En el folio en blanco
Cuando escribo suspendido
como una pelota de bádminton,
el blanco se declina tan exacto
que mi cabeza da con en el vacío
¡Y cuan tierno, íntegro de miedos y deseos,
es el patio de recreo de este sueño,
que no cabe espanto sin resguardo
de un sincero verso acolchando lo feo.!
Este paraje desnudo y acorralado
seguirá jugando con mis años
cuando yo esté sin estar
y aunque jamás haya estado
pues al renacer del blanco
no fenezco,
aún traspapelado mi diario
permanezco.
Aquí, de su feroz franqueza me valgo
para abrir las puertas de las puertas,
y por medir mi propio rastro escapo
si el teclado me sigue abriendo paso.
Aquí mi avanzar es voluntario en vano
y como salto de un recuerdo a otro más lejano,
contemplo acabar donde he empezado
presentando mis anhelos al ruido del pasado.
Cuando escribo soy matiz enjaulado,
aquí me hayo desahogando a un silencio
en el que jamás dejaré de tener cabida
aún escondida la rima de mi única salida:
La poesía entendida
como forma de vida.
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