Torno y retorno a tus adormecidos ecos
rondando la noche como pena en el alma.
El corazón persiste y va mordiendo el plasma
donde aprendió la vida a renovarse
y prolongarse en el tiempo y la sustancia.
En ti está la explosión de olores y palabras
que abrevan los filamentos de mi sed
de la misma manera en que empezó:
¡son tan breves las voces!
después de tanta vida tanta nada…
Cuanta niebla en tu rostro y sus aristas,
esas que ha ido puliendo la distancia
y dejaron en mi cada sílaba de tu boca,
inextinguibles, tornándose murmullos
y ruiditos , manando significados y silencio.
La oscuridad es más rápida que la luz
siempre llega primero cuando miro.
Sucede a veces y aquí me siento a esperar
a que el vacío y el olvido te nombren.
Por mucha ceguera de mis ojos
mis manos siguen viviéndote y creándote.
Por mucho negarme y negar la claridad
la negritud no reside en lo que veo.
¿ Acaso mi memoria, en su centro más íntimo,
Ve al ritmo que da mi voz a la plegaria,
sin alas por no hablarte,
derramándose gota a gota en lo que exalta….
Comentarios
o te nombren.
o en la mirada.
Tus ojos de fuego vertebrando
la incesante catarata de tu verbo....
El enigma desvelado en tu palabra
¡Que radiante hemisferio!
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