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rosa blanca(las rosas de venus)

Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
editado abril 2011 en Negra
Rosa, Blanca



El teléfono resonó fuerte en sus oídos se había quedado dormida pegada al teléfono.
Lo cogió y de mala gana respondió con voz ronca.
-Elin...tienes que venir, sé que es día de fiesta pero han asesinado a la siguiente víctima...se llama Nancy James...tenía la misma edad que las otras chicas, tienes que venir ¿Te digo la dirección?-Elin apunto la dirección se vistió y marcho rauda al encuentro con Alan que la esperaba en el portal.
-¿Como estas Elin? –le preguntó preocupado por ella como de costumbre
-Mal no hemos cogido al asesino...es una autentica mierda...-dijo ella mosqueada
-¿Alguien no ha dormido bien esta noche? Bueno sube te están esperando.-ella asintió decepcionada.

La casa de Nancy James estaba decorada con lujo y esmero. Predominaba el blanco, era muy luminoso a la vez que espaciosa, teniendo en cuenta la ubicación del piso era evidente que engañaba, el barrio era de clase media, aquella decoración y aquella casa eran propias de una adinerada. Nancy estaba sobre la cama en su cuarto, blanco y lujoso. Su expresión era de pena, algo le dijo a Elin nada más ver a la muerta que Nancy había esperado aquella muerte, aunque lamentaba que finalmente hubiese ocurrido, además comprobó que tenía ojeras, y no por estar muerta, seguramente era por haber pasado días enteros sin dormir. Era pálida y hermosa al igual que las demás chicas. La pose era la misma que las anteriores y bajo la cama encontraron el cuadro, la rosa estaba en la mesilla, con la famosa nota. Elin recordó súbitamente su libro y sintió deseos de tenerlo consigo
Todo estaba limpio. Todo estaba impecable. Elin sufrió escalofríos, ¿Cuando se iba a parar esto? ¿Cuantas muertes más hacían falta para que ella y los suyos acabaran con aquella locura? Elin ni siquiera se fijo en el viento, ni en la modesta cortina que se revolvía en el viento, el frío acogió a la habitación con los brazos abiertos, ya era ora de ir a un sitio. La pena recorría su garganta, y lloró.
-Joder... ¿Por qué?-se dijo escandalizada. Alan la saco de la habitación y la escondió de las cámaras de televisión, habían pegado el chivatazo, ahora las cosas se iban a complicar.

El coche se detuvo frente a la puerta de la casa de Alan. El se bajó y le indico a Elin que hiciese lo propio, Elin entre sollozos apagados, se dejo llevar.
-Alan...no se lo digas a nadie...por favor.-imploro sentada en el sofá de su salón, mientras bebía a grandes tragos un martiti.
-Creo que el jefe debe saberlo, si te implicas en el caso emocionalmente el debe saberlo y debes dejarlo, antes de que cometas alguna imprudencia o te suceda algo grave, a pesar de que no debería te enseñare unos informes del caso. Investigue en la universidad y tras muchas vueltas e descubierto que las chicas eran amigas, estaban relacionadas entre ellas. En su clase formaron una pequeña asociación en la que solo participaban ellas, organizaban orgías lesbianas. Lo que hay aquí es turbio. -Dijo tendiéndole un informe sellado en una carpeta. Elin dejo de mirarle y hablarle para detenerse y coger la carpeta.
-No Elin...no va a ser para ti...estas pasando por un momento difícil, déjame ayudarte.
-No quiero...no necesito ayuda...de..-Alan se había colocado enfrente suyo para que no se apropiara del informe, la beso en los labios y la hizo reclinarse en el sofá.
-Tu no me gustas...además soy...-se quejo echándole de su lado confusa y nerviosa.
-Lo se...pero te deseo Elin...me atraes, me vuelves loco, no puedo, si te tengo quizá pueda dejarte marchar, pero si no...bueno, puedo hacer que te retiren del caso, y no pienso darte ese informe...¿Accedes?-Elin le observó con repugnancia. Pero necesitaba el informe y seguir en el caso, así que ella accedió. A su consentimiento el se desudo delante de ella mientras la besaba y la tomaba con las manos la cara para atraerla más hacia sí.
Elin odiaba estar con un hombre y por desgracia a ella no le resultaba fácil, era la segunda vez que se acostaba con un hombre, y lo hacía por lo misma que la vez primera, para conseguir algo de el. Ya sabía que mientras el la cortejase, y llegase al orgasmo, ella necesitaría, para no pasarlo tan mal, imaginar a alguien que si le gustara. En ese momento evocó a Joan pero no le produjo placer en absoluto. Alan se puso encima de ella a desnudarla preparándose para hacerla suya, en se momento cuando creía que nada la salvaría de aquello, en su mente se produjo una imagen. El tacto de sus dedos, su dulce aroma, su pelo rubio, su tímida sonrisa, su paciencia, su voz, el hospital. Era...
Mary. Entonces sufrió un escalofrío de placer, justo en el momento en el que Alan lograba penetrarla.
-¿Ves como te gusta?-le dijo Alan interpretando mal la situación.
-Mary...te quiero Mary...-dijo entre jadeos. Alan sorprendido se olvido del asunto y continuó a su royo.
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Comentarios

  • RyuRyu Pedro Abad s.XII
    editado marzo 2011
    Me ha gustado el caso que has planteado. Pero he visto algunas faltas de ortografía entre ellas esta: "ora" "hora" y has puesto martiti en vez de martini (supongo que te referías a esa bebida). En tal caso, te aconsejo que te revises el texto. Y otra cosa: en los diálogos no pongas tantos puntos suspensivos, confunden un poco.
    ¡Saludos y sigue así! Elin me está gustando ;)
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    pues yo sigo la historia de las rosas con igual interés que al principio, unas cuantas h, le hacen falta,pero como son mudas, no se notan:):p:D
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    Una vez en casa se ducho con persistencia para quitarse todo lo que tuviera que ver con Alan.
    -Desde luego hay que ver que asco da la gente, sobre todo los varones.-Recordó a su padre, tan honesto y bueno, solo tenía algún leve recuerdo en sus fotos y las historias que de cuando en de cuando le había contado su tía.
    Luego tras ducharse y ponerse una modesta y grande camiseta gris, se cogió una barrita de cereales y la comió con avidez, luego al sentirse mas a gusto repaso la carpeta del caso y en su cuarto, en una pizarra colocó las pistas y todos los datos relacionado y cotejando pistas. Tras terminar el inmenso esquema, lo repaso con cautela, pero no hallo nada nuevo. Quizás porque no podía quitarse de la cabeza la imagen de Nancy, quizá porque Mary acudía a su memoria como un bálsamo de placer y bienestar.
    -¿Mary?-dijo tras marcar su número de teléfono
    -Si... ¿Elin? hola... me gustaría hablar contigo, te e visto muy alterada y ya me e enterado de lo de la siguiente victima, cuando quieras puedo echarte un cable y...
    -Quiero ir contigo al funeral de Nancy.-dijo tajante mientras intentaba disimular el temblor de su voz.
    -¿Que?-Dijo sorprendida
    -Ven a mi casa y te lo explico... ¿Te apetece pasar la noche en mi casa? Pizza y trabajo-dijo con un brillo en los ojos
    -¿Hecho, pero cuando desconectaras del trabajo?-Elin la urgió
    -Cuando termine este caso, luego seré toda tuya.-le prometió sin saber bien lo que decía.

