¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

EL CAMINO (gótico) parte III

MarenolaMarenola Pedro Abad s.XII
editado julio 2011 en Ciencia Ficción
Me quedé quieto, pensando en todo lo sucedido e imaginando cuanto me quedaba por pasar. La doncella, tras quedárseme mirando durante un segundo, me cogió con más fuerza y me obligó a avanzar. A pesar de que me forzaba a ello, sentía que mis piernas eran de plomo, no podía moverlas. Volvió a mirarme, y al ver que no reaccionaba, me acarició la frente y me dedicó una sonrisa que no acompañó su mirada. Como permanecía tan tieso, me susurró algo al oído, no logré escucharlo. Al cerciorarse de que sus palabras no habían mejorado la situación, me soltó y me indicó con un solo gesto que mirara mi alrededor.

La estancia en la que me encontraba era toda ella de bronce con pequeños azulejos dorados. Me extrañó no encontrar ninguna lámpara ya que aquella habitación rebosaba de luz por todos los costados, entonces comprendí que sus paredes eran un insignificante sustituto del sol y por ello iluminaban por si mismas. Entonces al intentar dar un paso me di cuenta de que no había suelo por el que cruzar, me puse muy nervioso y al pensar que iba a caerme una baldosa surgió de la nada. Sorprendido, di otro paso y surgió una segunda baldosa, comencé a caminar con toda la normalidad posible, a medida que caminaba iban surgiendo baldosas sobre las que me apoyaba. Al fin se formó mi camino y comprendí que el camino de los mortales nunca es del todo preciso, y es que los hombres son como el viento, siempre pueden cambiar de rumbo.

Llegué a un patio sin techo, alumbrado totalmente por el sol… algo muy extraño ya que en el exterior estaba comenzando a llover. Aquel lugar era agradable y luminoso, en el centro de él había una fuente de aguas cristalinas. El agua crecía en cantidad a medida que, los ángeles de piedra dejaban que un pequeño chorro como hilo translúcido saliera de sus diminutas bocas. Estaban colocados a los lados de la gran fuente, no parecía muy profunda. Al acercarme para poder averiguar la profundidad aproximada de las aguas, pude observar un pequeño arce en crecimiento a mis pies. En aquel preciso instante en que lo mire, salió disparado hacia la fuente.

Sorprendido observé como crecía hasta descubrir que en realidad era un hombre, aunque totalmente verde y con ramas por cabellos. Entonces comenzó a sollozar, reconocí el sonido que había escuchado al abrir la puerta. Intenté alejarme tan discreto como pude, pero él me dirigió una mirada tan profunda que al momento me quedé clavado en el suelo como uno de aquellos ángeles de piedra. Volvió a saltar, alejándose considerablemente de la fuente. Observé atentamente su cara, era horrenda, examiné todo su cuerpo cubierto por una piel verde y acuosa, me invadió el horror ¡era una especie de rana! Con razón lograba saltar tan alto y tan lejos. Parecía sorprendido de encontrarme allí, seguramente no pasaban muchas persona por aquella zona. Entonces intenté alejarme de él tan rápido como pude, pero unos brazos me sujetaron por detrás, al girarme encontré a la doncella Helíade.

Sobresaltado me volví bruscamente con ojos suplicantes, pero la doncella se había vuelto tan fría y severa como el mármol, no conseguiría negociar con ella. Intenté como segunda opción revolverme en sus brazos para conseguir mi libertad, pero todo fue en vano. Mi captora se vio obligada a agarrarme con más fuerza, convirtiendo aquello en una incómoda situación ya que el resultado fue un gesto demasiado íntimo. Desesperado por librarme de ella, comencé a gritar y a agitarme otra vez sin resultado alguno. Entonces, cuando yo ya creía que las cosas no empeorarían aquel horripilante engrendo de color verde y asquerosas facciones se acercó a mí. No pude evitarlo, una desagradable sensación de angustia recorrió todo mi cuerpo provocándome unas nauseas que inevitablemente me hicieron vomitar. Me arrepentí de no haber logrado controlarme, seguramente había enfurecido al…. monstruo, de todos modos ya me había planteado lo poco que me quedaría de vida, el único lado bueno de todo aquello era que por lo menos después de lo sucedido la muerte no sería la peor de las opciones.

A pesar de todo, nadie de los presentes pareció enojado, de hecho parecían divertidos por lo ocurrido. De pronto la Helíade me acarició la frente y la nuca, me sentó muy bien ya que las manos de la doncella eran frías como el hielo y aliviaron en parte mi angustia. Después aquel espécimen se acercó a mí con algo parecido a una sonrisa en los labios –de color verde por supuesto- y para mi desgracia parecía decidido a entablar conversación.

-Te compadezco pequeño humano, debe de ser horrible vivir así, siendo un simple ser movido por dioses, pero por lástima yo también lo he vivido. Es algo inevitable, aunque en realidad te acostumbras a ello y nunca te lo planteas tal y como es, a corto plazo es lo mejor pero a largo plazo puede llegar a ser… peligroso.

No le entendí, pero si me sorprendió el hecho de darle pena ¡sonaba tan extraño! Debería ser al revés ya que yo no era la bestia andante, era una persona normal, algo que a mi parecer no era tan horrible.

- Pero dime querido, reacuérdame que era eso de ser inferior a todas horas, de sentir como el tiempo te esclaviza y temer no acertar en tus decisiones.

Me hizo sentir más desdichado de lo que ya estaba, su voz y sus gestos tan inexpresivos me hicieron sentir cierta necesidad de atención, por primera vez en toda mi vida me vi como un ser diminuto y sin importancia, era tan sólo uno más. Pero lo que más me asustaba era pensar que todo lo que me estaba sucediendo no lograría olvidarlo y tendría que cargar con ello el resto de mis días, aunque después de aquello, el número seguramente quedaría reducido. Tras el encuentro con aquella cosa supuestamente superior me costaba creer que me aguardaban más sorpresas, aunque más que nada lo que temía aún en aquel momento era mi ansia hacia ella, era desgraciadamente mi amada.

Comentarios

Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com