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Preludio, "Las cenizas de Karion"

IbeamIbeam Pedro Abad s.XII
editado febrero 2011 en Fantástica
Preludio.

I

El cristalino liquido que reposa en el interior del cuenco que tengo frente a mi comienza a brillar. Sé que es el mero precedente de lo que es menester que ocurra, pues las imágenes comenzaran a agolparse en el agua mostrándome una vez más, las intrascendentes desdichas de los mortales que mi señor me obliga a observar día tras día.
Una mugrienta bóveda aparece en el sutil reflejo del cuenco, poco a poco la nitidez me hace distinguir un trono de madera toscamente tallado. De él, surge una sucia alfombra que atraviesa toda la estancia para morir a los pies de dos enormes y descuidadas puertas de madera reforzadas de oxidado metal.
Una criatura reposa pesadamente en el asiento que encumbra la deshilachada alfombra mientras que a ambos lados de la sala, veo apostados una veintena de criaturas enfundadas en armaduras de gruesas pieles y esporádicas piezas de metal. Cada uno de ellos se alza más de tres metros y medio del suelo, pues su raza es sin duda la más descomunal de todos los humanoides de la faz de Karion, los gigantes.
Un chirriante sonido me hace clavar la mirada en las toscas puertas que se encuentran en la entrada de la bóveda. Al abrirse, un halo de luz surge de entre ellas para engullendo el oscuro y viciado ambiente que reina con puño de hierro en tan destartalada estancia.
Tras unos instantes de desconcierto, de la oscura penumbra surge una insignificante figura en comparación con los gigantes. El recién llegado, camina hasta colocarse frente al trono y su aterrador habitante. Quedo impresionado pues marca alguna ni rastro aparecen sobre la alfombra tras el felino caminar de la enigmática figura que se yergue ahora, ante el más poderosos de los gigantes.
Su rostro es ocultado por una enorme capucha unida una capa de color azabache que se desliza sobre sus hombros hasta acariciar el embarrado suelo cubriendo casi por completo tan enigmática figura.
Su cuerpo está parcialmente cubierto por recias piezas de cuero endurecido de un color gris mientras en sus brazos, tan solo observo unos recios y curtidos guantes oscuros. Tras observarle detenidamente, descubro en su capa a la altura de los hombros, dos cortes simétricos de donde surgen oscuros y renegridos mangos de lo que parecen ser espadas. Tras unos instantes de silencio y Sin alzar la vista, el recién llegado habla y todos los presentes escuchan su ronca voz;
-Y bien gigante, creía haber sido llamado para solucionar un enorme problema, ¿y en su lugar me soltáis a tres rabiosos perros de la luna sangrienta?. Puedo oler a esos apestosos bastardos, así que acabemos con esto de una vez para poder hablar de nuestro trato.-
Tras sus palabras, tres figuras aparecen de la nada, y mientras rodean al recién llegado, desenfundan sus espadas orientales haciendo resplandecer sus afiladas hojas. Bajo su atenta mirada y mientras se regocijan cual depredadores jugando con su indefensa presa, las manos de su oponente se deslizan hacia las ennegrecidas empuñaduras que asoman de entre los pliegues de su capa.
Los asesinos rodean a su enemigo como una manada de lobos con esa odiada y admirable mirada de inteligencia y superioridad. La extraña figura, acaricia las empuñaduras de sus espadas que ante la sorpresa de todos no desenfunda. Esto parece turbar a sus agresores pues continúan con el intrigante baile de muerte a su alrededor sin tomar la iniciativa.
De repente, uno de ellos se abalanza sobre el encapuchado como una violenta cobra, pero lejos de estar indefenso y de un fluido movimiento, su adversario desenfunda como un rayo dos cimitarras que tras observarlas, parecen de madera de un color azabache salpicadas por runas grisáceas sobre la superficie de sus hojas. Una de las extrañas armas es usada para detener sin esfuerzo la mortal estocada, mientras que la otra sesga de un certero ataque ambas muñecas del orientas con tal facilidad, que lo hace parecer un juego de niños.
Los gritos de dolor del moribundo se entremezclan con las promesas de venganza de sus compañeros que se abalanzan sobre él cegados por el odio. Tras esquivar a su primer agresor, el diestro guerrero gira sobre sí mismo para bloquear la estocada del segundo atacante y de un certero corte, hace brotar de su garganta un torrente de sangre para que caiga de rodillas postrado a su merced. Cuando se dispone a acabar con su sufrimiento, el compañero del oriental moribundo, aprovecha el ángulo muerto a su espalda para asestar un golpe mortal Inexplicable, la precisa estocada dirigida al corazón es frustrada por su rival sin tan siquiera girar la cabeza, pues se aparta en el preciso instante en que el filo oriental va a hundirse en su cuerpo evitando que alcance su finalidad.
Tras unos interminables segundos de incomodo silencio, un leve tintineo inunda la sala mientras observo asombrado, una de las negras hojas atravesando por completo al último de los orientales que continua en pie. Veo como la sangre se desliza por la hoja de la cimitarra, precipitándose gota a gota hasta morir dócilmente en un enorme charco de purpura sangre.
De un rápido gesto, la figura que aún queda en pie, retira la espada del moribundo y mientras gira, decapitar al rival que se retuerce de agonía con un armonioso sesgo mientras su cabeza rueda hasta chocar contra el trono que encumbra la sala.
Tras ello, se planta despreocupada ante el dirigente de la más grotesca raza que de Karion,
La figura, desliza de forma lenta y pausada su enorme capucha hacía atrás para dejar ver su rostro. Es de color ébano y un delicado pañuelo de seda gris anudado tras su nuca, rodea y tapa sus ojos. Sobre su frente aparece inquisidora una única t solitaria runa grisácea. Su largo cabello azabache es recogido por una recia cinta de cuero curtido en una funcional cola de caballo que se desliza hasta la mitad de la espalda.
Lo que veo me turba y asombra por igual, pues muchas leyendas escuché del ser que tengo ante mí sin darle más crédito, del que doy a historias para asustar a jovenzuelos y conversaciones de taberna influidas en demasía por el aguardiente. Una sola y seca palabra sale de mi reseca mi garganta mientras observo asombrado la escena,
-Umbra.-
No doy crédito a lo que estoy presenciando, el mayor y mas mítico asesino de todo Karion esta insolentemente plantado ante el cacique y señor de los gigantes, pero, ¿con que intención?.
Es entonces cuando Umbra habla;
-Me has convocado por un motivo concreto, dar muerte al invencible, y mi pregunta es. ¿Qué estarás dispuesto a sacrificar para que ocurra?.-
La criatura sentada en el trono se incorpora, y cuando lo hace contemplo la más descomunal montaña de músculos que jamás he visto, Ragnar el destructor.
Ragnar habla, y su atronadora voz resuena como una violenta tormenta en un acantilado.
-Dime que necesitas para poder sostener la cabeza de ese bastardo mientras su sangre mancha el suelo de mi morada, hazlo y mi palabra será ley.-
Tras escuchar al cacique Umbra contesta,
-Necesito a tu más terrible guerrero, pues él será la perdición de tu pesadilla.-
-Ya sabes asesino- continua Ragnar- que ninguno de mis guerreros iguala en combate al invencible y si así fuera…. ¡Para qué diablos estas aquí!
Tras suspirar aburrido, Umbra dice;
-Tu guerrero, será un señuelo. Aparte de tener el honor de morir en combate por su cacique. Si confiáis en mí, os garantizo que la cabeza del más poderoso de los guerreros estará en una semana a los pies de tu trono.-
-Espero que así sea o será tú quien pierdas la cabeza asesino.-
Tras las dictatoriales palabras de Ragnar, las imágenes se difuminan para mostrarme la lejana y ancestral tierra de Cestion, morada de los orgullosos enanos.

