Espero que la lean, todas las criticas serán aceptadas, eso me permitirá seguir aprendiendo. 
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Desde aquí
Autor: Freddy Tirado A.
Mi entorpecida alma vagó durante muchos años por el inframundo. Mi cuerpo sin materia, había olvidado lo que se siente ser, respirar y disfrutar el soplo de vida. Mi corazón ensombrecido y mis inmensas ganas de perder esta cruel existencia me llevaron a tomar una decisión desesperada: Rete al mismo dios antiguo, al espíritu indomable, a aquel destructor. Me rebele ante él, expuse mis desagradables ideas sobre su repugnante apariencia; él en cambio rió sin contemplaciones diciéndome que era afortunado por estar en este lugar a la que muchos creen abominable.
- ! Te mandaría al mismísimo infierno. Agradece mi bondadosa comprensión! dijo en tono sarcástico.
Mi estadía en este lugar sin retorno, parecía infinita; no era más que un infame espíritu errante, me sentía inútil, era uno más en el montón, en un rincón, en la oscuridad de las sombras.
La peste de este lugar se acrecentaba al pasar las horas, cada día, cada minuto; moría un imbécil, y pensar que algunos piensan que este lugar es de descanso, aquí vienes a pagar tus culpas, y no solo un día, son años antes de purificar tu alma.
Aquí todos fingen calma y arrepentimiento, por dentro se están pudriendo en odio y desesperación. Algunos les toma siglos recuperarse y sanar su alma ensangrentada e infestada de asquerosos pecados. Mi peor error en vida fue no haber respetado a la mujer que lo dio todo por mí. Ahora ella me odia, y mi muerte solo fue un descanso para su atormentado corazón. Su recuerdo turbaba mis pensamientos, la amaba más que ningún día, me hacía falta.
Al pasar los años, yo con mi aspecto espectral, gastado y desvaneciéndome poco a poco; noté la simpatía del dios antiguo hacia mí. Le agradaba mi no conformidad, mi altanería y arrogancia. Me propuso algo:
- "Veo que tus intenciones van más allá de tu orgullo. No eres tonto, no existes bajo las reglas de tus superiores. Tu arrogancia te hace merecedor de mi admiración. Hoy tu destino será otro. Tu estado de decrepitud será sustituido, ahora tendrás alas y volarás. Ten en cuenta que no puedes desobedecer esta vez" - dijo con una voz prepotente, alejándose con una misteriosa niebla alrededor.
De pronto sentí que mi estado no material tomaba forma, pero no humana, sino animal; me iba contorsionando de dolor por la transformación. Cuando mi mutación terminó, entendí el propósito del dios antiguo. Me había convertido nada menos que en un "Chanate" un ave parecida al cuervo, de plumaje negro azulado y pico curvo; no era lo que esperaba, pero al fin siento recorrer la vida por mi cuerpo, mi corazón late con vitalidad. Me había dado una oportunidad.
Traspasé la dimensión hacia el mundo material. Lo extrañaba, podía sentir su olor, el ruido del ambiente; una morbosa complacencia vibró en mi.
Me sentía vivo, podía volar y quería verla. Aunque ella nunca lo sepa, tenía que conformarme con solo observarla. Me posé sobre un árbol cerca a la ventana de su habitación, cuando la vi; en lo más profundo de mi ser, sentí el goce y la dicha de poder contemplarla; estaba algo cansada y desgastada por los años, pero aún conservaba ese brillo especial que siempre la caracterizó. Su ventana estaba entreabierta, fue a cerrarla y apenas me vió...
- ! Qué desapacible criatura... Oh no, un cuervo. Fuera de aquí ave de mal agüero!
Me ahuyentó con las manos, no podía sentirme más despreciable en ese momento, aunque no era un cuervo, lo parecía. Tenía que vivir la difícil sentencia de ser un pajarraco poco agradable, pero aún así día a día iba, siempre la misma respuesta de su parte: La irritación al verme. Luego comprendió que no era un ave que vaticina la muerte.
Los días pasaron, mi presencia era normal ante ella, se había acostumbrado a verme, era feliz; me alimentaba con frutas y semillas.
Cierto día ella se sitúo en su ventana, me miró y me sonrío; qué más podía pedir, solo me bastaba una sonrisa suya para morir de nuevo en paz. Volví a nacer en ese instante, el amor tocó mi endurecido corazón. ¿Qué no haría yo por ella? Desafiaría a los más altos funcionarios infernales, rompería el rayo con mi voz si fuera posible, solo por tener una sonrisa suya.
La contemple por horas, ella entonaba una canción, su voz era una dulce melodía que penetraba mis sentidos. A pesar de su edad, no había encontrado el amor de nuevo; su mirada vacía, su tristeza sin fondo y sus inmensas ganas de volver a ser feliz, desencajaban en su vida. Sé que mis actos en vida la afectaron y mi muerte aún más; si pudiera hablarle, si pudiera acariciarle, sentir el roce de su piel sobre la mía, me sentiría más que feliz.
Pasó casi un mes, ella ya no se posaba frente a su ventana; se la pasaba tumbada en cama. Noté que la agobiaba una terrible dolencia, no podía hacer nada ante ello. Una enfermedad incurable aterraba su integridad, su muerte estaba cerca. "Que miserable es este mundo, que injusto son los seres invisibles todopoderosos, ¿Qué hizo ella para merecer esto? Estoy dispuesto a sufrir todos los dolores de la humanidad con tal de no verla sufrir"
La perdía, su mirada se iba apagando, su sonrisa marchita, su piel pálida, la muerte rondaba bajo sus pies. Era inevitable.
Mi desesperación crecía cada minuto, la angustia ahorcaba mi cuello, la tortura acuchillaba mi pecho; el dolor era suficiente como para indigestarme; ¿Qué podía hacer yo? era un simple pájaro que observaba todo desde aquí, desde su ventana. Los auxiliares médicos que la asistían, movieron la cabeza en señal negativa. Esa noche ella murió y el mundo se me vino encima.
Que cruel existencia en la que he de vivir, no tiene sentido. Aletie sin rumbo alguno, la tristeza me carcomía las entrañas, furioso conmigo y con la vida que una vez más me demostró brutalidad. Estaba al borde el delirio, de la locura.
Que nefasto final y que inicio de una "buena vida" para mí. Era un pájaro, ¿Qué podía esperar? Ser comido por buitres carroñeros o morir de un disparo en la cabeza por un cazador.
Al día siguiente el alboroto por el entierro se hizo notar por todo el vecindario. Acompañe desde el aire hasta su morada final. Sus seres queridos lloraban su pérdida, el cura recitaba conjuros celestiales; el llanto inundaba la fosa sepulcral. Recordé mi entierro y tan solo fue uno simple, me odiaron por mucho tiempo por mi mal obrar.
¿Qué más da? mi espíritu se encuentra encerrado en un ave y no tengo salida. La lloré por mucho tiempo, su muerte ahora me golpeaba sin piedad. El dios antiguo fue muy condescendiente conmigo, este era mi castigo. Llegue al final de mi recorrido y ahora me queda la condena de penar por los dos mundos.
Miré al cielo, había aves volando en círculos; un ave se posó junto a mí, el brillo en sus ojos, su plumaje casi perfecto, su perfume, era ella...
FIN
Comentarios
Me gustan los finales felices, estuvo chévere:):p:D