[FONT="]
[/FONT]
[FONT="]
[/FONT]
[FONT="]Capítulo XXI: La Teoría del Héroe[/FONT]
L[FONT="]a intuición o la sospecha me han dicho que cierta vez iba por [/FONT][FONT="]el camino correcto. Durante un ciclo lunar entero ninguna tapia bloqueó mis pasos. Yo ya me estaba preparando para la feliz despedida. A[/FONT]

[FONT="]unque con tal de salir de aquí no me importaría en lo más mínimo regresar a mi Soberano y contarle de mi fracaso en lugar del Nombre Número XCIX. Pero como todo buen militar me sentía algo inconforme respecto al resultado de mi éxito, con el que quizás abandonaría mi atemporal refugio. Y sé que nadie me creerá, pero mis pasos devoraban el suelo virgen de las arenas sin poder desprenderse de cierto remordimiento al abandonar a mi Bestia y a mi casita en los insa[/FONT][FONT="]tisfactorios brazos de la soledad. ¿Me recordaría con honor mi más fiel enemigo? Si los
Brutos intercambiaran impresiones por vía fonoaudiológica, y otros Astéridas le preguntasen acerca de cierto rival que cierta vez u[/FONT][FONT="]tilizó este posadero para su hábitat: ¿Qué opinaría de mí este insobornable Desalmado? Yo lideré los victorinos ejércitos de la Theoffiliapolis. Yo sangré en las afueras y en las inmoladas ciudadelas para honrar al Representante de mi Comarca. Sólo para cerrar la boca de los triunfadores más engreídos, maltrecho me mantuve por nueve inviernos y luego comandé repetidas batallas antárticas y boreales. Con una millarada de distintivos y escarapelas me condecoraron por mi incuestionable servicio al Rey. Más en el ahora que atardece, acepto que este solo Insociable ha manejado mi vida y mi libertad como mejor quiso, por casi veintinueve años de trayectoria.
[/FONT]
[FONT="]La novela de Asterión:
[/FONT]
http://asterionyyo.blogspot.com/
por Nicolás López Dallara
[FONT="]
[/FONT]