    Mary no tardó mucho en llegar aunque a Elin se le hizo eterno cuando abrió la puerta y la descubrió allí recordó inmediatamente lo bien que se había sentido al pensar en ella cuando el desagradable de Alan la había poseído. Mary iba vestida anómalamente informal, estaba muy diferente, llevaba botas negras de punta y tacón de aguja. En el lugar de la formal falda llevaba unos pantalones negros ajustados y una camisa negra de licra de mangas cortas. Llevaba unas discretas gafas y el pelo perfectamente liso y color platino
    -¿Hola Mary...te has teñido? Te queda genial...pasa...pasa-Elin la dejo pasar, Mary entró discretamente y puso unos informes sobre la mesa, luego Elin llamó y encargo cena. Mary descorcho una botella de vino que había traído y la sirvió en dos copas.
    -¿Dime Elin...que tal llevas el caso?-Elin suspiro dramática.
    -No me apetece hablar de eso, tengo que confesarte algo que me trae de cabeza.-le mintió. Lo de Alan no le importaba pero lo usaría como entrante a su plan.
    -Cuéntame -dijo mientras se sentaban el sofá más grande. La mirada de Mary era estrictamente profesional pero encontró un brillo de preocupación.
    -Alan me sacó del piso de la víctima porque me puse a llorar, y después de llevarme a casa me obligó a acostarme con el amenazándome con apartarme del caso.-Mary se horrorizo pero mantuvo su vista en los ojos de Elin.
    -Tienes que denunciar a tu compañero.
    -¿De que serviría?-repuso Elin indiferente acercándose a ella con disimulo.
    -Tengo un amigo que es abogado puede ayudarte. Podemos...-dijo cogiendo los informes.
    -Eso no me importa-se sincero Elin finalmente.
    -¿Que?-dijo sorprendida, mientras permitía pacientemente que Elin se acercara a ella.
    -Sigo en el caso, Alan cerrará la boca, y te diré algo, tuve que imaginarme a alguien para que no se me hiciera tan horrible. –Dijo como una serpiente a punto de cargar contra su presa. Mary quedó hipnotizada por su belleza, por su cercanía y sus intensos ojos azules grisáceos.
    -Elin...-susurró, Elin no pudo soportarlo más se deslizó como una serpiente reptando su mano derecha por su pierna y luego a llegar a su espalda la beso.
    -Elin...detente...estamos aquí por trabajo.-dijo para disimular lo mucho que le había gustado. Elin suspiro y pegando los cuerpos posó su barbilla en el cuello de Mary. Después de aspirar el aroma del cabello de Mary, mordió despacio su cuello besándolo después y luego contesto
    -No estamos aquí por trabajo, nuestra jornada laboral terminó hace horas. Quiero pasar la noche contigo...-Mary se echo hacia atrás y Elin logró tumbarla en el sofá. Mary que llevaba tiempo deseándolo estrecho su cintura con firmeza. De repente alguien llamó a la puerta. Elin se levanto tras besarla tres veces y abrió la puerta, Mary se quedó petrificada donde estaba.
    -Son veinte con noventa y cinco.-le escucho decir al repartidor. Elin pago y cerró la puerta luego dejó la pizza encima de la mesa del salón y regreso a la misma posición anterior repitiendo los tres besos.
    -Se va a enfriar la cena-se quejó Mary.
    -Me importa más enfriarme yo...o que te enfríes tú...-dijo Elin retomando su tarea de deslizar su mano derecha por la pierna de Mary. Luego fue hasta el botón del pantalón y lo desabrocho.
    -Elin...en serio vamos a cenar y pensar en lo que estamos haciendo-dijo desconfiando de su suerte
    -¿Tanto daño te hizo tu pareja Mary?-Mary solo pudo asentirle con la cabeza pues había vuelto a besar sus labios con precisión y ternura.
    -Pues déjame enmendar ese error...por favor.-Mary sonrió pero aún así insistió
    -Te dejó...si cenamos primero...-dijo mientras sus tripas rugían a la vez. Tras reírse las dos chicas atacaron el vino y la pizza.
    -Creo que era mejor esperar al postre todavía tengo hambre -dijo Elin. Mary dio su consentimiento y comieron la tentación divina del pastel de chocolate con nata.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    El día amaneció nublado y en el entierro de Nancy se hallaba plagada de familiares amigos y algún que otro mirón, pero por suerte no apareció la prensa. Mary acompañó a Elin y compartiendo un paraguas se dirigieron a la iglesia atravesando el cementerio.
    -¿Anoche no me dijiste que vendría tanta gente como va a funcionar el plan?
    -Es muy sencillo, tu me dijiste que a este tipo de asesinos les suele gustar mezclarse con la familia y deleitarse con la pena de estos además de poder darle el último adiós a su victima es una manera de superioridad ya que se arriesga a que lo encontremos les encanta, les gusta ver el resultado de su obra.
    -¿Que estudiaban las jóvenes? –pregunto de repente Elin
    -¿Bellas artes...no te acuerdas?-le regaño Mary mientras pellizcaba con disimulo el culo.
    -Tiene sentido, lo digo por lo del cuadro, por tanto eso indica que el asesino era de la universidad, un profesor que descubrió la organización, una alumna que quiso ingresar, una maestra...una amiga
    -Que no perteneciera a la universidad pero que saliera con ellas.-le dijo Mary pellizcándole de nuevo.
    -Mary… estamos trabajando y en un entierro...-le dijo devolviéndole el pellizco.
    -No... puedo evitarlo, hay demasiadas emociones en el ambiente, tantas que me descoloco-dijo Mary pegándose a ella en el banco de la iglesia. Una señora mayor con la cara cubierta por un velo al estilo viuda negra, se sentó a su lado y las miró con desconfianza entre llantos.
    -Tantas que te excitas y no sabes por donde tirar. Pues...me gusta esa por la que quieres ir...-le susurró en el oído a Mary.
    -No te inquietes...Elin recuerda que estamos de servicio.-le recordó con su misma frase.
    -No me pongas cachonda y no te quejes. ¿Porque no te as puesto menos sexy?-le dijo Elin suspirando en su oído. Mary se sonrojo y luego le dijo muy disimuladamente
    -¿Sexy? Pero si voy en falda negra y en blusa negra, por no hablar del abrigo este que como pesa...-se quejó
    -¿De que color es tu lencería?-dijo introduciendo su mano por debajo de la falda con todo el disimulo del mundo.
    -¡¿Tengo de todo...de que vas?! ¿Donde esta la Elin que yo conocía?-Se estremeció cuando Elin con disimulo la empezó a acariciar en la piel a través de un roto que tenía en la media, a la altura del muslo.
    -No llevas...dime que no llevas...-Dijo Elin volviéndose a ella para besarla.
    De repente la anciana que tenían al lado estornudó y las dos cesaron repentinamente su juego descontrolado, luego el cura les ordenó ponerse de pies mientras empezaba a hablar.
    -Vamos a recordar a Nancy James. Para ello os pido que mantengáis un minuto de silencio. –Todos permanecieron en silencio, Elin en cambio pudo escuchar a sus alrededor pequeños sonidos y percibir el aire de tristeza, desolación de la gente. Lo que no esperaba era el frío que le recorrió por su espalda. Cuando se quiso dar cuenta la vieja no estaba y el cura había empezado con su oración.
    En su lugar había una joven bellísima muy parecida a las damas muertas y una corazonada le dijo que aquella mujer tenía que ser, ya que había estudiado muy a fondo las amigas del grupo de Nancy, Ann Weldon. Llevaba una gabardina que la resguardaba del frío era azulada y de terciopelo. Su expresión pálida y sus ojeras que ocultaba un caro maquillaje le revelaban que era una mujer frágil y que estaba muy afectada por aquella pérdida. Además le extraño que se sentara al fondo como una desconocida. Y no con los demás amigos.
    Hizo una leve seña a Mary y esta asintió dándose perfecta cuenta enseguida de la situación.
    Al salir de la iglesia un pequeño grupo compuesto en su mayoría por la familia fueron a dar el último adiós a Nancy que era transportada en un caro ataúd.
    Mary y Elin siguieron a Ann. Al alcanzarla Elin la llamo.
    -¿La quería mucho no?-Ann asintió
    -Usted es Elin Carter y usted Mary Eliot, investigan en este caso ¿No?-Dijo mientras tapaba las lagrimas con el pañuelo de seda.
    -¿Si...como nos ha reconocido?-pregunto Elin
    -Joan me lo dijo, ¿No ha venido saben? Estará emborrachándose en alguna taberna de barrio diciendo os lo dije...me río de esa pobre desgraciada, Joan y yo tenemos miedo de ser la siguiente algo que probablemente sucederá.-dijo secándose las lagrimas mientras se le corría el rimel.
    -No si resolvemos el caso...quisiera contactar para poder interrogarla a solas
    -Ya lo han hecho, la policía, su compañero estuvo conmigo, no es muy avispado, me agobió con preguntas inútiles pero creo que a usted puedo serle de ayuda. Aunque no sobreviva al menos no deje que Joan muera, al menos salve a una de nosotras, yo me marcho no quiero que su madre sepa que estoy aquí, la esperare mañana en la cafetería de los grandes almacenes, a las diez. Sea puntual. –se marchó enfundándose aun mas en su abrigo como si este fuese a tragarla. Mary la sujetó del brazo y la llevó hasta la tumba reciente de Nancy, no permanecía nadie ya en el cementerio. Allí bajo la lluvia las chicas repasaron el caos de arriba abajo.
    -¿No se... te apetece visitar las otras?-pregunto Mary, Elin asintió y tras visitar las tumba de Jeanette Priestley se introdujeron el panteón familiar de Hikcs y buscaron tranquilamente a Jane.
    -Me gusta la oscuridad de este lugar...esta lleno de sosiego y paz...-dijo Mary, Elin parecía algo intranquila.
    -¿Que te pasa?-Ella no supo que decir
    -no lo se no me gustan los cementerios, me producen escalofríos.- Al encontrar la tumba de Jane se percataron que al lado de las flores marchitas pero de vivos colores de los familiares y amigos, encontraron una rosa gris con una nota “ La rosa es el reflejo de la pasión envenenada”
    Elin retrocedió asustada y encontró que la verja del panteón había sido cerrada a cal y canto. Estaban atrapadas.
    -¡¡EL ASESINO ESTABA AQUÍ!! –Dijo Mary completamente fuera de sí. Elin había sacado instintivamente la pistola y al ver fuera a alguien que se alejaba disparó. Pero supo que había errado el tiró, y que el asesino había huido.
    -¡MIERDA! ¡¿ALQUIEN PUEDE OÍRNOS!?-Dijo Elin forcejeando con la verja. De repente se pinchó con una de las púas, alguien había colocado un alambre.
    -Mary...-dijo mientras se le quebraba la voz, perdía la conciencia, le faltaba el aire. Sufría un ataque de pánico que no podía controlar. De repente Mary la tumbó sobre una superficie dura y polvorienta y empezó a besarla con fuerza.
    -Elin...solo estamos tu y yo, el asesino no nos a matado...no quiere, solo esta llamándonos la atención...quiere que le cojamos, no te rindas podemos salir de aquí si luchas con tu miedo...yo estoy aquí...yo estoy aquí. -Al ver que ninguna de las técnicas de relajación funcionaba y al ver que no tenía una bolsa para que respirara sobre ella, se le ocurrió una idea absurda y estúpida. Sustituir el miedo por otra emoción igual de fuerte.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    que susto, :eek: pero acompañadas es mejor que solas, algo se les ocurirrá para salir:eek::eek::cool::D
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    -Elin…bésame...bésame Elin.- Mary le quitó el abrigo, se puso encima de ella y empezó a besarla con fuerza y posesión, Elin reaccionó como un niño que busca a su madre para beber de su pecho. Tiró de sus labios y su cuerpo empezó a calentarse. Sus convulsiones de pánico fueron sustituyéndose por las de placer. Con lo que Mary no contaba era que no podría hacerla parar. Mary segura de que Elin ya se había recuperado quiso bajarse de ella, pero Elin la hizo darse la vuelta y fue ella quien se puso encima de ella.
    -No pares Mary, si pienso en donde estoy y porque volveré a tener miedo, termina lo que empezaste por favor...-le susurro. Mary se limitó a besarla pensando que Elin se refería simplemente a eso, pero Elin fue mucho más allá. Introdujo la mano por debajo de su falda y rompió sus medias por el agujero, luego al toparse con su tanga lo desecho hacia un lado e introdujo los dedos hacia su sexo. Acarició con suavidad al principio y luego después siguiendo el ritmo del cuerpo de Mary que se movía pidiéndole mayor cercanía, introdujo sus dedos como si la penetrase. Mary agonizando de placer quiso separarse de ella algo que Elin no consintió.
    Se esforzó por retenerla.
    -¿No te basta con esto Mary...?-dijo entre jadeos mientras mordía sus labios con ansiedad.
    -¿No tienes conciencia de donde estamos y que hacemos?-se quejó Mary cogiendo la mano de Elin para que parase. Solo consiguió que Elin introdujera ambas manos más adentro.
    -Creo que entiendo al asesino...-se limitó a decir por toda respuesta.
    De repente escucharon pasos y las dos se detuvieron y empezaron pedir auxilio.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    pero que inoportunos, cuando estaban en lo mejor, a ver si no es el asesino:eek::eek::eek::eek::eek:
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    La ambulancia y el coche patrulla se retiraron después de suministrar algo de oxigeno y escolta a las dos chicas.
    Pudo ver a Elin Carter junto a una joven rubia que no le agrado en absoluto. Imagino que sería la rubia que le ayudaba en el caso, una tal Mary. Había colocado una rosa más en las tumbas de Nancy, Jeannette y Jane. A pesar de no ser del mismo color y teniendo en cuenta de que en las tumbas había más flores nadie se daría cuenta, nadie salvo Elin, ella era tan inteligente, tan lista. Suspiró pensando que no podía encontrar mayor perfección que la suya. Lamentaba haberle dado aquel susto involuntario, pero tenía que verla, quería llamar su atención y que ella supiera de su existencia. Tiró la colilla al suelo tras darle una última calada a su cigarro y repaso la situación, tenía vigilada a Elin desde que había matado a la primera chica. La universidad, y todo lo que con ello le trajo a su situación le amargaba. Además nunca había podido conseguir sus objetivos en el pasado y aunque ahora todo le daba igual sabía que aquello no podía dejarse a medias. No señor tenía que terminar aquello, y Elin resolvería su caso, ya la había visto en acción, sabía como pensaba, sabía como actuaba. Desde aquel día en que la encontró no podía parar de pensar en ella. En todo lo que ello conllevaba y tanto Elin como su persona tenían una misión que cumplir. Solo esperaba que la rubia no se metiera en exceso sino tendría que tomar medidas.
    Cuando todo el mundo se había ido continuó allí entre almas y muertos, tierra y asfalto. El silencio sepulcral le era de su agrado porque sabía que algún día ella gozaría de ese privilegio. Solo que aún tenía mucho trabajo que hacer.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    -¿Elin? ¿Podemos hablar?-Le pregunto el inspector Raymond Jonson desde la puerta de su despacho. Elin contesto que si inmediatamente con la cabeza y tras cerrar la puerta se sentó enfrente de su jefe con expresión seria y preocupada
    -tengo algo que preguntarte Elin...el otro día Alan me dijo un par de cosas que...en fin te considero como una hija desde hace años...
    -Suéltalo Ray...-dijo Elin cansada, ella le llamaba Ray en momentos difíciles y cuando charlaba como de padre a hija, era cierto que lo consideraba como su padre, de hay que del todo el departamento ella solo le llamase Ray. El a cambio la llamaba Grey (gris) cariñosamente. Porque Elin siempre había demostrado ser de aquel tono de color.
    -Venga Grey...cuéntame que te ha pasado...¿Te has metido sentimentalmente en el caso?-Dijo disgustado pero herido en su preocupación.
    El señor inspector Raymond Jonson llevaba 24 años trabajando como policía en Londres, Boston y New York. Tenía 49 años recién cumplidos, sus ojos marrones oscuros no pasaban desapercibidos a las chicas jóvenes ni siquiera su porte elegante y su serio aunque cálida mirada conquistaba a cualquiera. Era bonachón tenía un tupido pelo negro que a la edad ya era grisáceo aunque aún abundante. Su complexión era fuerte y ágil, y sus arrugas marcaban la experiencia de mil horrores que había presenciado en su cargo. Ahora las arrugas de su frente se centraban en Elin que la veía empequeñecida en el sillón de su despacho. Estaba felizmente casado e iba a ser abuelo próximamente de su única hija. Pero aún así Elin le importaba, no podía evitar sentir cariño cuando veía en ella un atisbo de sonrisa y una chispa de alegría en sus ojos grises.
    Ahora trabajaba en aquella pequeña comisaría porque prefería enseñar su sabiduría y convertir a los jóvenes en lo que él en un tiempo llego a ser, uno de los mejores. Raymond sabía que Elin tenía buen olfato policial, como el llamaba a los talentosos en el oficio, y lamentaba que la vida de su Grey fuese tan gris y fría. Deseaba que ella no se echase a perder. Por eso la vigilaba estrechamente.
    -¡No me llames gris no lo soporto!-Dijo echándose a llorar, su nariz se contrajo al respirar nerviosamente y al ver la expresión de Ray se desmadró en el sillón. Ray se levanto y le abrazó sin importar que alguien los viera.
    -¿Eh....Elin...que te pasa? ¿Tan graves es el asunto?-Ella negó con la cabeza y le contó su experiencia con Alan, le contó con detalles ahorrándose la escena erótica de cuando se había quedado con Mary encerrada en el panteón. Le contó todo desde que había empezado el caso.
    -Hay que ver como tienes la hormonas.-dijo Ray para quitarle hierro al asunto
    -Pero… no me quite del caso es todo lo que tengo.-luego pensó en Mary y se contrajo levemente de felicidad pero sus temores no le dejaron sonreír.
    -Alan será castigado severamente por lo que ha hecho, claro que sin pruebas poco se puede hacer, legalmente... pero puedo...-dijo guiñándole el ojo con afecto
    -¿Que va hacer?-dijo Elin desconsolada, Ray volvió a su asiento solemne.
    -Le voy a retirar del caso, le pondré en casos poco importantes y le podré un compañero que le ponga en su sitio... ¿Geoffrey...que te parece? Ese gorila insensible lo matará...y si pide el traslado...le haré una carta de recomendación interesante...-Dijo riendo entre dientes. Elin sonrió de repente mientras se secaba las lágrimas
    -Eso es excesivo Geoffrey ha tenido 17 compañeros...ninguno dura mas de dos semanas.-dijo mientras se secaba las lágrimas.
    -Mmmmm... bueno ponme al corriente de los por menores del caso ¿Quieres?
    -Si inspector Jonson...-dijo seria sacando sus archivos.

