Cada vez que ella le hablaba lo hacía por duplicado. La primera vez, él percibía el movimiento de los labios y el gesto contrariado de ella.Se quitaba los auriculares o bajaba el volumen de la radio.La segunda vez, ella repetía el mensaje y, tras breve intercambio de palabras, él volvía a los auriculares y ella al ordenador.
Ella escribía a amigos invisibles, curioseaba en algún blog, comentaba y enviaba besos y abrazos virtuales. De vez en cuando se le escapaba una sonrisa o una mueca delatora.Entonces él levantando la voz -debido a la sordera que le producían los ariculares- dijo: ¿Aún sigues ahí?. Creo que lo tuyo se está convirtiendo en una adicción.
Comentarios
Me gustó como describes en pocas palabras algo tan cotidiano hoy día:):p
Saludos.
¡¡Muy bueno, lo tuyo, Medea !!.Tu afición a los clásicos de la antigüedad, te hizo entrar a leer. Lo siento. Estas "vidas paralelas" son menos interesantes, pero actuales.Bueno, menos mal que te ha producido risa.Eso es bueno.Tienes sentido del humor.
Saludos.
Ya me he dado cuenta de que eres curiosa; una buena cualidad que demuestra vitalidad.
Agradezco tu comentario. Cuando empezamos a publicar se necesita saber la opinión de los otros.
Saludos.
Sinrima, exactamente es eso lo que he querido expresar: él alerta a su pareja sobre el tiempo que dedica a amigos virtuales, sin darse cuenta de su hábito de incomuniacarse mediante los auriculares.
Gracias por tu acertado comentario.
Saludos
Hoy te veo pesimista, Medea. He leído comentarios tuyos, irónicos y divertidos, en absoluto de "pequeña bestia solitaria".
También hay que ser realistas:la participación en un foro, aunque seamos correspondidos con alegría y bromas, no aporta proximidad, ni la compañía que a veces necesitamos.
Las relaciones virtuales son frustrantes, si uno se implica demasiado.
Yo veo que te relacionas bien y participas en varios post.
¡¡Suerte con Menzies!!, si eso te consuela.
Saludos.
No os preocupeis por mi soledad, de la bolsa me saco otra Medea y posteamos juntillas
¡¡ Muy buen relato, Arroyo !!. Con fina ironía describes una situación -bastante común- de incomunicación entre personas que conviven bajo el mismo techo, cuando se han roto los principales vínculos de amor y respeto.
Un saludo.
PD.Volví a tu relato por la confusión que me produjo el publicado recientemente por Dragón con el mismo título.
¿Extrañas coincidencias telepáticas ?