • claudineclaudine Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV
    editado noviembre 2011
    ¡Cuanta ternura rebosa el relato!
    ¿Sabes? Me ha parecido emocionante, el calor de un abuelo es inmenso y muy sentimental el perpetuar las viejas tradiciones familiares.
    Imprimes musicalidad al texto por cuanto dejas para el final de la oración los verbos. Pero, aunque llama la atención, pues abusas de ello, no me ha parecido en absoluto pesado al leerlo.
    Creo que es un texto hermoso y muy cuidado.

    Un cordial saludo.
  • torrejuelastorrejuelas Juan Boscán s.XVI
    editado noviembre 2011
    !Excelente! Felicitaciones. El escrito nos lleva. En la mayor parte del relato das la idea de letargo, de aburrimiento, que el personaje destesta su situación, lo que podria pasarse al lector, pero no. Logras la intriga con la buena ubicación de las palabras. Y el término, en un breve salto final, nos dejas pensativos. ¿Es un extracto de una novela tuya? Si no, te digo que tienes tu novela en pañales, amigo mio. Leí por ahí que Isabel Allende decia que para escribir un cuento ella tenia que podar una novela. ¿Arrogante? No. En este caso seria a la inversa. ¿No te molesta que te haga sugerencias? Si es asi, me retas pero igual lo voy hacer. Qué quiero decir a la inversa. Esto : ¿Qué pasó con el abuelo? ¿murio? ¿se fue? ¿lo queria? ¿La abuela es mal genio? ¿esta enferma? ¿él estudia? ¿se siente triste de su trabajo? ¿Es el único sustento de la familia? ¿La niña al parecer es recien llegada? Podria ser una mujer. Mira que interesante situación. Y si hacemos más complejo el asunto y con un tema actual... ojo... que interesa... ¿y si esa sonrisa adolecente no fuera de una niña? Alárgalo. Un escrito de 150 páginas es una nuevelle. Una sobre 250 ya se considera una novela. Y es la novela es lo que se lee. Perdona lo largo y acepto hachazos y balazos también. Un gran saludo.
  • GaboxgoGaboxgo Fernando de Rojas s.XV
    editado noviembre 2011
    Bueno Quise hacer un poema ( nunca he escrito uno) pero me gusta más la narrativa y escribí este relato jeje gracias Claudine :). Sí, de pequeños relatos pueden surgir novelas, alargo más la trama, agrego personajes, detallo más cosas, sumo varios elementos hasta abarcar las páginas que le sea necesario para ser una aventura al leerse. No te daré batazos Torrejuelas jaja
  • juanchojuancho Francisco de Quevedo s. XVII
    editado noviembre 2011
    No lo había leido, muy bonito.

    Un abrazo
  • SinrimaSinrima Miguel de Cervantes s.XVII
    editado noviembre 2011
    Un tema tierno muy bien contado. ¡¡Adelante !!
    Saludos.
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