    Tras cruzar la calle y llegar a la cafetería decidió sentarse y pedir algo, el café no era muy bueno pero se tomó cuatro mientras esperaba media hora. A las diez y media en punto apareció una figura vestida de negro con elegancia y una naturalidad fingida que solo la alta cuna podía proporcionar. Traía un sobre bajo el brazo y parecía recién salida de la peluquería con un tratamiento completo
    -Hola… espero no haberla hecho esperar, nunca...hubiera creído que tendría que hablar con usted.-dijo Ann Weldon.
    -No es ninguna molestia salvo que me diga donde a conseguido el anti-ojeras...-Ella rió de buena gana y tras observar la cara pálida de Elin le aconsejo cierto producto que Elin no se molesto en recordar ni apuntar. Tras pedir el quinto café se sentaron dentro de la cafetería y comenzaron a hablar con mucha discreción.
    -Dígame...que es lo que tiene que contarme...y porque no vino antes
    -por miedo, creía que cogerían al culpable.
    -¿Pero sabe quien puede ser?
    -No...no...pero...bueno en realidad, déjeme contarle una historia que le sonara absurda, pero que creo que como a podido comprobar se convirtió en una pesadilla. Yo seré la siguiente, y después Joan...-Elin la hizo callar y sacó un cuaderno de notas
    -Empiece.... no tenemos prisa así que cuénteme todo lo que sepa.
    - Jane Hikcs, Jeanette Priestley Nancy James, Joan Mitford y yo nos conocimos en la universidad. Estudiábamos carreras diferentes Jane y Jeannette y yo estudiábamos derecho y Nancy y Joan estudiaban periodismo. El primer curso nos hicimos amigas en nuestros ratos libres íbamos al mismo centro de voluntariado y los fines de semana salíamos juntas éramos un equipo. El segundo curso Joan y Nancy y Jane se pasaron a la carrera de bellas artes.
    -Entonces se conocían desde hacía bastantes años. ¿Se hablaban todavía hoy?-El rostro de Ann se entristeció
    -No, la verdad es que nuestro pequeño grupo acabó por separarse. Por eso cuando falleció Jane supe que iba a por todas nosotras…por lo que habíamos pasado.
    -¿Quien?-dijo Elin buscando algún posible sospechoso
    -No lo sabemos, bueno podría ser..no lo se, el segundo año de la carrera las cosas se fueron torciendo nos dividimos en subgrupos, por carrera pero luego a pesar de algunas disputas nos reunimos y fue cuando empezamos con el royo de las fiestas para lesbianas y los rituales. –Dijo apurada
    -¿Como?-Dijo Elin incrédula
    -Nosotras fundamos un grupo, nos encargábamos de hacer fiestas en la universidad, eran clandestinas, las señoritas ricas y no tan ricas que buscaban ser ellas mismas, acudían a nuestras fiestas. Teníamos un local, era un lugar para relacionarse y citarse de manera que los padres no se enteraran de la condición de sus hijas. Créame, ser lesbiana no es siempre tan fácil, y menos aquellos tiempos aún hay muchos perjuicios y tabúes. Aunque poco a poco hasta hoy se ha ido volviendo aceptable.
    -Se de que me habla.-Dijo Elin
    -Ya...por eso espero que comprenda...-Dijo Ann
    -Los rituales los hacíamos en el local los días que cerrábamos, acudía menos gente, pero sacábamos bastante dinero de aquel negocio. Los ritos eran simples sin malas intenciones. El problema vino cuando ingreso una chica nueva. Era singular Joan estuvo saliendo con ella. Pero en fin, nuestras discusiones por la marcha del negocio y otros perjuicios y algunos problemas hicieron que cerráramos el local y nos separáramos. Las que más sabían de esto eran Joan y Jane quizá Jeannette. Nancy no sabía mucho más que yo.
    -¿Que paso al final?
    -Un empleado de limpieza de la universidad descubrió nuestras actividades y alerto a la gente. Por lo de las fiestas no paso nada pero por lo de los rituales a alguna las arrestaron. Joan tuvo suerte, todas las del grupo salvo ella habíamos dejado el grupo. A ella la pillaron practicando ritos....extraños. –dijo torciendo
    -Creo que Joan salió con Jane.
    -Si. Y Joan le puso los cuernos con la chica rara que se nos acopló, tenía un nombre que no recuerdo. Esa tía fue la que lo lió todo. Por su culpa discutimos y nos dividimos. Al final de la relación Joan quiso volver con Jane pero ella no se lo consintió. Aunque aún la quería. –Se quedó silenciosa.
    -Puede preguntarle a Joan más sobre esto, yo ya no tengo nada que decir.-Dijo Ann levantándose. Elin lo hizo con ella y se despidieron. Luego Elin llamó a Mary y le contó lo que sabía.
    -Bueno habla con Joan...-dijo Mary que parecía nerviosa.
    -Ya con la que me acosté y eche de casa, no creo que quiera recibirme.
    -pues...no se envía a Alan. –Elin no le había contado los últimos acontecimientos
    -Es que le han retirado, ya no esta conmigo.-dijo ausente.
    -¿Bueno, vamos las dos?-Dijo nerviosa.
    -Vale...pero no hoy es tarde y estoy cansada. Empieza a hacer frío. –dijo abrochándose la chaqueta. Luego fue a la comisaría y estuvo hasta la noche arreglando el papeleo, después se marcho a casa y tras entrar se tiró en el sofá. Luego llamó para que le trajesen la cena, cerveza y pizza.
    Mientras veía como llovía decidió retomar su lectura. Aquel que en su infancia no había leído. Se durmió con el en los brazos y cuando llamaron al teléfono no cogió.
    Su mente estaba demasiado lejos de allí.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    que enredo de viejas, todas contra todas:eek::cool::):p:D
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    Corría entre la arena de la playa, hacía mucho calor, iba descalza en bañador. Las olitas de la orilla le hacían cosquillas y refrescaban sus pies.
    Esperaba a Christine que no parecía ser puntual. Habían quedado para comer, era la primera vez que quedaban juntas. La prima de Christine, Rosalie, su mejor amiga, no podía venir porque había ido con sus padres a la ciudad unos días. Conocía a Christine muy poco, habían salido aquel verano las tres juntas, cuando los demás veranos siempre salían Rosalie y ella. Aunque hacía poco la había salvado de morir ahogada. Resultaba que Christine era la nueva socorrista y solo tenía 16 años. Un año más mayor que ella.
    Al fin la vio llegar desde lejos, vestía una camiseta corta anudada a la cintura y unos shorts, llevaba la comida en una bolsa y las chanclas en el otro la saludo con ambas manos y al llegar a su encuentro le dio dos besos en la mejilla.
    -Hola Elin...-dijo alegremente
    -Hola...Christine.-dijo sonrojándose por los dos besos.
    -¿Un baño antes de comer?-Dijo desnudándose y metiendose al agua.
    Elin la siguió con algo de recelo, acababa de ahogarse casi y no quería que se repitiese
    -Tranquila Elin, estas conmigo yo te sacaré si te pasa algo malo. El mar no te llevará, confía en mi.-Dijo perversa.
    Se dedicaron a jugar y a pasar la mejor tarde de las que Elin recordaba. Christine era muy abierta y alegre, podía hablar con ella de muchas cosas y le contó cosas que nunca había oído hablar.
    Al amanecer cuando el sol se escondía tras el mar Christine le pregunto
    -Elin...¿Alguna vez as besado a alguien?-Elin contesto algo avergonzada.
    -¿Yo? No, nunca pero no me gustan los chicos son tontos.-dijo Elin
    -¿Quieres probar?-Christine no espero la respuesta la beso sin detenerse a nada.
    Elin se avergonzó, nunca había besado a nadie y menos a una chica, las niñas de sus edad si salían con chicos y se besaban pero ella siempre había despreciado ese comportamiento. Sin embargo Chistine era muy sensible a la ora de besar sabía como atraerla. Le gustaba tanto que a pesar de saber que aquello estaba muy mal visto se dejo llevar.
    -¿E...yo...crees que besaran tan bien los chicos? –Dijo tras separarse.
    -La verdad es que mi novio no besa tan bien como tu Elin-Elin se contrajo de miedo, no estaba bien besarse con las chicas y menos hacerlo con alguien que ya tenía pareja.
    -¿tienes novio?-Le tembló la voz, Christine lamento haber dicho eso. Elin se levanto y salió corriendo mientras sin saberlo lloraba por ser una mala persona.
    -¡Elin!-Escucho su voz llamarla pero ella nunca se volvió a verla.
    De repente volvió a llamarla muy de cerca.
    -Elin...-Abrió los ojos y se topo con Mary.
    -Hola...-La había tapado con una manta y había encendido la calefacción. Mary fue a la cocina y Elin lamento no haberla besado. Cuando regreso traía comida hecha, era arroz.
    -¿Y la pizza?-Dijo algo mosqueada por el cambio.
    -No seas tonta tienes que comer de todo y bien, te hecho la cena espero que te guste.
    -Yo...bueno...vale...-Empezó a comer
    -Vaya...cocinas de miedo.-dijo comiendo con apetito
    -¿Si...? Mi ex marido...no decía lo mismo.-dijo con amargura.
    -¿Que paso con eso? -Dijo recordando que Mary había sufrido por amor.
    -Pues...resulta que me case muy joven y mi marido me era infiel , además me trataba como si fuera basura, yo en secreto me dedicaba a estudiar lo que soy ahora, y le hice creer que yo no trabajaba. Lo que no sabía era que en la facultad encontré al primer amor de mi vida. Mis padres veían con muy buenos ojos a mi ex marido, pero no sabían que clase de persona era en realidad. Me case por conveniencia, mis padres eran muy tradicionalistas y les hice creer que mi marido me dejaba estudiar en la universidad. Cosa que no era cierto. El primer amor de mi vida Ivy Woolf, la forense, y yo vivimos momentos muy buenos, descubría que me iban las mujeres con ella. Luego cuando mi marido se enteró de que estudiaba en la universidad y que le era infiel, me pidió el divorcio. Se lo di gustosa, lo malo es que se arrepintió y me acoso durante mucho tiempo hasta que Raymond Jonson el inspector, me ayudo y ya no e vuelto a ver a mi ex mirando mis correos y siguiéndome a todas partes para que volviera con el. Ivy no acepto que no quisiera irme con ella. Adoraba mi nueva vida con mi casa para mi sola. No estaba preparada después del divorcio, no quiso esperarme.
    -Este mundo es un pañuelo.-Dijo Elin muda por la conversación
    -Ya...seguimos siendo amigas pero no hay nada entre nosotras.-se apresuro a decir.
    -ya me estas poniendo celosa-dijo Elin en bromas mientras dejaba el plato en la mesa y la besaba tumbándola en el sillón
    -¿y tu me vas a esperar a mi? Porque yo tampoco quiero...aún-le aclaró Elin
    -Por supuesto...-dijo Mary quitándose la ropa y dejando al descubierto un salto de cama.
    -Mmmm lencería sexy...mola...siento no haberme puesto yo también para la ocasión...-dijo Elin perversa
    -No lo necesitas estas muy sexy sin nada-dijo riéndose.
    Mientras estaba acurrucada junto a Mary en su pequeña cama, pensó en lo feliz que era en ese momento. Aún así, pensó en Christine y se sintió triste, Elin quería olvidarla para estar con Mary. Pero no le era posible de momento y algún día le contaría a Mary su pequeña historia. Si Mary la esperaba y ella lograba superar su pasado estaba decidida a ser feliz y dejar de sufrir. Pensó que al fin tenía esperanza, tenía futuro. Y firmemente que fuera junto a Mary. De repente su compañera se revolvió en sueños y exclamó
    -Elin…que sexy eres…-Elin sonrió y le dio un beso en la frente mientras dejaba que sus cansadas pupilas se cerrasen solas.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    Elin, tiene un buen prontuario, aver con quien acaba:):p:(:confused::mad:
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    Rosa, azul
    La despertó Mary con un buen desayuno mientras la hacía cosquillas, pensó que se podría acostumbrar a aquello.
    Mary era muy buena cocinera y había acertado en la elaboración dándole lo que su cuerpo necesitaba.
    -Mary...que bien huele...-Mary le dedicó una radiante sonrisa.
    -¿En serio? Pues también se me da bien otras cosas.-Llevaba una camiseta y una discreta corbata, se estaba vistiendo para irse al trabajo y Elin en cambio la observó con turbias intenciones.
    -No quiero...desayunar, me apetece comerte a ti.-dijo mientras le crujían las tripas de hambre. Ambas rieron pero Elin iba en serio, cogió y tiro de la corbata de Mary. Tiro hacia ella Mary cayó rendida ya que se ahogaba, Elin la beso para acallar su protesta cuando dijo que llegaría tarde al trabajo.
    -5 minutos, no te pido más...-Dijo mientras le quitaba la camisa blanca arrugada
    y la ataba a la cama con la corbata.
    -¿Elin?-dijo confundida Mary mientras veía a Elin ponerse encima de ella completamente desnuda
    -Quiero probar cosas nuevas...-le dijo en tono malicioso.
    -¿Pero ahora?-Dijo Mary turbada. Nunca la habían atado a una cama y menos la habían hecho llegar tarde al trabajo.
    Pero se dejó hacer aquello le gustaba demasiado, en cuanto sintió el cuerpo de Elin desnudo encima del suyo acariciándolo y seduciéndolo quiso liberarse para adueñarse ella de la situación pero no pudo, estaba indefensa y eso parecía excitar mucho a Elin.