Comentarios

  • IbeamIbeam Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2010
    Alkor el invencible escucha atentamente, pues sabe que de su decisión dependerá el hecho de romper por fin el asedio al que durante siglos ha sido sometido su querido pueblo. Hace unos días, algunos de sus hombres emboscaron a una patrulla de gigantes en los túneles colindantes al reino de Cestion. Tras la cruenta batalla, lograron capturar a uno de sus agresores que antes de ser ajusticiado, desvelo una vital e importante información, la ubicación exacta del cacique de sus ancestrales enemigos, Ragnar el destructor.
    En tierra de enanos, es el monarca quien reina pues su sabiduría es ley, pero en cuestiones de guerra, combate y honor, solo el defensor de las puertas es escuchado y Alkor el invencible, ha defendido a su reino en más de un centenar de combates de los que ha salido siempre victorioso.
    -Gran monarca y señor de nuestro pueblo,- Comienza Alkor respetuosamente. -Estamos de acuerdo en que no es más que otra absurda treta de ese bastardo de Ragnar para cazarme como a un perro. Es bien sabido que esa rata no tiene valor suficiente para plantarse en las puertas de nuestro querido reino y retarme en duelo con nuestro gran patrón Yalkor de testigo. Porque así lo hizo su padre, abuelo e incontables antepasados más poderosos que él, todos con el mismo destino, acabar sucumbiendo ante el filo de mi hacha ante la atenta mirada de nuestro patrón. Aun así, Ragnar no tiene heredero y nuestros mejores batidores han localizado su verdadera guarida por lo cual, es momento de asestar el golpe de gracia acabar con su raza de una vez por todas. ¿Y qué mejor solución para destruir un cuerpo que hacer rodar su cabeza?.-

    Tras unos segundos de reflexión, su rey pronuncia unas pausadas palabras;
    -Alkor, juguemos al juego de Ragnar pero cambiemos las reglas sin consultarle. Mandaremos dos comitivas pues dos caminos hay, la primera hará de señuelo y la encabezara el más valiente de tus hombres, pues su sacrificio será recordado en la historia de nuestro noble pueblo hasta el fin de los días. Tú tomaras el segundo de los caminos con cinco de tus más poderosos guerreros hasta el escondrijo de esa rata, pues no dudo que puedas acabar con Ragnar una vez allí, pero su guardia será un duro escollo que te debilitará. –
    Tras asentir, una sonrisa de satisfacción aparece en el curtido rostro del mayor de los héroes enanos de todas las eras pasadas, presentes y futuras, y tras despedirse afectuosamente de su monarca, se encamina hacia sus aposentos pues mucho queda por planificar para la gloria o el fracaso.
    Ha pasado una semana desde que Umbra se presento ante Ragnar,. Han sido días de ajetreo, nerviosismo y sobre todo misterio. He observado al asesino deslizarse por los pasadizos más oscuros y húmedos durante horas para manipular cada palmo de tierra, centímetro de pared o pedazo de roca.
    Ninguna información ha dado al cacique, solo un itinerario en el que debe apostar a sus hombres para emboscar a sus enemigos. Umbra ha solicitado que el mayor de sus guerreros, porte una armadura de cuero reforzado que el propio asesino ha confeccionado.
    En Cestion es el gran día, quizás el más importante de la historia de la noble raza que habita en el corazón de la montaña. Alkor repasa con sus hombres las pautas a seguir por última vez antes de partir. Es una comitiva pequeña, sobre todo si se considera la magnitud de la empresa que tienen por delante, pero aún aun así y con veinticinco de los más tozudos enanos, cualquier empresa se convierte en posible por quimérica que parezca.
    Tras la partida de la comitiva enana y mientras abandonan de los protectores muros de su fortaleza, todo se difumina para hacerme viajar en el espacio y atisbar otro lugar totalmente distinto.
  • GileblitGileblit Fernando de Rojas s.XV
    editado noviembre 2010
    Hola de nuevo, Ibeam. :) (No puedo cambiar al fuente en este trozo :o) Vamos al tajo:


    Al abrirse, un halo de luz surge de entre ellas para engullendo el oscuro y viciado ambiente que reina con puño de hierro en tan destartalada estancia.


    Creo que esta frase iba a ser más larga y se te quedó el para ahí. ;)

    Los gritos de dolor del moribundo se entremezclan con las promesas de venganza de sus compañeros que se abalanzan sobre él cegados por el odio.


    Esta me ha encantado. :D

    Hay muchos menos errores de comas, buen progreso. Insiste en ese punto y mejorarás mucho en construcción de frases complejas. ;)

    La escena de la lucha está muy bien diseñada

    De repente uno de ellos se abalanza sobre el encapuchado como una violenta cobra, pero lejos de estar indefenso y de un fluido movimiento, su adversario desenfunda como un rayo dos cimitarras que tras observarlas, parecen de madera de un color azabache salpicadas por runas grisáceas sobre la superficie de sus hojas. Una de las extrañas armas es usada para detener sin esfuerzo la mortal estocada, mientras que la otra sesga de un certero ataque ambas muñecas del orientas con tal facilidad, que lo hace parecer un juego de niños.


    en el primer subrayado, creo que ibas a construir de una forma y luego cambiaste de opinión. No sé decirte cuál es el cambio, depende de lo que quieras resaltar. Tal vez "pero su adversario, con un movimiento casi casual, desenvaina..."

    En el segundo: tal vez sería mejor "que, tras una mirada atenta me parecen hechas de madera..."

    La pasiva de la tercera no me cuadra. Si a la segunda le atribuyes acción (sesga), ¿por qué no a la primera también? "la primera detiene la estocada".

    Por último te aconsejo que revises la parte de la lucha y la que está justo después. Usas mucho las palabras "deslizar", "azabache" (dos veces muy próximas) y "figura".

    Como comentario pesonal, te diré que por un momento esperé a ver a Drizzt Do'Urden en esa sala (me encanta ese personaje), pero he de admitir que lo has mejorado con el detalle de la venda en los ojos y la runa en la frente. Dos buenos personajes en dos capítulos, gran logro. Sigue así. :D

    Pd: no me ha dado tiempo a leer con detenimiento el segundo post y me tengo que ir corriendo, pero en cuanto pueda le echo un vistazo. ;)
  • IbeamIbeam Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2010
    Hola Gileblit¡
    Lo primero volver a agradecerte las molestias que te estás tomando al ayudarme con mi historia.
    Lo segundo volver decir que me has ayudado (y sobre todo motivado) con tus correcciones ya que tras revisarlo concienzudamente he mejorado bastante mi redacción y sobre todo la manera de relatar situaciones menos complejas y por ende, mayor fluidez de comprensión por parte del lector.
    Sobre los personajes y el asesino en concreto, decir que no he leído ni un solo párrafo de Drizzt Do'Urden y sus peripecias por lo cual me gusta más aún el cumplido ya que al compararlo con un personaje tan mítico y admirado me llena de orgullo.
    Por cierto he visitado ya en varias ocasiones tu blog y solo decir que me encanta su estructura fácil y funcional.
    Un abrazo enorme y gracias de nuevo.

    PD, aun quedan varios personajes más, tan interesantes o casí como los dos a los que haces referencia.
  • IbeamIbeam Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2010
    Buenas de nuevo¡¡¡¡¡¡¡
    Dejo la segunda parte del preludio, un abrazo.

