Entrando a una casa con paredes amarillas, paredes deterioradas por el polvo proveniente del mundo urbano. Percate (o le di la razón a mi simple lógica) que la casa compartía su mundo exterior con el interior, en sumos pensamientos pensé: " el polvo de las calles, el humo expulsado por los carros y otros tipos de vehículos. No sólo cubren el cuerpo de madera con el que fue hecho el hogar, sino además, penetran en su interior ensuciando cada rincón, cada adorno, cada recuadro, cada foto familiar. objetos sin mucho valor espiritual o económico eran cubiertos por este polvo, de cierta forma sus habitantes, la familia también se mostraba afectada, con dificultades para respirar, estrés, depresión, fatiga, entre otros factores negativos; pero ¿por qué echarle la culpa a la ciudad? toda familia en su afán por hacer su hogar más presentable, ven necesario la compra de nuevos objetos; sillones hechos de terciopelo, para que la hora de ver la televisión sea más relajante, y no se molesten en levantarse del asiento en ningún momento; una nueva cama, los niños crecen demasiado rápido ante los ojos de sus padres, dos compartían un colchón a la de hora dormir, cuando de pronto, uno de ellos cae al suelo en medianoche; nuevos libros, las personas siempre se preocupan por sus conocimientos, los libros son capaces de expresar muchas ideas y sentimientos al lector, cada vez que cierran un libro después de haberlos leído, un nuevo conocimiento aparece y un aprendizaje se es dado por alcanzado. Los niños aprenden con sus obras infantiles, reconocen los actos del zorro cuando roban unas rojas manzanas de una cesta, evitando ser visto por los ojos de un testigo. Muchos aprenden que robar no es debido, otros, sencillamente se identifican con el zorro y esperan la oportunidad en robar una manzana verde, al fin de cuenta, habrán robado una pera. Leyendo cuentos de fantasías, hadas, dragones, elfos, y muchas más criaturas mágicas; sabrán poco a poco al ver las paredes llenas de polvo que le rodean, que estos seres jamás vendrían a visitarle, el libro le hace ver una realidad totalmente distinta a la que se encuentra, una realidad donde el único pasaje a abordar, sería su imaginación. Los niños crecen, la juventud los obliga a satisfacer sus curiosidades y necesidades, leyendo pagina por pagina, nuevas cosas aprenden, cierran el libro y es cuidadosamente acomodado en el estante, donde pronto tendrá mas compañía, sin ser leídos una vez más, el polvo se apodera de ellos. sin importar el tipo de libro, pareciera que castigamos a nuestros maestros dejándolos en el pasado, los recuerdos no deberían de presentar esta materia llamada polvo; escobas, muy útiles a la hora de barrer el suelo, un elemento que no falta en ningún hogar; cuadros de artes, buscando siempre una sensación de relajación en la visita, al sentarse en los cómodos asientos, observan al cuadro, y la misma serenidad que fue pintada en el, es pintada en el espíritu del visitante; el espejo, lugar donde siempre nos deleitamos, otros lloran, por el reflejo de lo que somos por fuera, más no como somos por dentro".
Curiosamente justo cuando pensaba en los espejos, en la entrada de la casa se situaba uno de gran tamaño, vi mi reflejo y pensé " ¿por qué en la entrada? ¿Pensaban los dueños de la casa que no había mejor bienvenida que verse a sí mismo en la entrada? tenía sentido. Pero en el mundo exterior, en el trabajo, en las calles, en los restaurantes de lujos, esos donde al entrar el menú ya se encontraba en tu mano; podía ocurrir cualquier cosa, cualquier problema, que borrara tu sonrisa del rostro al salir por la puerta, y al regresar, te encontraras con tu demacrado reflejo". Fui bien recibido por la dueña del hogar, ofreciéndome un vaso con agua acepte, tal como había pensado, viendo cada rincón de la casa, mi lógica acertó, el polvo se lleva por fuera y por dentro, nace desde el interior o puedes proceder desde afuera, eso no importaba, polvo era polvo. La razón de mi visita, simple, soy un vendedor a domicilio ¿vendiendo qué? eso no era de suma importancia en estos momentos, hable de las cosas que la familia suelen comprar en sus hogares, de ciertas formas podéis responder, que he venido a venderle la famosa materia ya mencionada, pensada y escrita anteriormente.
La humilde señora me presentó a sus dos hijos, marcos y julia. Cada uno de unos 7 años de edad, eran traviesos y corrían por toda la casa ignorando los regaños de su madre, se encogía de hombros y se dirigió a controlarlos mientras me pedía disculpas, los niños son así señora, le dije. Me levante del cómodo sillón (a pesar de su compra no pudo evitar que me levantase) camine por la sala y noté, que habían dibujos hechos por los niños, a base de marcadores punta fina, con muchos colores y detalles. Dibujaban leones con un pelaje muy amarillento en exceso, un elefante con colmillos casi tan grandes como él, osos pandas que en lugar del pelaje negro, era pintado con uno rojo. Animales y mas animales, pensé " ¿donde están las famosas criaturas mágicas? ¿Acaso no tendrán libros de fantasías? los niños están acostumbrados a leer acerca de la vida silvestre, la fauna, la selva, la sabana, los océanos, los glaciares, entre otros ecosistemas. El papel es otro espejo, no refleja sus manitos al dibujar, sino su intelecto, lo que siente, lo que cree, lo que piensa, sus ideas, sus deseos; en este caso, los animales que leen en sus libros. Espero estos animales no se vean cubiertos en polvo. La curiosidad empezaba en crecer en mi interior ¿por qué no ver lo que ellos ven?"