    De repente la velada se oscureció cuando recibió una llamada del inspector. Elin llena de fastidio la beso mientras la mordía en el cuello y quiso colgarle pero Mary le instó para que cogiese mientras se desasía de la corbata y se ponía de nuevo su atuendo para el trabajo. Elin cogió bastante irritada.
    -Elin...hemos encontrado otra víctima Ann Weldon.-su voz sonaba apagada y preocupada.
    -¡Pero...si hable con ella ayer!-dijo sin poder creérselo. Mary ya estaba lista y la escucho hablar con el inspector, luego vio como el ceño de Elin se fruncía llena de horror.
    -a...esta bien, ahora voy, la prensa no esta, bien eso nos dará tiempo, lo mismo. La misma persona, aja...no sabemos nada, nadie ha visto nada, quiero que protejan a Joan, es posible que...si, vale aja...voy para allí enseguida.-Luego colgó
    -¿Que pasa Elin..no me lo digas, Ann a sido asesinada verdad?
    -Si...y tengo que ir...¿A que ora nos vemos?-Dijo Elin completamente serena.
    -Pues...no se, saldré tarde del trabajo. ¿Pero te parece bien a las once?-dijo recelosa.
    -¿No...esta bien, quieres que vaya yo?
    -No se, si no te resulta molesto
    -No para nada, no me gusta que vengas tomándote tantas molestias.
    -No...si. No pasa nada a las once te espero en mi casa-Dijo Mary, las dos salieron por la puerta y en la calle al tomar direcciones opuestas se despidieron
    -Bésame...a ver si eso me da fuerzas.-Mary lo hizo sin miedo para transmitirle fuerza y después se separo de ella con mucho esfuerzo.
    -Hasta luego mi tesoro.-Dijo Elin entre el gentío de la gente.

    Al llegar a la casa de Ann supo lo que le esperaba y esta vez estaba preparada, aunque se le hizo extraño ver a Ann Weldon tendida en la cama tan tranquila, como si durmiese en la postura de Venus, con el cuadro, la nota y la rosa azul.
    -Azul...su modus operandi siempre es el mismo solo cambian el color de las rosas y las víctimas, además parece que las rosas van concordé a las chicas. Ann tiene la casa de azul pálido, es claramente interesante, ¿Sabría el asesino...?-Elin medito la respuesta la cortina se revolvió con el viento. No le gustaba nada aquella situación demasiado frío demasiado real.
    -Tomad las muestras y llevárselas a Ivy Wolf, yo revisare esto a fondo y hablare con el inspector. Luego decirle que me pasare por los resultados-dijo a los agentes.
    Se resguardó en la oficina y reviso y puso al día el papeleo, luego fue a hablar con el inspector y tras una larga charla concluyo que debía ir a hablar con Joan y si hacía falta ir a la universidad de nuevo en busca de pistas. Además al pasar por el deposito encontró a Ivy trabando, eran las diez y media.
    -Hola señorita Woolf, alguna novedad...
    -Pase señorita Carter. Pues si la verdad es que últimamente e estado bastante atareada, le diré que las 4 chicas; Jane Hikcs , Jeanette Priestley, Nancy James y Ann Weldon a parte de ser extrañamente parecidas, murieron exactamente igual. Me extraña sin embargo no encontrar nada, nada ninguna marca.-Elin se sentó en la silla ante Ivy que arreglaba unos apuntes.
    Las sillas eran de metal frío y gris. Pero Elin no le dio importancia.
    -Dígame señorita Woolf...
    -Puede llamarme Ivy
    -Esta bien, Ivy...murieron de sobredosis de que..
    -De Triclorometano o Cloroformo, líquido incoloro, de fórmula CHCl3, con una viscosidad semejante a la del agua, y una densidad de 1,48 g/ml. El triclorometano tiene un fuerte olor a éter y sabor dulce, viene a ser unas 40 veces más dulce que el azúcar de caña. Casi insoluble en agua, se mezcla fácilmente con disolventes orgánicos. Es un importante disolvente de gomas, resinas, grasas, elementos como el azufre y el yodo, y de una gran variedad de compuestos orgánicos.
    El triclorometano se puede preparar bien por cloración de alcohol etílico o de metano, o bien por la acción de hierro y ácido sobre tetracloruro de carbono. Este último método es el más utilizado actualmente en la industria.
    El triclorometano se preparó por primera vez en 1831 y ya se usaba como anestésico en 1847 en los primeros experimentos de anestesia quirúrgica. En presencia de la luz tiende a descomponerse formando cloruro de carbonilo (fosgeno), un compuesto altamente venenoso. Incluso en estado puro, llega a provocar parálisis cardíacas en uno de cada 3.000 casos, por lo que se utiliza cada vez menos como anestesia.
    -Entonces cree que es una experta-dijo Elin concluyente.
    -no lo se, diría que si, es el caso mas simple, extraño y perfecto que e visto nunca-dijo asombrada
    -Sabe que no existe el crimen perfecto
    -Si pero tampoco el policía perfecto.-dijo con ironía
    -Yo resolveré este caso señorita Woolf. ¿Tiene algún problema?
    -Si, pero es personal...tiene algo que es mío.-dijo molesta y rabiosa
    -¿Mary?-Dijo sin pensárselo.
    -Eso es me a quitado algo muy valioso.
    -Eso no es cierto ustedes lo dejaron voluntariamente, es que se a quedado sola y se arrepiente de haberla dejado ir. Ella no es mía pero esta a mi lado, y ,la quiero.
    Elin se sorprendió a si misma diciendo aquellas palabras. No supo porque pero tenía razón amaba a Mary como no lo había hecho nunca.
    -Su ex marido la tenía machacada y tu querías hacerle comprometerse de nuevo.
    -¿Claro y tu no le pedirás eso?
    -No. No si ella no quiere y no hace falta preguntarlo. Además yo también necesito tiempo, nos cuidamos la una a la otra, es así como funciona. –dijo con rintintín luego se levantó y le dijo
    -Me a gustado mucho hablar con usted pero me llevo los documentos y por favor no quiero volver hablar de mi vida sentimental en horas de trabajo-Cerró la puerta de un portazo.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    vea pues, la Mary tan solicitada:):p:D;)
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    Llego puntual a casa y le pareció que la casa estaba demasiado silenciosa por fuera, no había más que una tenue luz, no supo porque peor su instinto de supervivencia le advirtió del peligro.
    -¿Mary?-Dijo golpeando la puerta con suavidad. Esta no respondió y entro a la casa forzando al entrada, sacó la pistola que llevaba al trabajo y entonces entro como en la películas, solo que esta vez era puramente real. La casa estaba en silencio sepulcral, en la cocina había luz. Al mirar por la rendija vio a un hombre de unos 30 años aunque de rasgos ajados y viejos, limpiar sangre de un cuchillo, en el suelo estaba Mary encima de un reguero de sangre que crecía el hombre procuraba limpiar todo rastro. Entones Elin actuó impulsada por al profesionalidad y el odio.
    -¡ALTO POLICIA!-De una patada tumbo al sospechoso y le ató en la silla luego llamó a la policía y a la ambulancia
    -Mary...dime que... aún no me dejes...-Mary no respondía pero estaba viva, su pulso era débil, su reparación irregular. Tenía una puñalada en el abdomen no muy profunda y varios cortes, arañazos y golpes.
    -CABRON TE VAS A QUEDAR ENCERRADO...SI NO TE MATO YO PRIMERO-se le escapó furiosa. El hombre sangraba de la cabeza y la tenía ladeada estaba confuso.
    Miro con deprecio a Mary y a ella
    -Ella era mi vida...ella era mía, y se fue con una mujer, es un monstruo no merece vivir, estaba enferma las mujeres no aman a las mujeres...que locura...que vergüenza...merecía morir, y todas las que son como ella.-Elin no se contuvo pegó fuertemente al hombre en la cabeza, el le miró confundido como si fuese Elin la que cometía el error
    -¿Eres su ex verdad?-dijo enfadada atendiendo a Mary, luego se giro y le dijo.
    -Escúchame...te vas a arrepentir de lo que has hecho, si por mi fuera te mataría lentamente hasta que rogaras que terminara contigo, pero por suerte soy policía y creo en la justicia así que permitiré que ejerzan como mereces...sucio gusano....-Aquel hombre solo pudo asentir mientras Elin le golpeaba de nuevo hasta dejarlo inconsciente.

    Mary estaba inconsciente las heridas eran graves y estaba viva de milagro, Elin se encontraba en la sala de espera, no la dejarían entrar hasta que estuviese estable, además ella no era de su familia y no la dejaban entrar. Además sabía que pronto la llamarían para que prestase declaración sobre los hechos.
    -¿Mientras esperas puedo...sentarme al lado tuyo?-Le pregunto una mujer a su lado, era Ivy Woolf, ella solo asintió.
    -Cuando te llamen, puedo quedarme a cuidar de ella, y yo esperare hasta que vengas de la comisaría.-Ella volvió a asentir.
    -Siento mucho...yo le conocía, yo formé parte...de aquella historia y me siento responsable de algún modo, pídeme lo que quieras... por Mary haría cualquier cosa, quiero enmendar mi error.-Elin solo pudo sonreír y darle las gracias.
    Permaneció allí hasta que la llamaron al busca, después se marcho fugazmente hacia la comisaría, allí el inspector le tomo declaración y tras organizar todo el papeleo correspondiente ficho y se marcho al hospital, allí se llevo una gruesa chaqueta que pensó que le haría de manta. Pensaba en quedarse a pasar la noche , y la siguiente y la siguiente al menos hasta que Mary despertara.
    Al llegar se encontró con que Ivy la esperaba con voz queda y cara cansancio le respondió a su saludo y después al puso al corriente.
    -Esta estable pero sigue grave, puede empeorar, las siguientes 48 oras son decisivas, me ahorrare los detalles y tecnicismos que me a dicho el médico, y créeme Elin...soy forense, y te digo que esta jodida aunque me lo has suavizado. Pero creen y creo que saldrá de esta sin secuelas, si sale....bueno yo tengo que irme a casa, ¿Me relevas tu?-Elin asintió.
    -¿Donde la tienen?-Pregunto con la voz quebrada.
    -En observación, todo recto a la derecha la cuarta habitación, pero no creo que te dejen entrar. No es conveniente tampoco.
    -Quiero estar con ella.-respondió muy convencida.
    -Intentare hablar con el médico, es amigo mío, le diré que os trate bien... por cierto avísame si hay cambios...y si necesitas algo...-.Se despidió y salió de allí con paso ligero. Elin se sentó en la sala de espera no había casi nadie allí, tras comprobar que podía acomodarse dejo caer la chaqueta encima de su cuerpo como algo pesado y cerró los ojos cansados, luego aspiro el aroma a lejía típico de todo centro hospitalario.
    Posó su cabeza en la pared y respiró no intentando no pensar. Después tras derramar unas lágrimas en silencio, su subconsciente la llevó al pozo de sus recuerdos.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    Pero no pensé que tanto, eso es lo malo de cambiar de gustos, no todos estan de acuerdo:):p:D:eek::cool:
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    Allí estaba, corriendo, corriendo, no podía ver con claridad, la urgencia invadía su corazón, atravesaba el bosque mojado, quería llegar lo antes posible pero no encontraba el camino, vio unas luces al fondo, que parpadeaban naranjadas, escuchó que llovía a su alrededor y corría, corría con toda su alma tenía que llegar. Escucho su pesada respiración acelerada al compás de sus pasos.
    -¡Christine! ¡Christine! ¡CHRISTINE!-se despertó sobresaltada temblando de frío. Notó que la atmósfera del hospital era acogedora y calurosa. El medico la observaba serio.
    -Tendría que ir a casa a descansar.-le dijo mientras guardaba un bolígrafo en la bata blanca.
    -¿No... viene a hablarme de Mary?-El medico asintió
    - Si, y no. Esta mejor, pero no quiero ser demasiado optimista hasta no estar seguro. Además me preocupa su estado de salud, usted ingreso hace poco por un traumatismo... ¿Verdad?-Dijo enfadado y con actitud de sospecha.
    -Si, pero antes no tenía motivos para… ahora si.
    -ya entiendo… puede pasar a verla, estará mejor con ella pero ya sabe...las normas.-La acompañó y la llevo ante Mary. Estaba conectada a suero, tenía una vía de sangre y respiración asistida.
    -Creemos que podemos quitarle la vía de sangre, para que me entienda, en unas dos horas. Había pedido mucha sangre antes de que usted llegara.
    -Vaya-se sentó junto a ella y le tomo la mano estaba tan débil y delicada, tembló de pura rabia y volvió a inundarla de calor, las lagrimas que se derramaron por su pálida y fría mejilla.
    -Si necesita algo llame a la enfermera.-Dijo el médico antes de salir. Elin regreso enseguida al sueño en cuanto escucho la puerta cerrarse.