    -II-

    La noche es fría y tremendamente oscura, sobre todo por la espesa neblina que lo envuelve todo en este extraño y perturbador pantano. No sé de qué me extraño, pues tan solo criaturas tan inmundas y repulsivas como los lizards pueden subsistir aquí. La verdad es que también los enormes y perversos trolls moran en estos inhóspitos lares, pero considerando su origen es como si se tratase de los asquerosos y grotescos parientes de esos penosos lagartos bípedos.
    Veo a lo lejos una vaga imagen, es una aldea o algo similar que poco a poco se hace más nítida ante mis ojos hasta el punto de centrarse en el centro tan precarias edificaciones. Una enorme fogata está encendida y alrededor de ellas varias figuras reptilianas bailan y cantan al son de algunos tambores.
    En el centro hay un lizard arrodillado en trance o algo parecido, o al menos es la impresión que tengo ya que está completamente inmóvil. Es joven, o eso juraría pues dada la poca información que poseo de tan grotescas y primitivas criaturas es lo observo a simple vista.
    Todo su cuerpo esta tatuado de un color marrón oscuro y revestido de una extraña costra. Observo horrorizado como una de las figuras ataviada con terribles adornos de animales abatidos y extrañas pinturas y runas regresa lentamente de la enorme hoguera ubicada en el centro del poblado con un fino y alargado acero casi incandescente y entonces comprendo la barbarie que están cometiendo con la criatura arrodillada, por un instante hasta creo apiadarme de él.
    Después de marcar la piel de la criatura que soporta el castigo estoicamente, la voz del hechicero se alza sobre el sonido de los tambores mientras todos los presentes guardan un sepulcral y respetuoso silencio.
    -Grishnak, hijo del sol, la tierra espíritus de Karion, has sido elegido para una colosal tarea pues el futuro así lo vislumbra. Álzate como lo que eres, chaman y redentor de nuestro amado pueblo. Que los espíritus te den la fuerza y aliento necesario para guiar de nuevo la luz entre la espesa negrura que inunda a nuestra bien amada Gea y que Mirila nuestra dulce protectora ilumine tus pesados y difíciles pasos…-



    El joven llamado Grishnak se levanta orgulloso esperando ansioso el momento que tanto tiempo lleva esperando pues la iluminación ha concluido y tras soportar estoicamente el ritual, ha demostrado ser merecedor del título de chaman y sabio de su pueblo.
    Ahora ha de vestir los ancestrales atavíos que generación tras generación, los designados por Mirila han portado para glorificarla. Frente a él hay varios objetos, una peculiar clava de madera oscura y púas de un metal tan ennegrecido que irradia una aterradora e inexplicable aura verdosa, dice la leyendas que su portador será temido y respetado incluso por el propio Grisson ya que tal arma infringe tal respeto entre los suyos que intentaran evitarla a toda costa.
    Justo a su lado, reposa una armadura escamada de un cautivador tono verdoso, que tiempo atrás fue arrebata del cuerpo sin vida de un enorme dragón marino que esclavizo a muchos de los suyos para acabar bajo el yugo de sus hasta entonces esclavos.
    Sobre ella se alza un extraño escudo, pues se trata de una grotesca cabeza de caimán que aun parece conservar un peculiar brillo en sus reptilianos ojos pues dicen que en momentos de necesidad cobra vida para proteger a su dueño y portador.
    Después de ataviarse con todos los objetos, el antiguo chaman entrega el resto de su legado al joven investido, se desprende del aterrador yelmo y lo tiende a Grishnak que con una solemnidad que no creí que existiera en tan recóndito lugar de Karion, deposita un ancestral colgante de hueso alrededor del grueso cuello del muchacho. En ese preciso momento toda la tribu vitorea al unísono el nombre de su nuevo dirigente espiritual.
    Ahora Grishnak ha de ganarse el derecho de su mayoría de edad abatiendo él solo a uno de los terribles y aterradores enemigos de la tribu, los trolls.
    Grishnak se aleja de las luces y hogueras de su aldea con paso firme, mantiene la cabeza erguida pero en su interior se arremolinan cantidad de sentimientos, algunos de ellos tan enfrentados como luz y oscuridad.
    Tras un leve periodo de reflexión mientras camina hacia el interior del pantano, observo que cada vez es más lóbrego e inquietante. Grishnak decide descansar y esperar a las primeras luces del día para continuar su peligrosa cruzada, enciende sin demasiada dificultad una pequeña hoguera a la vez que se acurruca apoyado en el retorcido tronco de un árbol adyacente.

