¡Bienvenido/a!

Pareces nuevo por aquí. Si quieres participar, ¡pulsa uno de estos botones!

La historia de Asterión

AsrteaAsrtea Anónimo s.XI
editado febrero 2011 en Fantástica
[FONT=&quot][/FONT] [FONT=&quot] [/FONT]asterion%2Bfrente%2Ba%2Bgente.jpe
[FONT=&quot]Acabé en la carnicería más espantosa, más terrible. Sin tregua la Be[/FONT][FONT=&quot]stia impactó mi pecho. Sorpresivo, sagaz y silencioso, Asterión había seguido cad[/FONT][FONT=&quot]a una de mis pisadas dejándome por ventaja una galería entera, como sabiendo [/FONT][FONT=&quot]que mi final movimiento sería la moralidad. ¿De donde proviene tu astucia, Asterión?[/FONT][FONT=&quot] [/FONT]
[FONT=&quot] [/FONT]
[FONT=&quot]Inmediato aunque enloquecido, huí de mi Asterión que iba mordiéndome los lomos: parece que todo este recorrido ha servido, nada más, para que yo me apenara doblemente de estar cautivo. Lo difícil, lo doloroso, lo extraño, fue huir con Asterión en mis encimas. Su seca trotada de hombre-toro sonaba uniformemente tras mis recursivas zancadas inútiles. Por donde vine me moví con resucitado vigor y sin indulgencias, regañando con elevadas voces los procederes de Dios. Ya que yo estaba loco, decidí mostrar mi demencia al mundo que nos rodeaba, a mí y a la Bestia, a ella o mí: a ambos dos. Agigantándome un poco más en la pena, últimas diosas que inspiraban la valentía iban visualizándose en todo el largo de la corrida. Luego, para empeorar todavía más la prisión: el arrepentimiento. De mis veintiocho navidades, me lamenté ocho años continuos, me lamenté todos sus meses, me lamenté en todos sus días. Pero mi quejido no extinguió los frecuentes ataques de mi Contrario.[/FONT]
[FONT=&quot] [/FONT]
[FONT=&quot]Ahora, mucho más encerrado que de costumbre, agonizo en una galería de siete metros. El Demonio está oculto en alguna parte. Francamente no me conformo con esta vida ni tampoco con Asterión. Menos me conforma esta soledad; aunque debo admitir que de las tres opciones enunciadas estando solo puedo si quiero matar al tiempo sin preocuparme demasiado por mi probable sacrificio. Aunque a estas alturas la soledad me resulta devastadora: es entonces cuando asumo que de todos los posibles ánimos que yo haya de poseer, el aislamiento es con el que más cómodo me sentiré. Estando apartado de la Bestia logro abstraerme lo suficiente para no pensar en el laberinto ni en la locura. Imagino lo que me aguarda fuera de estas geografías aritméticas. Pero no quisiera soñar demasiado con un futuro hartamente diferenciado de estos momentos. Se supo de un solo hombre que sorteó los ardides de la confusión y las encrucijadas que hay en esta guarida. Entró a este palacio con el fin de ponerle espada a mi enemigo; inclinando a su favor el azar jugando a hacerse el valiente. Se dice que el azar es respetuoso con el hombre de coraje. Este hombre evitó el extravío luego de la contienda gracias a un rastro de seda. Del resto del ejército que aquí había conocido, nada supimos nunca. Ningún mito les hizo honores. Ninguna leyenda contó de ningún hilo guiador en ningún recorrido, además de aquella madeja posterior que se usó como carta marítima del laberinto, mío y de Él. De todas aquellas almas valientes que intentaron conocer el último nombre del mal, un único rumor póstumo se ha encargado de desfigurar la lógica de la historia: Aquellos que entraron y ni murieron ni asesinaron, han sido condenados a fatigar estos longevos corredores hasta el último de sus días. Mejor reflexionado: Hasta el primer encuentro.[/FONT]
[FONT=&quot] [/FONT]
[FONT=&quot]Y ahora que el sufrimiento y el miedo han arrinconado en un angular recodo la fe anteriormente gigantesca -con que me armé cuando mis espadas fueron secuestradas por las tropas enemigas- yo me pregunto: Si la espada de nuestro héroe fulminó de una estacada el bestial aliento de vida del Hereje, entonces es que mi Asterión es otro Asterión. Y esta contradicción que pone en duda la veracidad de la leyenda, me concede el derecho a conjeturar que ni la Bestia ni el Laberinto son únicos en la comarca donde reina mi Soberano. De estar acertado mi insólido criterio, ha de existir un Asterión por cada hombre; para cada hombre una Mansión; y por cada Posada, un redentor que pone fin a las embestidas.[/FONT]

[FONT=&quot][/FONT]

[FONT=&quot][/FONT]
[FONT=&quot]La novela de Asterión[/FONT]
[FONT=&quot]
[/FONT]
http://asterionyyo.blogspot.com

Por nicolás lopez Dallara
[FONT=&quot]
[/FONT]
Accede o Regístrate para comentar.


Para entrar en contacto con nosotros escríbenos a informa (arroba) forodeliteratura.com