    Llego a su puesto y ordeno los papeles que no paraban de amontonarse, todo lo relativo al caso estaba en su mesa. Luego se fue a desayunar y tras hablar con su superior y contarle los avances del caso quiso reorganizarse para saber por donde investigar, sabía que se le estaba agotando el tiempo.
    Habían muerto 4 chicas. Todas del mismo grupo, todas muy parecidas físicamente entre ellas. Todas de la misma universidad, todas lesbianas, todas compartían un secreto que las había arrastrado a la misma suerte. Todas salvo de momento Joan, pero si seguí así, Joan también acabaría igual. Así que fue a visitarla.
    Al llegara a su casa ella la recibió triste, con síntomas de no haber dormido y de beber mucho.
    -Joan...-Dijo ella sin saber por donde empezar.
    -Vienes a interrogarme, no se que te contó ella pero no soy la asesina, yo no tuve nada que ver...no se creo que nadie me cree, estoy muerta en vida...sea quien sea vendrá a por mi. –Dijo Joan viniéndose abajo. Aquel apartamento le recordó mucho al suyo, solo que las paredes eran todas de color amarillo. Parecía una chica radiante, llena de calor la casa estaba ordenada pero parecía desmejorada debido a su estado. Parecía estar enferma.
    -No estoy bien, apenas duermo temo que me mate.-Ella busco consuelo en los brazos de Elin y se lo concedió hasta que Joan busco sus labios.
    -lo siento Joan, estoy...-Dijo sin saber que decir.
    -A, esa rubia. ¿La criminología no? ¿Como esta? He oído que sufrió un ataque en su casa.
    -Si, su ex, pero ya esta arrestado. Lo pagara caro. Lo mataría...espero que ella logre...superar esto. –Su rostro se ensombreció. Ella se levanto y trajo dos cervezas
    -Joder Elin...me pone cachonda verte hablar así de ella, con ese amor...y todo eso. Me gustas mucho en serio.
    -¿Más que Jane?-Joan se entristeció
    -Es cierto se la jugué a ella, a todas mis amigas Ann a debido de contártelo todo, en cierto modo me merezco que nos pasara lo que nos paso, la tía con la que me enrolle me cogió mucho asco por lo de Jane y porque la dejamos al margen, estaba loca Elin, loca de verdad, daba miedo, nosotras solo queríamos divertirnos. Sabes esta sociedad lleva cada vez mejor la homosexualidad, pero a algunas nos gusta la discreción aunque después de todo esto todo me da igual.
    -Según el testimonio de Ann, tú te metiste en líos. La policía cerró aquel caso hace años, no hemos sacado gran cosa de los papeles oficiales del caso. Pero me gustaría saber quien es esa anónima que os arruinó la vida, quizá ella sea...
    -Sin duda...ella tiene que estar detrás de eso... ¿Quien sino? Sabes Elin...tu eres como nosotras...a ti también te mataría si hubieses estado aquella noche. Aquella loca quería algo mas elitista que las juergas que montábamos. Así que ella nos hizo crear una sociedad elitista para hacer cosas entre eróticas y rollos mágicos de esos. Pero la cosa es que la tía esta se volvió agresiva. A mi me quería pero la deje porque me hacía daño...quería volver con Jane. Pero para eso fue demasiado tarde.
    -¿Que paso esa noche?
    -Esa noche reservamos el local nuestro grupo elitista, todas eran como nosotras, teníamos un físico parecido. No me llamo la atención porque tampoco nos dimos cuenta ni nos fijamos en ello. Pero quiso que realizara una especie de ritual satánico o yo que se, era muy perfeccionista, todo estaba perfectamente colocado, sus obras de arte eran perfectas. Bueno así es como las llamaba. Era una sádica. Tías raras como ella hacen quedar a mal a las lesbianas. Nosotras somos normales... pues por culpa de las cosas que ella hacía muchos se nos echaron encima.-Dijo como si le costase hablar.
    -¿Obras de arte?-Ella se quito la camisa quedándose en sujetador y se volteo más debajo de la nuca había una rosa grabada como a fuego.
    -Le encantaba hacernos heridas, las orgías que nos montamos eran como de sangre, arte y placer. Muy raro...no se como me metí en aquello.
    -¿Puedes darme algún dato de esa chica?-Joan le facilito la información pero seguía temblando y mirando a la ventana constantemente.
    -¿tienes miedo?-Elin
    -¿Si mucho...no lo tendrías tu?-Ella reflexiono
    -Hasta hace poco no, pero ahora, es diferente tengo algo por lo que luchar.
    -Mary, la rubia Criminología...espero que se recupere, no sabe el tesoro que tiene Elin eres fantástica. –Ella se ruborizo y salió de casa con la valiosa información bajo el brazo por fin tenían un sospechoso.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    Elin, es una tumbalocas, todas quieren con ella:):p:D
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    Era noche cerrada, el bosque estaba al lado de la playa, Elin a sus 15 años temía la oscuridad pero más temía la paliza del novio de su tía. Su tía Elizabeth Serné, hermana mayor de Lizbeth Serné, había recibido la herencia de la abuela y se había quedado con todo. La abuela acababa de fallecer y su tía había introducido a la casa a aquel extraño, aquel demonio. Ella lo llamaba Damián aunque realmente se llamaba Jorge. Al principio lo esquivaba y solo pasaba por casa para dormir y comer, con el tiempo su vida se convirtió en un infierno, ni Rosalie sospechaba de su estado.
    Aquella noche había sido el colmo, había notado que en la última semana la había estado siguiendo y no le gustaba. La taladraba con la mirada. Hasta que aquella noche estaba desnudándose para tomarse una ducha. Su tía había salido fuera. El había entrado porque alguien había roto el pestillo.
    La cortina impedía ver quien había en la bañera o fuera y ella con el ruido del agua ni se había inmutado. Pero al notar que había alguien cerró el agua y escucho sus pasos. Cogió la toalla y se la coloco por encima tapándose por completo. Entonces decidida había abierto la cortina y grito con todas sus fuerzas luego salió corriendo. El la siguió mientras exclamaba
    -Eres mía Elin...ven vamos a jugar. -Elin consiguió encerrarse en su cuarto. Luego mientras el diablo golpeaba la puerta, ella se vistió camisa blanca corta y vaqueros.
    -Elin...pienso tomarte...eres deliciosamente tierna...ven...déjame entrar..no voy a hacerte daño, solo vamos a pasar un buen rato...-murmuro mientras el baboso se debatía entre la angustia y la frustración.
    Elin abrió la ventana sin hacer ruido y saltó cayendo desde el segundo piso a unos setos. Luego la puerta se abrió cuando ella se alejaba corriendo. La noche la esperaba ahora la oscuridad la cobijaba.
    No sabía si la había seguido, pero ella no pensaba en volver. Corría, pensó en ir hasta la casa pero quedaba lejos y las piernas se sentían cansadas después del subidón de adrenalina. Ahora solo andaba deprisa mientras intentaba no hacer ruido en la maleza.
    Fue entonces cuando se le ocurrió ir hacia la playa virgen. No le importaba demasiado pasar por el peligroso acantilado e ir hacia el otro lado, estaba a media ora de camino. Y nadie se atrevía ir hacia allí. Ya que no hacia mas de 3 años se había suicidado un vecino y se decía que el espíritu vagaba por allí. Pero a Elin no le asustaba el fantasma.
    ¿Que era peor un fantasma apenado o un diablo furioso muy real?
    Al final llego completamente agotada, y se tiro en la suave y tibia arena. Escucho en la completa oscuridad el rugir suave de las olas. El olor a las flores nocturnas la invadió como un bálsamo y se hecho a llorar.


    De repente escucho unos pasos detenerse detrás de ella, eso hizo que llorara mas estaba demasiado cansada para huir. Ya no le importaba nada. Pero cuando iba a rendirse una voz completamente diferente e inesperada la hablo con dulzura.
    -¿Elin?¿Qué haces aquí?¿Por qué lloras? ¿Qué te a pasado?-Unos brazos que ya la había sostenido anteriormente la abrazaron. La luz de la luna llena baño el rostro de la desconocida y la vio.
    -Christine…-Dijo Elin casi desvaneciéndose. Luego sintió que el agua fresca corría por su boca y luego tras tragarla le colocaban una barrita de chocolate.
    -el Damián....a intentado...a entrado en el baño y yo me escapado....
    -Tranquila Elin, nadie viene aquí nadie te hará daño, no lo consentiría.
    -No e dejado que me toque...e escapado y pensé que aquí...- Christine le puso su sudadera por encima.
    -Lo imagino Elin, ese hombre nunca me gusto. Quise decirte que te vinieras conmigo pero la prima Rosalie esta en mi casa y no entramos. Además, después de lo del otro día creí que no querrías...
    -Si quiero...-Elin temblaba pero ya no era de frío.
    - Mi madre puede dejarte un sitio hasta que estés lista para volver, me imagino que ese canalla dirá que te has ido de casa, como hacen algunas adolescentes problemáticas.
    -Yo no se que hacer.-Respondió Elin
    -Tranquila, ahora estas a salvo y no pienso regresar a casa, me e peleado con Rosalie. Y no me apetece volver.
    -¿A si? ¿Porque? Rosalie te adora...-Elin sabía que Rosalie amaba a Christine. No entendía en que sentido, ella pensaba que como prima. También creía que Christine la quería igual... pero parecía no ser así. Supuso que era porque se habían peleado. De todas formas no quiso pensar, era demasiado complicado y ella no quería comprender el mundo adulto. El mundo fuera de su pequeño universo, de su alma.
    -Ya...supongo...por eso nos habremos peleado...-Se mantuvieron en silencio mientras pasaban las oras.
    -¿Tu madre...volverá en septiembre?-Pregunto Christine
    -No lo se, nunca viene, aunque siempre me dicen que vendrá. Esta desaparecida, desde que mi padre murió, siempre me ha cuidado mi tía, y mi abuela.
    -Vendrá, seguro.-Dijo Christine con todas sus ganas como si el destino la fuese a obedecer. Estuvieron un buen rato en silencio.
    -Tengo que pedirte disculpas.-Dijo Elin cuando se tranquilizo
    -¿Por qué?- La voz de Christine era como un bálsamo para sus oídos. Ella tomo sus manos y las frotó para darle calor. Elin lo agradeció
    -Porque me fui...asustada...- Christine rió con voz melodiosa
    -Fue culpa mía Elin...Hice algo que no debía...lo siento yo, pero es que es cierto besas muy bien, por cierto mi novio me dijo que no le importaba.
    -¿Se lo contaste?-Dijo algo apurada.
    -le dije que le había puesto los cuernos con otra persona.-Guiño el ojo indicándole la trampa y el secreto que encerraban sus palabras, Elin sonrió
    -Entonces no pasa nada.
    -¿Elin...has tenido novio alguna vez?-Ella negó con la cabeza.
    -mejor, solo dan problemas y nunca sabes quien es el verdadero, tu media naranja.
    -Queda poco para que termine el verano.-Dijo Elin de repente.
    -Si es cierto, os echare de menos, este año me lo e pasado muy bien. ¿Siempre as estado con mi prima Rosalie?
    -Ros y yo hemos estado siempre juntas...siempre. Somos grandes amigas.-dijo Elin Christine pareció entristecerse.
    -Pues… es una suerte que te tenga…-se interrumpió, como si le costase hablar.
    -tu también me tienes…para lo que necesites-Dijo Elin sin comprenderla pero su voz delataba un gran sufrimiento.
    -Si…eres grande Elin…muy grande.-Susurró mientras el mar rugía fuera de sí.

    -Elin…Elin, despierta.-Dijo una voz femenina grave que le produjo escalofríos, ya la había oído anteriormente, cuando estaba en el hospital, pero como las veces anteriores solo se encontró con Mary. Se había quedado dormida, seguía grave, ella velaba por Mary. La puerta estaba entornada. No recordaba haberla dejado abierta, entonces pensó que se trataba de una enfermera. La voz desapareció de su mente.
    -Mary…amor…quiero que te recuperes…no quiero perderte como perdía a…-se le quebró la voz y lloró sin poder evitarlo. Mary seguía tan silenciosa como un muerto.
    -¿Se encuentra bien?-Era la enfermera.
    -Vengo a cambiarle el suero.-Dijo mientras entraba y proseguía a realizar su trabajo.
    -Por cierto, tome una manta. Se va a resfriar, y creo que ya tenemos bastantes enfermos en este hospital.
    -Vaya…gracias…-dijo cogiéndolo.
    -De nada, bueno que duerma bien, pero debería en mi opinión irse a casa, ya la llamaremos si hay algún cambio.-Ella negó con la cabeza.
    -No gracias...no hace falta.-Entonces la enfermara sonrió
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    que recuerdos tan tristes, :cool:;):eek: menos mal que sólo quedan en eso;):)
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    A la mañana siguiente medio dormida acudió a su trabajo puntual, su superior la hizo pasar a su despacho para que le diera constancia de sus últimos descubrimientos.
    Tras acabar la reunión y se distribuyeran las tareas de la jornada Elin cogió el coche ya que últimamente no lo había utilizado se movió con cautela entre las estrechas carreteras que dieron paso a la autopista interminable. Su vehículo era de color gris, discreto y pequeño, un modelo algo viejo pero que funcionaban bien.
    Una vez llegó con algo de dificultad a donde la habían asignado repaso sus opciones estaba ante un gran apartamento a las afueras de un respetado pueblo.
    Se pregunto porque estaba allí, porque aquella persona había escogido aquel lugar.
    -Profesora...Wedell. Soy Elin Carter, policía.-No escucho más que un breve movimiento. La puerta se abrió un poco, después se abrió por completo y observó a la anciana que tenía delante.
    -Hace unos años que me jubilé. No me llame profesora.-Le dijo con voz dulce, la hizo pasar. La casa estaba caldeada a un ambiente cálido y acogedor, un olor a petunias la embargo. Vio un florero junto a la ventana y pensó que quizá ella debiera hacer lo mismo
    -¿Un te, café, quiere algo?-Saco unas galletas y una taza de té. Ella negó con la cabeza.
    -Bueno diga en que puedo ayudarla.-Dijo con cortesía
    -Pues, vengo a hablar con usted sobre una de las chicas asesinadas recientemente, Jane Hikcs. Investigamos su caso junto a la de otras chicas amigas suyas que estudiaban en la universidad, concretamente estuvieron en su clase. –Se aclaro la garganta mientras intentaba reprimir un bostezo, la anciana sonrió.
    -Bueno, creo que usted debería tomarse un buen café, espere un momento. Así no podar interrogarme como es debido.-Dijo con energía. Elin abrió la libreta y saco el bolígrafo. Después bebió el café con ganas, mientras Elene Wedell le tendía una bandeja de pasteles.
    -Gracias, a verdad es que no e desayunado, aunque no debería ya que estoy de servicio.
    -Me lo agradecerá cuando no se duerma en su trabajo. –Elin sonrió, parecía alguien autoritario, pero justa honrada y de buen corazón. Se relajo y la puso al corriente de algunas cosas sobre Jane y las otras chicas.
    -Si...-Elene parecía intentar recordar.
    -Ella, Jane...era una chica maravillosa, tanto, tenía esa luz interior que pocas personas tienen...lastima que atrajese personas tan perversas como Joan. Si esas dos chicas las recuerdo muy bien, Jane me ayudaba en muchas tareas y siempre participaba en las actividades, mientras nos contábamos nuestras cosillas como dos amigas, la verdad siempre me tuvo como una amiga ya que sus padres apenas la prestaban atención. Joan se aprovechaba de ella, pero Jane la quería, vaya si la quería
    -¿Lo veía con buenos ojos?
    -Claro que si, siempre e sido una profesora tolerante. En cierto modo, se apretar las tuercas a los alumnos en los exámenes. Es una pena que haya terminado. Aunque mas pena me da que alguien como Jane, no haya tenido oportunidad...-se calló y se hizo un silencio melancólico.
    -Por eso quiero que nos ayude, creemos que el asesino es alguien que seguirá matando a no ser que le detengamos, necesitamos toda la ayuda posible.-Dijo Elin apasionadamente.
    -¿Le cogerán no?-Dijo la anciana
    -¿Respondería a unas preguntas?-La anciana asintió muy seria y empezó a hablar.