    Su pulso se acompasa y ralentiza paulatinamente como si fuera a entrar en sopor o sueño, pero no es así y veo perplejo como su espíritu se deshace de sus ataduras físicas para volar raudo como la propia brisa.
    Desde que era pequeño Grishnak recuerda haber viajado de esta peculiar manera, el chaman de su pueblo lo interpretó como el legado de sus espíritus mentores, pues así lo vaticinaba una antigua profecía de su pueblo… “La oscuridad perecerá el día que aparezca un ser de espíritu tan férreo, que ni tan siquiera su propio cuerpo pueda retenerlo”. Grishnak cabalga el viento velozmente, pero ni tan siquiera él sabe hacia dónde se dirige, tan solo que si los espíritus lo guían, algo importante está aconteciendo.
    De repente se detiene en seco y contempla horrorizado una escena tan horrenda que si le hubiera sido posible, sus espectrales manos habrían tapado sus ojos para evitar tan desagradable visión.
    Ante sí contempla a varios trolls hablando con una extraña criatura, parece humana pero de su vientre se desprenden tentáculos que se asemejan serpientes. Junto a ellas, agoniza moribundo un enorme reptil en un estado lamentable.
    Reconoce al reptil al instante pues es un tronador, inseparables monturas de los malvados trolls. Rodeando al tronador hay dos grotescas figuras acechándolo. Son enormes cuadrúpedos con el doble de envergadura que un león, su melena está compuesta de serpientes y su cola es como la de un enorme escorpión que gotea de su aguijón un liquido viscoso que destruye todo lo que toca al caer.
    Su irá le hace perder el karma suficiente para mantenerse en estado espiritual para despertar violentamente frente a la hoguera consumida por completo. Inmediatamente recoge sus pertenencias y comienza una desesperada carrera. Es cierto que ese enorme reptil es adiestrado por sus eternos enemigos, es cierto que los suyos han sucumbido ante las terribles fauces de muchos tronadores. Pero si algo ha aprendido de sus espíritus mentores es a respetar y preservar la vida por encima de todo.
  • IbeamIbeam Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2010
    Cuando a Grishnak le parece que sus pulmones van a estallar y su corazón saldrá despedido del pecho, vislumbra varias figuras en la lejanía. Observa como dos de ellas golpean y destrozan sin cuartel ni piedad al tronador malherido, es entonces, cuando su sangre se calienta y se nuble su mente.
    Contemplo como el enclenque lizard se abalanza hacia una muerte segura mientras que las horribles figuras se giran hacia él lentamente. Ante mi asombro Grishnak alza la voz para rogar desesperadamente a sus espíritus guardianes y tras ello, su cuerpo se recubre de una gruesa corteza arbórea mientras enarbola su clava hacía uno de los enorme cuadrúpedos que destrozan al tronador.
    Al llegar a su altura, lanza un demoledor golpe sobre la criatura para que los negros pinchos de su clava se incrusten como mantequilla en su dura piel, a continuación escucha satisfecho el aullido de dolor mientras esquiva a duras penas el enorme aguijón de su oponente.
    Tras unos segundos de pausa, su enemigo tensa los músculos de sus patas para saltar de una manera imposible ante los atónitos ojos de Grishnak y así, situarse a su espalda sin darle tiempo a reaccionar. El lizard se gira al instante para ver aterrorizado como la pesada bestia cae sobre él haciendo gala de una velocidad endiablada y mientras ambos forcejean, hunde sus enormes colmillos en su cuerpo casi haciéndole desfallecer.
    Mientras intenta controlar el enorme dolor que recorre todo su cuerpo, Grishnak logra librear su brazo derecho para golpear con furia a su enemigo e incrustar una vez más su clava en la criatura haciéndole gritar de nuevo.
    Grishnak nota como la vida se esfuma a pasos agigantados dado el enorme poder del veneno inyectado, escucha vagamente como la criatura intenta en vano deshacerse del escudo que la aferra con ahínco y decisión. Mientras su vista se nubla y su cuerpo comienza a convulsionar irremediablemente, logra aferrar su venerado Tras unos segundos de incertidumbre, el gorgon descarga el enorme aguijón sobre el inmovilizado cuerpo de Grishnak para sentir su agonía al ver como quema y desgarra carne y músculos por igual.
    De un bramido ensordecedor, Grishnak acierta a entonar una frase en su gutural idioma y ante la estupefacta mirada de la bestia el escudo caimán aferrado a su antebrazo muerde al gorgon para aferrarse a su cuello y hacerle emitir un alarido mientras salta hacia atrás dejando libre al maltrecho lizard para intentar soltarse colgante de hueso y susurrar unas palabras.
    Al instante, un halo de color verdoso envuelve al valiente lizard mientras que las convulsiones remiten lentamente. Instantes después, Grishnak comprueba como su cuerpo ha expulsado casi por completo el terrible veneno que destrozaba su cuerpo.
    Grishnak se levanta dolorido, pues aun habiendo librado a su cuerpo del mortal veneno, continúa malherido por los múltiples ataques de su adversario. Una vez más ruega a los espíritus, esta vez que sanen su cuerpo para poder hacer frente a tan terrible aberración para que una alentadora sensación lo inunda a la vez que sus heridas sanan.


    Tras ello, Grishnak abre los ojos lentamente mientras alza los brazos. Su armadura brilla majestuosamente cuando grita con voz autoritaria a las profundas y estancadas aguas del pantano. Tras la inicial incertidumbre, varias figuras resurgen de las viciadas aguas para deslizarse hasta el lizard con actitud sumisa y así media docena de enormes caimanes se congregan protectores a su alrededor.
    El Gorgon malherido se libra del escudo y en un acceso de furia incontrolable, se abalanza contra Grishnak para ser despedazado con violencia por las obedientes y fieles criaturas que le custodian.
    La otra bestia observa la escena recelosa mientras Grishnak la señala autoritariamente. Tras su gesto, los enormes reptiles obedecen y se dirigen en su dirección, el gorgón, gruñendo amenazadoramente se adentra a toda carrera en el oscuro y terrible pantano.
    El cansancio y las heridas comienzan a pasarle factura, pero Grishnak sabe que aun no ha acabado su tarea. Tambaleante se acerca despacio pero con paso firme hasta el enorme tronador que esta malherido y con un gesto conciliador, acaricia la enorme testa de la bestia a la que poco a poco se le escapa la vida. Grishnak contempla el enorme sufrimiento en los ojos del reptil mientras susurra una súplica a los espíritus acariciando suavemente las terribles heridas y golpes que surcan su destrozado cuerpo.
    Grishnak se arrodilla, cierra los ojos y alza de nuevo las manos para comenzar un cántico que se eleva a los cielos. Tras abrir los ojos, observa erguido al enorme reptil que alza su cabeza al cielo y emite un grotesco y ensordecedor aullido que hace temblar las aguas colindantes. Grishnak sonríe ampliamente y dice en un susurro…
    -Buen chico, ahora serás tú quien deba cuidar de mí, pues es el momento de dejarme llevar por el cálido abrazo de los espíritus…-.
    Acto seguido, se desploma fatigado sumiéndose en un reparador y largo sueño mientras Aullido lo envuelve cálidamente con su enorme cuerpo.
  • GileblitGileblit Fernando de Rojas s.XV
    editado noviembre 2010
    Llevabas razón con lo de los personajes. Grishnak también promete. :D

    Veamos algunas cosillas:
    hasta el punto de centrarse en el centro tan precarias edificaciones.