Saque de mi portafolio una foto del cielo, tenía en ella muchas nubes, totalmente desordenadas, y una foto cubiertas de estampitas de colecciones. Cuando finalmente llego la señora tras haber (hecho el intento) controlado a sus hijos se reunió nuevamente conmigo, tras realizar nuestra relación vendedor-comprador. Le pregunte si no sería mucha molestia en llamar a sus dos hijos para que vinieran a la sala, le explique mi motivo, a la señora no parecía molestarle " A su esposo tal vez, no se encontraba en casa en ese momento, no importa, con tal de que se encontrase alguien en el hogar a quien pudiera venderle, todo estaría bien, en este caso, solo estoy entregando algo ya encargado" Y así fueron fuertemente llamados por sus nombres, el primero en llegar a la sala fue Marcos, empujando a Julia en la carrera para tomar ventaja. Julia llega enojada y se rehúsa en ver la foto de las nubes, Marcos acepta, lo observo mientras observa la foto, la señora empieza a dudar de mis intenciones, observándome con ojos confusos. Julia observaba con recelo a su hermano, aprovecharía cualquier momento para empujarle de la misma manera. Los vecinos de afueran observaban la amarillenta casa, mientras otros vecinos también los observaban; todo un ciclo de observaciones, esperando una respuesta, un silencio que llevaba consigo una pregunta.
Marcos respondía que sólo veía nubes en la foto, nada más que eso, ningún avión, ninguna ave, ningún paracaidista, nada, sólo nubes. Pensé “no creo que Marcos no haya podido ver nada más que sólo las nubes, algo está faltando aquí” de pronto Marcos me decía que las nubes parecían formar un búho en una esquina de la foto. Julia exaltada ve la foto y también encontró al búho, la señora ni yo pudimos observarlo, yo creí haber visto un carro último modelo en forma de nube, la señora decía que veía rostros incomodantes. Pensé nuevamente “Cada uno le daba forma a las nubes como quisiera, era libre, era gratis y sólo había que usar la imaginación. Los niños siempre al salir al jardín juegan a imaginar figuras en las nubes, en ningún momentos las están imaginando, lo materializan de lo que leen, sus animales; no solo lo que los libros muestran, también figuras de la vida diaria, cosas del gusto personal, miedos, amores, sueños, cada parte de tu ser; el reflejo de las nubes, aquel espejo que no se compra, siempre en el cielo, presente en muchos hogares, sin atraer el polvo y sin ser olvidado ¿ por qué? La respuesta era muy simple, y lamentándolo mucho, la respuesta era otra pregunta ¿cuando no vemos el cielo? Le entregue la foto a la señora, era grande, pudieran pegarlo a una de las paredes empolvadas, para cuando mirasen la foto, supiesen que hay un espejo enorme allá arriba, una aspiración, aquel con el que sueñas, con el que amas, con el que lloras, con el que odias, con el que ríes, aquel con el que te mojas, aquel con el que descansas...”
Otro vaso con agua para beber, mi visita terminó, Salí del hogar y me despedí de cada uno de ellos, le dije adiós a los posibles futuros veterinarios y a la señora rápidamente para evitar un posible duelo con su marido, era broma. Mire al cielo y pude ver una casa, tenía deseos de llegar a mi hogar, debe de estar cubierta de polvo por doquier. Camine hasta mi coche, coloque la música de mi preferencia, y pensé por última vez “La forma en cómo ves a las nubes, es la forma que ellas tendrán, lo mismo pasa con las personas. Pero como demasiadas personas son tímidas, no aguantan la presión de verle directamente a los ojos a otra persona, así que les queda ver al cielo y presenciar las nubes y el viento. El polvo es necesario, a pesar de todo, no es una materia totalmente negativa, el polvo ayuda en la resurrección de algo viejo, los recuerdos al ser limpiados, surgen con la misma fuerza o más. El polvo era señal de que el hogar podría resucitar, claro, habría que comprar escobas, menos mal lo mencione anteriormente. Aquella familia era muy unida, habían encargado una foto amplia, con todos ellos reunidos al aire libre”. El esposo llega y abraza fuertemente a su esposa, los niños se cubrían los ojos para no ver la romántica escena, por mi parte, sabía que este no era el único encargo, me acordaba que tenía que pasar por la floristería. A la familia les encanto la foto, y yo por mi parte, me voy llevándome algo del polvo de aquel hogar.