    Cuando salió respiro el aire puro de la mañana y luego se interno en el atasco interminable de dos oras y después en casa se tiro el la cama, llamó al inspector
    - ¿Raymond Jonson? Elin Carter, si espero…Raymond, he hablado con Elene Wedell, si, si espera...me a dicho...si, ya, me a dicho ...que... el conserje, si, el conserje lo que te digo... sigue trabajando, se llama Arnold Alleyn. ¿Lo comprobarás?-Cuando colgó el teléfono se puso el despertador, acudiría a su jornada laboral en una ora, la ora del almuerzo la utilizaría para dormir algo. Ya comería a la noche.
    Cerró los ojos, el olor de carne cocida de la casa de al lado le produjo hambre, pero enseguida se durmió.
    Al despertarse no se encontraba mucho mejor pero consiguió comer algo antes de entrar a terminar el papeleo de su mesa. Se paso toda la tarde sin salir de la oficina y tomo varios cafés que le sentaron horriblemente mal. Por primera vez tubo la necesidad de maquillarse algo que nunca hacía, para ocultar las ojeras que tenía. Después de un largo día trabajando fue al hospital donde le dijeron que Mary seguía igual sin cambios, pero estable. Estimaban que se recuperaría en unas semanas. A Elin le parecía que llevaba meses en aquella situación. Entre el caso y Mary sentía que se desvanecía el poco mundo que había tenido oportunidad de levantar. Un mundo donde había luz, ahora la luz amenazaba con apagarse.
    Se sentó como de rutina, pensó en el caso y en Mary. Luego paso el rato leyendo una revista y después se quedó dormida.

    Sí, hay estaba como cada noche después de que hospitalizaran a la rubia, pensaba que podía haber conseguido que su marido la matase, solo tubo que decirle donde vivía y que tenía una nueva amante, le comió la cabeza con temores y rencores que sabía que lo harían enloquecer, al menos, había apartado a la rubia de en medio, tendría vía libre.
    Observó a Elin que dormía, estaba tan pálida, tan exhausta, la enfermera hacía rato que se había ido. En el cementerio había disparado contra su persona pero nada le habría gustado más que haberse quedado con ella allí encerrados. Por mucho que deseara acabar y pararle los pies, sabía que Elin llegaría al final del caso, se enteraría, y si no tendría que hacerle otra señal. Un aviso, pensó, alguien cercano, alguien que le daría más prisa. Pensó que estaría bien, si así Elin se apartaba de la rubia y se centraba en el caso. Allí estaba tan perfecta tan bella, esa luz interior que la hacía tan atractiva había sido más intensa anteriormente, pero seguía siendo preciosa ahora. Se acercó a ella, estaba dormida y escucho de sus labios el nombre de Christine. No se enfado, comprendía, comprendía que su ángel se aferrara a sus seres queridos. Se sentó a su lado y contemplo a la rubia que dormía como si hubiese fallecido, si no fuera porque podía meter en líos a Elin la mataría allí mismo, por osar mirarla, por osar arrebatársela. Pero allí estaba, había pagado su precio, cierto que le parecía que estaba siendo indulgente, pero su ego podía permitírselo, así Elin se lo agradecería. Porque sabía que si mataba a la rubia Elin se enfadaría. Poso un momento sus labios en los suyos y aspiro su aroma, su alma le pertenecía estaba en lo cierto, lo intuía. Se lamento de los errores que había cometido, aquel ángel iba a salvar su alma, estaba en lo cierto y lo sabía. Tendrían un futuro, y si no era así, morirían.
    Luego pensando que ya era hora de marchar se levanto y susurró a su oído antes de desaparecer.
    -Elin...adiós Elin...hasta pronto...

    -Elin... adiós Elin... hasta pronto-Esa voz, otra vez, esa extraña voz distorsionada, a veces parecía femenina, otras no. Era ronca grave y no podía distinguirla, pero era una voz que la hundía en las entrañas de la oscuridad más profunda y silenciosa, algo que la arrebatada a Christine. Se levanto y vio que no había nadie, solo Mary, tan silenciosa como siempre, hecho de menos su risa, su mirada su sonrisa y sus besos.
    Quería una oportunidad, pensó que quizá el destino la castigaba porque no resolvía el caso, ¿Sería una compensación a su estupidez? Le pareció que estaba de más que ella resultara herida por su culpa. Así que se levanto y tomo conciencia, iba a resolver el caso por si así, dios o cualquier ser celestial se dignaba en concederle el perdón.
    Salió del cuarto y fue al baño a limpiarse la cara, después paso por casa se ducho se cambió de ropa. A las 7 de la mañana se encontró a sí misma desayunado unos bollos en la cafetería con un amargo café.
    No podía ser una mañana más gris y deprimente que aquel.
    Allí pensó en como resolver el caso, repasó mentalmente las pocas pistas que tenían. Nada tenía sentido, ¿Por que matar por algo que ocurrió en el pasado? Porque el pasado marca el presente, ella lo sabía bien, su propio pasado no la dejaba disfrutar del presente, amargándola y extinguiéndola, apagándola y ahogándola en un mar de oscuridad y vacío.
    La cafetería estaba vacía, no había casi nadie a su alrededor, pensó en lo que la señora Wedell le había dicho, quizá...el teléfono interrumpió sus pensamientos
    -¿Hola?-Escucho al inspector.
    -¿Que? Que Arnold Alleyn no a acudido a su trabajo desde hace unas semanas. Desde que Jane fue asesinada-Bebió de su café mientras escuchaba.
    -...pudiera ser...Mientras no tengamos pruebas no podemos, si inspector, ¿Que? Es un nombre verdadero, claro, claro, pero eso no tiene nada que...bueno yo dije que el conserje...no...no claro, puede, lo investigare gracias.-Colgó, el sospechoso, el primero del caso era aquel hombre, Arnold Alleyn el conserje, llevaba años trabajando allí. Sin embargo algo no le cuadraba, deseaba que el fuese el asesino para ponerle un rostro, pero el perfil no encajaba. Recibió otra llamada urgente al cabo de un rato y se levanto con prisas, sus peores temores se habían cumplido. Otra chica, pensó, pero cuando colgó la sorpresa y el horror surcaban su rostro.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    otra victima insospechada, será :confused::confused:
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    editado marzo 2011
    No entendía como podía haber sucedido, la policía había estado vigilando su casa durante días, estaban buscando al asesino y aún así había matado. Elin pensó que quizá lo había hecho en un acto de alarde, o quizá solo quería llamar la atención. Quizá ni siquiera había pensado en matar a la siguiente chica, sencillamente los policías al protegerla habían despertado el interés en el asesino. Arnold Alleyn el conserje de la universidad y el sospechoso del caso estaba desaparecido. Ya habían revelado a la prensa, este indicio, del que mediante anuncios se solicitaba la colaboración ciudadana.
    Elin pensaba que Mary podría haber ayudado mucho, y apretó los puños al pensar en la situación en la que su amor se encontraba. Se hecho la culpa así misma como ya lo había hecho anteriormente. Se sintió desgraciada, tanto por la victima tanto por Mary. Pensó que las desgracias de su alrededor podían ser por culpa suya y que quizá su aura no era más que tinieblas y no el haz de luz pura que las personas que la habían amado le había dicho que tenía.
    Al llegar al apartamento de la víctima se sintió extraña. Era una casa donde predominaba el color amarillo, nunca lo hubiese creído de esa persona dado que siempre vestía de negro, pensó que nada era lo que parecía y vio la casa llena de personas de la prensa, policías y algún curioso.
    Entro desapercibida hasta a su cuarto y allí observó a Joan Mitford, tendida en la cama, como las otras 4 chicas. Estaba pálida, su tono anaranjado había desaparecido. Estaba tendida en la cama como si estuviera durmiendo placidamente, era bella y ella lo sabía bien, ya que había gozado de su compañía en la intimidad de su gris apartamento. Ella había sido un pequeño rayo de sol infundido a su vida hasta que Mary la había suplantado por completo.
    Joan estaba desnuda, lo que sin querer le produjo un cosquilleo de deseo. Pero la realidad la golpeo, bajo aquella belleza y perfección se ocultaba un cruel y apasionado crimen. Se pregunto de nuevo que era lo que le impulsaba.
    Se sintió extraña, entre la realidad del cruel asesinato y la perfección del arte.
    El cuadro de Venus estaba debajo de la cama exactamente como Joan , la cuarta Venus. La rosa estaba en la pequeña silla del escritorio junto a la rosa amarilla. El asesino debía conocer muy bien a las cuatro chicas, seguramente Alleyn, había estudiado minuciosamente a las victimas. Elin se moría de rabia pensando que aquel asesino se mofaba de ellos, por ir siempre un paso más adelante.
    Entonces entro en la estancia alguien más que la saco de sus cábalas. La cortina se movió enroscándose con la ventana abierta, Joan se había ido.
    -Elin...-pregunto una voz profesionalmente
    -¿Si?-Dijo sin saber quien le dirigía la palabra.
    -La mataron en el cambio de guardia de los dos agentes que vigilaban la casa, fue muy listo y discreto, nadie recuerda haber visto nada. Nadie vio a Alleyn salir o entrar.
    -Nadie recordaría verlo, la mato a una ora en la que la gente esta durmiendo. En estos barrios hay muy poca actividad y dudo que nuestros agente estuvieran muy atentos, son humanos, estaban cansados, no digo que no hagamos bien nuestro trabajo, pero el asesino se aprovecho de las circunstancias. –Dijo Elin severa.
    -Bueno, supongo. Intentare aproximar la ora de la muerte lo más rápido que pueda.-Dijo Ivy Woolf a su lado.
    -Ya, lo cierto es que la casa esta limpia, y debido a que mata a todas las chicas igual, debo deducir que lo ha hecho con sobredosis de cloroformo.
    -Si, te pasare el informe forense cuando pueda, ¿Elin necesitas algo?-Elin sabía que se refería a Mary.
    -No gracias, eres muy amable.-Ivy protesto.
    -He oído que pasas mucho tiempo allí, déjame...-Luego pareció dudar y se marcho
    -Como quieras...-Elin salió de la habitación tras recoger pruebas y terminar con el procesamiento de la escena del crimen.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    ayy no, que rabia, casi que las asesina en las narices de la policia:eek::cool::rolleyes:
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    Mary seguía dormida, pero Elin noto una mejoría notable y eso le produjo un gran alivio, la enfermara la visito.
    -Se que Mary esta bien pero...tu no se...
    -Mejor, dado que ya pasó lo más duro, solo queda que...
    -Se repondrá es cuestión de dejarla descansar y se repondrá.
    -¿Cuando despertara?
    -no lo se, puede despertar en cualquier momento de pende de lo que necesite descansar y de pende de cuanto efecto le haga el sedante.-Elin asintió.
    -¿Es familiar tuyo?-Ella respondió que era su pareja.
    -Vaya debe de ser muy duro para ti.
    -Si, lo es. Pero pasara, se que pasara y ella hora esta bien, no ha venido...¿Nadie?
    -Si una tal Ivy Woolf, dijo que eran pareja.-Dijo antes de desaparecer. Elin apenas hizo caso omiso, Mary había pronunciado su nombre en sueños.
    Escucho los pasos de la enfermera y de pacientes o enfermos antes de volver a sumergirse en el placer del sueño.