    Veo a lo lejos una vaga imagen, es una aldea o algo similar que poco a poco se hace más nítida ante mis ojos hasta el punto de centrarse en el centro tan precarias edificaciones. Una enorme fogata está encendida y alrededor de ellas varias figuras reptilianas bailan y cantan al son de algunos tambores.
    En el centro hay un lizard arrodillado en trance o algo parecido, o al menos es la impresión que tengo ya que está completamente inmóvil. Es joven, o eso juraría pues dada la poca información que poseo de tan grotescas y primitivas criaturas es lo observo a simple vista.

    Ibeam duda mucho aquí.
    Una vez más ruega a los espíritus, esta vez que sanen su cuerpo para poder hacer frente a tan terrible aberración para que una alentadora sensación lo inunda a la vez que sus heridas sanan.

    Las prisas no son buenas. :)

    Es joven, o eso juraría pues dada la poca información que poseo de tan grotescas y primitivas criaturas es lo observo a simple vista.


    Se te quedó la frase a medias. :)
    Después de marcar la piel de la criatura, que soporta el castigo estoicamente,


    Álzate como lo que eres: chaman y redentor de nuestro amado pueblo
    desgarra carne y músculos

    Carne y músculos... vienen siendo lo mismo. :rolleyes:
    El joven llamado Grishnak se levanta orgulloso esperando ansioso el momento que tanto tiempo lleva esperando pues la iluminación ha concluido y tras soportar estoicamente el ritual, ha demostrado ser merecedor del título de chaman y sabio de su pueblo.

    El primer subrayado es al repaetición de "esperando", el segundo simplemente porque ya lo habías dicho antes, que se había convertido en chamán. Elige una de las dos partes. A mí esta me gusta más porque dice mas de Grishnak, pero la otra cuadra más con el hecho de que es Ibeam el que observa, y esto sólo podría saberlo un narrador omnisciente.
    será temido y respetado incluso por el propio Grisson ya que tal arma infringe tal respeto
    Reconoce al reptil al instante pues es un tronador, inseparables monturas de los malvados trolls. Rodeando al tronador
    hasta el enorme tronador que esta malherido

    Ya sabíamos que estaba malherido, yo quitaría lo subrayado.
    Observa cómo dos de ellas
    Mientras su vista se nubla y su cuerpo comienza a convulsionar irremediablemente, logra aferrar su venerado ¿...?
    Al instante, un halo de color verdoso envuelve al valiente lizard mientras (que) las convulsiones remiten lentamente
    .

    Revisa un poco el texto, porque también he visto algunos errores de mecanografía: una hacía en lugar de hacia, un librear en lugar de liberar... cosa de las prisas, supongo. ;)

    Así en general, ten cuidado con las repeticiones como las que te he señalado. Te pueden arruinar frases muy buenas. Evita también el uso excesivo de "pues", "dado que", "tras" y expresiones parecidas: hay un trozo en el que metes como tres "pues dado que" o algo así.

    Para terminar, me quedo con esta frase:
    Grishnak contempla el enorme sufrimiento en los ojos del reptil mientras susurra una súplica a los espíritus acariciando suavemente las terribles heridas y golpes que surcan su destrozado cuerpo.
    Grishnak se arrodilla, cierra los ojos y alza de nuevo las manos para comenzar un cántico que se eleva a los cielos.

    Me gusta. :D

    Pd: en el segundo post del capítulo anterior no recuerdo haber visto nada reseñable, tal vez lo escribiste con más calma. :) Consejo: relee. Si no eres capaz de escribir despacio porque las ideas van muy deprisa, relee. ;)

    Ppd: me alegro de que te guste mi blog. Es bueno saber que alguien los lee. :D Sigo trabajando en él. ;)
  • IbeamIbeam Pedro Abad s.XII
    editado noviembre 2010
    Buenas Gileblit!
    De nuevo muchísimas gracias por tus apreciaciones.

    El siguiente capítulo ( el desenlace entre Umbra y Alkor) intentaré releerlo detenidamente pues no me apetece hacerte trabajar de mas jeje.
    Sobre las prisas es cierto, se me agolpan las ideas y temo perderlas si no las plasmo rápidamente

    Sobre tu blog una pregunta,
    Es posible participar?
    Es decir si podría enviar algunos relatos o ayudar de alguna manera a su desarrollo ya que lo veo súper currado y sin duda creo que te vendría bien colaboración.
  • GileblitGileblit Fernando de Rojas s.XV
    editado noviembre 2010
    Pues la verdad es que creé ese blog para ordenar un poco lo que fuera escribiendo, porque soy un desastre para esas cosas. :D Se puede colaborar valorando y con comentarios.

    Sobre mandar textos: si hablas de un blog conjunto, se puede crear, no tengo ningún problema. Así de paso se puede hilar un poco más fino y concretar un tema para el blog. (Como verás, Fantasía y Mundo tiene de todo).