    Habían quedado, era el primer día del verano, el año había transcurrido lentamente y tenía muchas ganas de reencontrarse con ellas.
    Estaba en la playa quitándose la ropa, unos pantalones cortos marrones y una camiseta de tirantes beige.
    Era un día soleado y la espuma de las olas y su color azul turquesa vitaban a un refrescante baño en la mar salada.
    De repente escucho gritos de jubilo y estuvo a punto de caerse. Allí estaban, corriendo hacia ella de felicidad.
    Rosalie Stead iba en falda corta con pliegues y camiseta de rayas azul que realzaba un escote interesante, morena de piel y de pelo, piernas largas, alta, ojos marrones y sonrisa maliciosa.
    Christine Garrick, llevaba camiseta verde y pantalones cortos vaqueros, más esbelta y con curvas sensuales, no más alta que su prima Rosalie aunque era más mayor.
    Pelo negro largo, más largo que el de su prima.
    Lo tenía por la altura de los codos y Rosalie por los hombros mientras que Elin lo llevaba corto, obligada por su tía casi a la mitad del cuello.
    Lucía una sonrisa maravillosa y sus ojos verdes relucían llenos de vida y cariño.
    Las recibió con calidez y enseguida se metieron al agua entre chapoteos y risas. La alegría se contagió de unas a otras, creando una atmósfera de felicidad y juego.
    Rosalie fue la primera en hablar
    -¿QUE TAL ELIN? ¡SEGURO QUE HAS SACADO UNAS NOTAS EXCELENTES!
    -Chicas...os echaba de menos...pero bueno, ¿Las notas? Sin mas...como siempre-dijo Elin, luego Christine la cogió de la cintura y le susurro
    -¿Donde has pasado estos meses? Te echaba de menos...tenías muchas ganas de verte.

    -Con unos tíos, mi tía me envió con ellos a estudiar. Ahora que su novio no esta se siente sola y me a pedido que vuelva a casa.-Dijo Elin algo tímida.
    -Mejor era un ogro.-dijo firmemente Christine. La mirada de Elin se perdió en sus ojos y sonrió felizmente de haberla recuperado, le embargo un sentimiento de felicidad y cariño extremo que no la dejo salir del trance hasta que Rosalie sin percatarse de nada la mojo entera con las olas traviesas.
    -¡Venga, una carrera hasta la toalla! -Elin corrió muy cerca de Christine mientras intentaba rozar su pierna con la suya, nunca se había sentido tan feliz de estar veraneando allí.

    Elin no paraba de repasar los informes y no encontraba por desgracia nada relevante. ¿Por qué? ¿Por qué un empleado de la universidad querría hacer algo así? Arnold Alleyn continuaba desaparecido, oculto quizá preparándose para atacar a su nueva víctima... ¿Pero quien sería la siguiente? Quizá ya habría terminado con aquel circulo, ya habría matado lo suficiente...no para un asesino en serie jamás es suficiente. Había algo que no encajaba.
    -¿Taza de café?-Le dijo una voz jovial a sus espaldas. Era Raymond
    -Jefe...que... ¿No se va a casa?
    -¿No estas en el hospital?
    -Mary esta mejor y creo que si vuelvo me enviaran a casa por pesada, además Ivy esta con ella...-Dijo sin ganas.
    -Mmmmmm... muy turbio asunto el de Mary...pero sabes esas cosas siempre han sucedido, lamento que sea ella, menos mal que recurrió a mi a tiempo.-Dijo feliz de haber podido ayudar.
    -Jefe...-dijo Elin entre suspiros.
    -No me llames así ahora ¿Que es lo que pasa por tu cabezita gris?-Elin sorbió el café sin ganas y luego contemplo al cansado inspector. Tenía más arrugas que las que recordaba aquel caso también le tenía afectado.
    -Estábamos algo desbordados con tanto trabajo, pero esta investigación es crucial....las familias son influyentes y harán mucha presión....-Elin asintió
    -Yo...me acosté con la última asesinada...mantuve una relación con ella.-Le enseño la declaración de Joan y le contó su historia con ella.
    -Vaya Elin eres una rompecorazones...oye… y Mary... ¿Es algo serio?-Elin no lo dudo
    -Si...es algo serio, la amo jefe...la amo con todas mis fuerzas...ella es...-se ruborizo
    -Nunca te había visto así Elin, veo que has descubierto un tesoro. No lo dejes escapar...Mary siempre ha sido una buena chica con demasiados problemas.
    -Si jefe...-El inspector sonrió y luego le dio un amistoso capón en la cabeza
    -Que no me llames así-Los dos se levantaron y se dirigieron al hogar.

    -¿Bueno entonces todo esta bien?-Elin escucho atentamente al otro lado de la línea mientras Ivy la informaba del estado de Mary
    -Esta estable y recuperándose...bien gracias por llamarme Ivy...no sabes como...si claro, por supuesto que....no hace falta yo estoy bien...el informe de la autopsia de Joan...no se si quiero...esta bien lo mismo que las otras...¿Nada raro? Vale...No mañana, mañana.-Dijo Elin apresuradamente, no quería que Ivy se presentara en su casa.
    Colgó y se puso una camiseta larga y unos shorts viejos que llevaba por casa. Luego se preparo café, preparo unos ravioles en el microondas y después se sentó a ver la televisión.
    No encontró nada interesante mientras cenaba y tras apagar y recoger se refugió en sus sabanas que se le antojaban frías y solitarias. Echó de menos el contactó de Mary.
    Cerró los ojos para dormir, pero entonces tuvo una horrible pesadilla.

    -Padre nuestro que estas en los cielos acoge a esta pobre muchacha en tu seno, o señor...-La letanía del cura le pasaba inadvertida a Elin.
    Iba vestida de negro, pantalón y chaqueta. Llevaba una rosa en la mano y una orquídea, lo que había podido permitirse para dárselas a su ángel. Las lágrimas se le escaparon de los ojos cuando el cura pronunció el nombre
    -... Christine Garrick murió trágicamente a la tierna edad de la adolescencia. Por eso…-A su lado alguien le cogió la mano. Era la fría mano de Rosalie, que lloraba junto a ella escandalosamente. Elin había procurado taparse la cara y sus lágrimas con gafas de sol pero Rosalie no reprimía nada de nada. Su familia la sujetaba por detrás a regañadientes de que la hubiese elegido a ella como apoyo moral. Elin se la estrechó dando a entender
    que entendía y compartía su dolor. Era su prima al fin de al cabo y la había visto morir recientemente.
    No había muchas personas alrededor de la pequeña tumba que ya estaba siendo tapada, Elin aprovechó y tiro el lirio, y la rosa, por Rosalie. Luego se refugió en su amarga tristeza.
    -Rosalie...vamos.-El cura había desaparecido y los presentes se retiraban. Su tía ni siquiera había asistido al funeral así que podría quedarse allí todo el tiempo que quisiera. La mano de Rosalie retrocedió tirando de ella. Pero Elin se negó a moverse.
    -Si Elin no se va yo menos...-repuso la fría voz de Rosalie quebrada de amargura.
    -¡¡TU HARAS LO QUE TE DIGAMOS MUCHACHA INSOLENTE!!-explotaron sus tensos familiares. Hubo una disputa Rosalie se revolvió y pataleo, Elin ni siquiera se movió pero no le soltó la mano. Al final Rosalie fue llevada a la fuerza y sus gritos se perdieron
    -¡¡¡¡¡ELIN!!!!!¡¡¡AYUDAME!!!-La escucho, luego para sí misma se murmuro
    -No tengo fuerzas....-Rosalie no la escucho
    -¡¡Ayúdame!!¡¡SOLTADME!!-Las palabras se apagaron cuando la encerraron en el coche y después todo quedó en silencio.
    Elin no se movió, pasaron las horas una tras otra. A la noche, Elin decidió marchar, y fue entonces cuando presenció aquello.
    El aire se agito de una volada y creyó escuchar la voz de Christine
    -Elin...Elin....siempre, por siempre...jamás.-Elin escucho pretificada y luego se fue corriendo.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado marzo 2011
    Que sueños más tenebrosos:eek::eek::eek::cool::rolleyes:
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado marzo 2011
    -¡AH!-Se despertó, de golpe, todavía con el pelo de la nuca erizada de horror.
    Luego se percató de que eran las 5 de la madrugada y el busca sonaba con estruendo.

    Lo miró y se percató de que era de un número desconocido, lo apagó y después se duchó sumergiéndose entre las vaporosas humaredas que salían del agua caliente.

    Tras desayunar opíparamente en una cafetería acudió a su trabajo como de costumbre y preparo y ordenó los papeles que cada día se volvían a apilar en su mesa, tras esa afanosa y aburrida tarea, puso a su jefe en conocimiento sobre las pistas que pensaba seguir. Se distribuyeron las tareas y Elin tubo que acudir a hablar con cada uno de los familiares de las asesinadas.
    Paso una mañana entera realizando aquella tarea inagotable, algunos fueron amables y respondieron a todas sus preguntas, otros la agobiaron a ella con preguntas y otros se limitaron a mirarla desde su elevada posición con desprecio.

    A la hora de comer informó de todas las declaraciones y las distribuyó entre los compañeros que también estaban a cargo de la información luego salió a comer y se sentó a fuera.

    Comió con ganas distraídamente mientras leía el libro que había empezado a leer y donde había encontrado la frase del libro. Aquel libro había dejado de editarse hacía muchos años y aunque ya había intentado buscar a los propietarios con la esperanza de hallar alguna pista no había tenido resultado, en un momento pensó que encontrando el libro encontraría al asesino. Tras ello se dispuso a desentrañarlo para sacar información e interpretar todas las variantes con la esperanza de hallar alguna respuesta.

    Pero tampoco saco nada en claro y dedujo que la única pista se hallaba en aquella frase.
    -La rosa es el reflejo de la pasión envenenada.-Repitió de nuevo en voz alta. Para ella aquella frase no significaba gran cosa, salvo que el amor la había hecho sufrir en incontables ocasiones.
    -Espera...el amor...y la rosa...la pasión....compara el amor con la rosa...quizá el asesino sufrió alguna decepción amorosa con alguna mujer y este trauma se le haya carcomido por dentro hasta el punto de que necesitaba matarla. Pero si es un crimen pasional,

    ¿Tiene sentido que las mate metódicamente como una obra de arte? ¿Es posible que las matara por sentirse más cercano a ella? ¿Dónde puede estar ahora? Buscando a la siguiente, y si no las busca y son aleatorias...no, no pueden ser aleatorias, por tanto...esa teoría queda descartada, creo que a estas chicas ya las conocían...pudo ser una venganza...no tampoco.-Por mucho que intentaba encajar las piezas estas se negaban hacerlo, siempre había una pieza de más o algo de menos. Intento resolver el enigma, el móvil, para descubrir su paradero o al menos cual sería su siguiente víctima.
    Cuando terminó de comer se levantó despacio de la silla y se dirigió hacia comisaría. Tenía mucho trabajo que hacer. Lamentablemente alguien se cruzo en su camino.


    Allí estaba tan hermosa a cada día que pasaba, era como un capullo que había renacido y que ahora en primavera volvía a abrirse para ella, su dulce aroma embriagaría su vida antes del último aliento.
    Elin, la razón de su vida, la había visto leer aquel libro buscando respuestas, y le había alegrado. Desde que no estaba la rubia, Elin trabajaba mejor y parecía entregarse a fondo. Eso era una ventaja. La observaba cada día ir al trabajo y hacer su vida como los transeúntes que pasaban a su lado. Le extrañaba que nadie pudiese ver su belleza, pero pensó que solo un verdadero artista podía ver la belleza. Elin iba a ser su obra definitiva, los otros habían sido solo bocetos, ensayos, ahora estaba preparándose para darle a Elin el trato que se merecía, el amor al arte y el amor por Elin iban a ser su única meta en la vida. Después de terminar sería reconocido por su obra, para luego desaparecer del mundo y reunirse con ella.
    Su mente se centraba en imaginar el lugar, cada detalle de la composición. Se imagino la silueta desnuda de su diosa Venus, Elin, sobre la cama y sintió un estremecimiento de placer. Pero el apartamento de Elin no servía, no era apto para una obra tan refinada. No le importó ya buscaría la solución, al fin y al cabo era un ser perfecto, divino, no como aquellos inmundos humanos. Elevaría a Elin a los cielos con aquella obra.
    Faltaba poco para la gran labor e iba a ponerlo todo para que su obra fuese esta vez acabada y perfecta.
    Intento pasar a su lado sin que ella se percatase, pero al cruzar la acera e intentar pasar al otro lado, donde ella descansaba, la vio levantarse y salir al paso de una mujer. Se maldijo para sus adentros y desapareció por un callejón tras pasar de largo.

    -Elin, no te esperaba aquí.-Dijo la forense, Ivy. Empezó a llover, una capa de niebla se les hecho encima. Ivy que llevaba paraguas la hizo pasar al reducido espacio para que no se mojase. La lluvia había empezado de repente y arreciaba. A su lado un semáforo se ponía en verde y los trasuntes cruzaban la carretera. Elin respiró hondo y se preparo para tener una conversación profesional sobre el caso con Ivy, pero alguien le chocó con el hombro.
    -Lo siento.-Dijo Elin en un cordial acento. Una figura paso a su lado, pero iba con gorro y no pudo verle la cara ni nada. Tampoco le importo, Pero fue al contacto del desconocido cuando sufrió un escalofrío y se revolvió inquietando a su interlocutora. Ivy reclamaba su atención mientras le explicaba los pormenores del caso, realmente nada nuevo, le daba detalles de la muerte, datos de la escena del crimen, posibles sospechas, más datos de las demás chicas.
    Pero Elin ya no estaba allí, su mente y su vista se habían paralizado, sus extremidades se habían detenido. Su pulso se había acelerado. Algo había en su interior que había estallado, y no sabía si era alarma o calma. Al extrañarse de aquella experiencia Ivy reparó en ella y dejo de hablar.
    -¿Estas bien?-Elin se deshizo de aquella sensación de una sacudida mientras asentía.
    -Si...continúa.
    -Vayamos algún sitio más apropiado para discutir esto...-dijo enseñando unos papeles metidos dentro de un sobre.
    -¿Que es?-Pregunto ella
    -Posiblemente una pista que habíamos pasado por alto.-Elin cogió el sobre.
    -ya lo mirare luego. Gracias, ahora tengo que ir al trabajo.-Dijo ella agobiada.
    -Te acompaño.-dijo ella jovial. Elin no tuvo más remedio que aceptar.
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    Odiaba ese dichoso sonido, pero más odiaba verse llena de magulladuras y cortes, además le dolía todo el cuerpo. Parecía que las drogas, como ella lo llamaba, habían desaparecido. Abrió los ojos con desgana y vio que estaba sola. ¿Dónde estaba Elin?
    -Seguramente a esta hora estará en el trabajo.-Se dijo así misma. En ese momento estaba sola en a habitación. No había nadie en la otra cama.
    De repente la enferma llego y al verla despierta salió corriendo. A partir de entonces fue sometida a una rigurosa revisión tras la cual le retiraron cosas y le pusieran otras.
    Horas más tarde dormía tan tranquila y sin que nada la molestara.
    Cuando se despertó de nuevo, estaba sola, hacía calor, las persianas estaban cerradas y no corría nada de brisa, comprobó que solo estaba conectada a un tubo de suero, el cual ya se había terminado. Llamo a la enfermera.
    -¿Si?-Dijo ella entrando a toda prisa.
    -¿Cuando me quitaran esto? ¿Donde esta Elin?-Repaso la carpeta.
    -Ahora mismo, y en cuanto a Elin, no se quien es. ¿Es algún familiar suyo?-Mary negó enfadada. Quiso levantarse, pero sentía el cuerpo adormilado.
    -Aún no se a recuperado del todo, lleva bastante tiempo sin sentido, y ahora solo necesita reposo, en cuanto se sienta mejor, podrá irse a casa. –Ella sonrió y anoto algo en la carpeta. Se quedo sola un instante el médico vino a reconocerla.


    Se encontraba en el despacho de su jefe, el la miraba con preocupación, pero a ella le repugnaba esa mirada, sabía que no era nada bueno lo que tenía que decirle, y cuando le confeso que la apartarían definitivamente del caso, ella se puso echa una furia.
    -Inspector no puede hacer eso…-dijo Elin enfada
    -Sí que puedo es más Elin lo he hecho, te he dado unas merecidas vacaciones.
    -No…no puedo dejarlo, tengo una pista…tengo…tengo…-Movió enardecida el sobre, y después tubo que sentarse y cerrar los ojos por un momento, se había mareado.
    -Elin ya esta decidido, necesitas descansar, además todavía recuerdo el ataque que tu y la señorita Mary Eliot tuvisteis en el cementerio. Y es más e seguido tus progresos en el caso y Elin admítelo, estas destrozada, debes descansar no puedes seguir así. Esto para ti es ya algo personal. En ese caso es mejor dejarlo. Al menos asta que te encuentres con fuerzas para continuar.
    -Me niego…a terminar con esto. Aquí dice que había dos personas en la habitación en el primer asesinato, se recogieron muestras de un pañuelo con un perfume que no tenía nada que ver con la víctima, el sospechoso o no es varón o iba con alguien más, quizá una mujer.
    -Eso no es fiable, pudo dejarlo para despistar, ya has visto lo perfeccionista que es, nos deja las pistas a la vista, para que las encontremos, nada, nos puede dar una pista fiable. Además tenemos un sospechoso, en cuanto atrapemos a ese…psicópata, el caso se cerrara, y si hay cómplice lo arrestaremos también. Tú tienes que descansar, además te vamos a poner protección.
    -¿QUE? ¡¡DE ESO NADA!!-El inspector Jonson comprobó lo que se temía, Elin había llegado al punto de que su mente no podía continuar trabajado con objetividad, temía que se hiciera más daño del que ya se había hecho hasta ahora.
    -Inspector Raymond Jonson.-Se escucharon unos golpes desde la puerta.
    -Si, entre.-Entró un policía al despacho, vestido de uniforme, y le entrego unos documentos. Luego desapareció tal y como se había presentado. Luego Jonson para rebajar la tensión leyó el informe, su frente se lleno de arrugas de preocupación. Elin leyó en su mirada, pero estaba demasiado cansada para replicar.
    -Esto no tiene buena pinta…Elin…alguien indujo al marido de Mary Eliot a cometer el atentado contra su vida. Alguien le envió pruebas de que tenía pareja. Tenía fotos tuyas y de Mary juntas…ya me entiendes…y adivina quien…es…el responsable. –dijo Jonson muy serio.
    Desde el ataque de Mary había iniciado una pequeña investigación propia sobre el asunto, lo que le condujo a la conclusión de que el asesino del caso y el ataque de Mary estaban implicados.
    -No…puede ser…hicieron daño a Mary por mi culpa…verdad…eso es lo que quiere decirme…el asesino, para llamar la atención como en el cementerio. No quiere que Mary se interponga entre nosotros-dijo cayendo en la gravedad del asunto.
    -Si, parece ser que nuestro sospechoso le envió las fotos al ex-marido y después gravo la agresión, esta en Internet…todo. Hemos tomado cartas en el asunto.
    Creo que estas en peligro, el asesino quiere que seas tu quien le detenga, y yo no le voy a dar a uno de mis agentes…no señor…-Dijo el inspector tratando de darle a entender su postura.
    -Mary esta así por mí…-decía sin parar.
    -Elin…no lo entiendes el asesino va a por ti. A menos que lo detengamos quedas relegada del caso y te proporcionaremos a ti y a Mary protección. –Dictaminó firme el inspector. Elin no protesto, salió de allí a toda velocidad, tenía que ver si Mary estaba bien.
    Cuando logró poner sus cosas en orden en el trabajo, su primer día de descanso, como lo llamaba el inspector, fue recoger la casa y pintarla.
    Después a la tarde, la llamaron para decirle que Mary estaba mucho mejor, que estaba despierta y que solo era cuestión de días que le dieran el alta.
    Luego a la tarde pasó por una floristería y le compró unas flores y un peluche. Luego se marcho rauda al hospital.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado abril 2011
    Cuando la chocaron, pensé que le habían hecho algo, que peligro:eek::eek::cool::(
  • Suara BaalSuara Baal Juan Boscán s.XVI
    editado abril 2011
    -¿Toc toc…se puede?-preguntó Elin. Entro en una pequeña habitación, Mary estaba junto a la ventana, tumbada en la cama leyendo una revista. Tenía el ceño fruncido, estaba aburrida. Pero tenía muy buen aspecto en comparación a los días anteriores.
    Tenía el camisón del hospital, le habían quitado el suero, pero aún había rastros de la agresión que casi había acabado con ella.
    Al verla sonrió de felicidad, intento peinarse, pero fue inútil, dejo la revista.
    Al llegar hasta ella alzo los brazos en señal de que quería mimos a pesar del calor. Abrió la ventana dejando que la brisa entrara y acampara a sus anchas por la estancia.
    Solo estaban ellas dos. Le tendió las flores y el peluche, pero ella apenas les hizo caso.
    -el mejor regalo eres tú….-Dijo mientras intentaba cogerle la mano. Elin se la cogió después de poner las flores en la mesa y dejar el peluche sobre la cama.
    -¿Mary…como estas? ¿Te tratan bien?-Ella asintió y tiró de ella para al fin besarla.
    -Dios que ganas tenía de besarte… ¿Cómo es que no has pasado antes? A espera…trabajo.-Elin sonrió como a quien le han pillado haciendo novillos, después su sonrisa se apagó
    -No importa, porque a partir de ahora tendré todo el tiempo del mundo. Me han quitado del caso.
    -Vaya. Espero que no sea culpa mía.-dijo apenada
    -No para nada…el caso es que ahora no quiero hablar de ello.-dijo apartando la mirada.
    -Cuéntamelo, al fin de cuentas es mi trabajo escuchar a la gente.-Elin pícara se acercó a ella y le hico cosquillas en la nariz. Al final cedió y le contó absolutamente todo. Mary al terminar Elin, la abrazo y la beso al ver que se culpaba.
    -No me importa, te quiero Elin, no dejare que te hagan daño, los hombres del inspector y el mismo, saben lo que se hacen, confiemos en ellos, si es así, yo estoy bien, no a conseguido lo que quería. Siento haberte preocupado, soy una debilucha-Mary se puso roja, su rabia fluía con fuerza por sus venas, no le importaba que hubiesen ido a por ella, pero que lo usasen en contra de Elin le producía arcadas. Eso era un golpe bajo y se sentía mal por causarle a Elin tanto sufrimiento.
    -Eres un ángel.-Se atrevió a decir después de tantos años, la voz no le falló como había temido. Solo había pronunciado aquellas palabras para Christine. Elin se recostó en su hombro y Mary acarició su largo pelo, negro azabache.
    -No te lo has vuelto a teñir de rojo.-comento por cambiar de tema.
    -si bueno, oye ¿Quieres que mañana te traiga unas pastas?
    -Si…no me gusta la comida del hospital.-dijo poniendo cara de circunstancias.
    -por cierto vivir sin tu cocina me esta matando.-Dijo Elin entre risas.
    -¿Por cierto cuanto te han dado de vacaciones?
    -Dos semanas más o menos, y luego me meterán en otros casos. Yo creo que el inspector me dará vacaciones indefinidas hasta que cojan al sospechoso y cierren el caso. Por cierto, no soporto tener a los hombretones de Raymond pegados a mi culo.-Mary volvió a besarla mientras entraba la enfermera con la comida.
    -Buenas, traigo la comida, Mary aquí tienes, y ánimo que ya te queda poco… -dijo tras depositar al comida en el regazo de Mary.
    -Espero que tu amiga te ayude a comer, yo continuaré con lo mío.-Cerró la puerta y Elin procedió a darle de comer a la boca.
    -No soy una niña pequeña-protestó Mary.
    -si va un besito después de cada cucharada…-dijo Elin dándole un tierno pico.
    -Se nos va a hacer eterno, y además –Elin no la dejo terminar le dio otra cucharada y otro beso.
    -Ya esta, si quieres hazlo tu sola, pero te voy a castigar sin mimos.-Dijo feliz y contenta al verla sana y feliz.
    -Tú di que sí, a que te pongo los cuernos…-dijo Mary intentando picarla. Lo consiguió, Elin entrecerró los ojos, y se lanzó tirando la comida y la bandeja al suelo con gran estrépito. Se colocó encima
    -Ya probamos el cementerio ahora toca el hospital.-Mary se quejó aún le dolía el cuerpo
    -Elin…-Ella vio su expresión y la dejó tranquila.
    -Vale ya lo pilló descansa. -parecía nerviosa, Mary tiró de ella de nuevo y la puso sobre sí la beso y la penetró con los dedos después de retirarle lo que le molestaba, rompiendo el botón del pantalón.
    -…-susurro inteligible-…te quiero-más susurros a los que Elin respondía con gemidos ahogados.


    Una vez en casa, Elin guardó todos los archivos en una caja y continuó pintándola y decorándola. Ahora le gustaba más como había quedado su cuarto. Le había dado un tono rojizo, como los labios de Crhistine. Luego a la cocina le dio un color platino como los cabellos de Mary. La sala de estar permaneció igual aunque resalto el color a madera de las paredes. El pasillito lo pinto de un tono melocotón, el color preferido de Rosalie, su mejor amiga de la infancia. Cuando terminó se recostó en el sofá. Pero se levantó de repente y con una sonrisa malévola salió rauda hasta el centro comercial. Se compró ropa nueva mientras tiraba todas sus prendas. Lencería, calzado, algunos conjuntos, y un bikini precioso. Todos los caprichos que no se había dado en años se los dio aquel día. Además fue a una peluquería y obtuvo el corte de pelo que había tenido de pequeña. Su melena negra resultona con sus ojos azules llamo la atención de los transeúntes por la calle al verla pasar. Nunca le había pasado nada igual. Al verse en el espejo nuevo de casa vio que sus mejillas estaban coloradas levemente de la emoción, luego cogió un libro de cocina que llevaba años en la estantería y se dispuso a preparar algo saludable y nutritivo.
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