    Y si quieres crearte uno para tí y no sabes cómo, pregunta y te resuelvo las dudas. ;)
  • IbeamIbeam Pedro Abad s.XII
    editado enero 2011
    Observo desde hace tiempo como Alkor el invencible se adentra en los más oscuros y peligrosos túneles de la región de Miara, hogar de los enormes gigantes. El héroe enano solventa sin problema los pocos encuentros con tan aberrantes criaturas. Quedo tan maravillado por la habilidad marcial de Alkor, que el ardiente deseo de enfrentarme a tan hábil luchador me inunda mientras admiro su destreza marcial.
    No soy el único que observa, pues desde hace días una figura repta tras los enanos con una sutileza tal, que ni el más experimentado batidor podría escuchar, ver o rastrear la fantasmal figura que ante mis atónitos e incrédulos ojos, vigila impunemente a Alkor y su comitiva.
    Una noche más, Alkor ordena turnos de guardia, dos guerreros por turno y tres horas de vigilancia cada uno. En el segundo algo ocurre, un extraño ruido alerta los enanos que raudos, se dirigen hasta el foco del extraño sonido. Al llegar nada ven, pero yo en cambio logro atisbar una casi imperceptible figura observándolos desde la impenetrable oscuridad.
    El asesino introduce en una cerbatana de madera teñida un extraño insecto. Tras unos instantes de concentración, impulsa de un grácil y rápido gesto el insecto hasta hacerlo impactar con increíble exactitud en el cuello de uno de los enanos. Este sin prestar atención a la pequeña picadura, mata al insecto de un manotazo y continúa centrado su tarea.
    El día amanece en los oscuros pasillos de húmeda piedra donde el invencible y sus guerreros descansan. Todos comienzan a recoger sus pertenencias en silencio para continuar sin perder un instante y entonces, Alkor se percata de que uno de los sacos de campaña continua habitado y mientras murmura improperios para sí, da una pequeña patada al holgazán dirigiéndole con voz autoritaria y tajante la reprimenda por continuar dormido.
    Tras unos segundos sin respuesta, Alkor retira la manta para descubrir horrorizado un blanquecino cadáver bajo ella. Tras suplicar a Yalkor para que cobije en su seno a tan valeroso guerrero, da la orden de partir sin perder tiempo alguno. La sombra de Umbra ya se cierne sobre su siguiente presa cual felino en la oscura noche.
    Los días pasan y poco a poco Alkor ve mermada su expedición, pues tres más de sus guerreros han sucumbido a los sutiles engaños y letales artes del mayor asesino que camina por estas desoladas y austeras tierras de Karion.
    Cada vez está más cerca de la morada de Ragnar el destructor, y por tal razón Alkor hace algo que me sorprende a la vez que turba. Tras girarse hacía su único y valeroso compañero dice
    ¬Thormin, has de vivir. Eres el príncipe de nuestra noble raza y único heredero de nuestro Rey. Vuelve hasta encontrar a nuestros hermanos, pues a una muerte segura se enfrentan. Debes guiarlos hasta la seguridad de nuestras murallas pues mis días se acaban y nadie ha de sacrificarse más que yo, pues es el destino que he de afrontar.
    Thormin no discute, pues bien es sabido por el noble y valeroso enano que de nada serviría. Se limita a asentir y obedecer a su mentor y mayor de los modelos que cualquier enano tendrá por toda la eternidad, Alkor el invencible.
    Mientras ve a su joven compañero partir, Alkor suspira y aprieta el colgante en forma de martillo que tiene en su pecho. Tras rogar a su señor Yalkor para que le dote del valor y fuerza necesaria para afrontar su más que seguro y aterrador final, se gira y continúa su camino.
    Alkor se adentra velozmente en el húmedo y oscuro túnel que tiene frente a él y tras caminar unos minutos, se detiene para esbozar una cínica sonrisa en su cansado y castigado rostro. Un enorme gigante ataviado con una armadura de cuero recubierta de gruesas pieles, se planta desafiante ante él blandiendo un descomunal espadón de hoja serrada. Con más de cuatro metros de altura y una envergadura que desafía la lógica, ondea su arma mientras lanza un gutural reto.
    Alkor se limita a suspirar mientras desenfunda lentamente su afilada hacha y descuelga su férreo escudo. Tras un gesto de aprobación, se dispone a afrontar su duro y doloroso destino.
    El gigante carga a toda prisa contra su enemigo a la vez que enarbola su serrado espadón. Observo como el excepcional guerrero enano flexiona las piernas y ante mi sorpresa, lanza el hacha a su oponente con tal precisión, que impacta en su brazo desequilibrándole y haciéndole gritar de dolor.
    Incomprensiblemente, Alkor gira sobre su espalda para esquivar la desesperada acometida del gigante y a su vez, alza su escudo para ante mi sorpresa, detener una silbante flecha que se dirigía a su garganta.
    El gigante golpea con furia al desarmado enano que tras detener la estocada con su escudo, pronuncia una seca palabra para que su inusual arma, vuele rauda hasta su mano y asestar con ella, un demoledor golpe en el pecho de su agresor.
    Un estallido de ardiente líquido se precipita sobre Alkor a la vez que su filo corta y destroza armadura, piel y carne. Al sentir el dañino líquido, el enano se separa unos pasos de un ágil y rápido movimiento poniéndose a salvo de los desesperados ataques de su agonizante enemigo.
    Una explosión hace girar a Alkor para ver derrumbarse el tunel ante sus ojos, atrapándole con su contendiente en la húmeda caverna de piedra. El titánico gigante se abalanza sobre el enano aun perplejo y tras aferrarlo en un desesperado abrazo, logra propinarle un enorme cabezazo que destroza su nariz desorientándole mientras sangra en abundancia.
    El extraño liquido que salpico a Alkor se impregna de nuevo en su piel, de haciéndole emitir un desesperado grito fruto del dolor y la impotencia. Cuando el gigante se dispone a propinarle otro devastador golpe, el enano se inclina a un lado para esquivarlo. Aprovechando el impulso, Alkor logra golpear con su bota la rodilla de su enemigo haciéndola ceder y rompiendo así, el cautiverio al que era sometido.
    Tras librarse del moribundo gigante, escucha el silbar de varias flechas a su espalda que inexplicablemente, pasan de largo impactando de lleno en el pecho del gigante y tras unos segundos de agonía, cae moribundo sobre su oponente embadurnando así, con el extraño liquido mientras expira su último aliento.
    Alkor se deshace del abrazo del cadáver y comienza a andar para unos metros después, caer al suelo desorientado mientras jadea pesadamente.
  • IbeamIbeam Pedro Abad s.XII
    editado enero 2011
    Observo como el corrosivo liquido del que está completamente cubierto, se filtra por las ranuras de su armadura y es absorbido por cada uno de los poros de su curtida piel. Veo agonizar de tal manera al enano, que su único fin parece ser mantener la consciencia y haciendo alarde de una fuerza de voluntad, que no he visto en ningún mortal, Alkor se levanta para vociferar orgulloso y tambaleante;
    ¬¡Asesino, muéstrate y dame al menos una muerte digna!, pues se que hombre de honor eres al dejar marchar a mi pupilo. Da a este moribundo el destino que desea y poder alzar la cabeza orgulloso, al rendir cuentas con su patrón diciéndole que lucho en combate, y en combate pereció pues bien sabes, que no merezco morir como una rastrera y maloliente rata.
    Mis músculos se tensan ante la enorme impotencia que me invade, pues tan valeroso guerrero merece un noble y triunfal fin en combate. Pero en cambio, un helado escalofrío me inunda al imaginar a tan formidable guerrero, morir entre convulsiones en una sucia gruta al amparo del más injusto olvido.
    Una figura aparece en la tenebrosa caverna, Umbra desenfunda sus dos extrañas cimitarras de madera y pronuncia unas tajantes palabras ausentes de sentimiento;
    ¬El invencible ha sido vencido, pero no le quitaré el derecho ganado con sangre y dolor de morir como lo que es, un héroe y guerrero sin igual. Te saludo Alkor, soy Umbra y vengo a reclamar tu alma pues la necesito para que lo que por derecho y ley mío, me sea repuesto.
    Tras asentir pesadamente y lanzar una desafiante sonrisa al asesino, el tambaleante enano dice;
    ¬Sé que mi era ha pasado y que Izan el sabio, sangre de mi sangre, está preparado para ocupar su destino. Pero algo ten por seguro asesino, la piel de este viejo lobo es cara y si la quieres, ¡tendrás que venir a buscarla!.
    Con una rapidez endiablada, Alkor lanza el arma hacia su enemigo que a duras penas, esquiva la silbante hacha mientras se funde con las sombras desapareciendo por completo.
    Cuando el hacha vuelve obediente a la tambaleante mano de su dueño, Alkor sonríe al observar la afilada hoja manchada de fresca sangre y tras unos interminables segundos de incertidumbre, una figura aparece incomprensiblemente a su espalda. El enano se gira bloqueando con su escudo una mortal estocada para un instante después, sentir la penetrante punzada de una afilada hoja, hundirse en uno de sus costados y tras ello, observar a Umbra fundirse con las oscuras sombras de la caverna.
    Jadeando pesadamente, Alkor posa su mano sobre el costado para notar el profundo corte del que emana abundante sangre. Durante varios minutos el juego continua, Umbra aparece para contemplar frustrado como un enemigo debilitado y moribundo, detiene y contrarresta cada una de sus estocadas.
    Las heridas, la pérdida de sangre y el mortal veneno hacen mella en el héroe enano, que tras clavar las rodillas y apoyar ambos brazos en el sucio suelo de la caverna, grita desolado;
    ¬¡Vamos!, ¡acaba de una maldita vez lo que has empezado escoria!.
    La oscura e inquietante figura de Umbra aparece como un espectro a su espalda, y tras enarbolar sus livianas cimitarras, se dispone a dar el golpe de gracia que acabará con el mayor héroe y guerrero mortal que jamás pisará Karion.
    Ante la estupefacta mirada del asesino y de un rápido movimiento, Alkor se gira como un felino para golpear ambas piernas del asesino con su escudo haciéndole caer al suelo mientras saca un afilado machete de su bota.
    Sin dejarle reaccionar, Alkor salta sobre el asesino colocando las rodillas sobre sus brazos y tras mirarle a los ojos, lanza una mortal puñalada hacia su corazón. De forma inexplicable, Umbra logra apartarse lo suficiente para sentir la mortífera hoja hundiéndose en su hombro izquierdo mientras reprime su dolor con un sordo grito.
    Observo como de las punteras de botas del asesino, surgen don enormes filos que tras un fugaz movimiento, impactan en la espalda de Alkor haciéndole retorcerse y permitiéndole escapar de su presa.
    Después de rodar por el suelo, Umbra desaparece de nuevo mientras Alkor se incorpora tambaleante. Tras unos instantes, veo como la mirada de Alkor se torna en blanco, inclina la mirada sorprendido hacia abajo para ver como una de las cimitarras de su enemigo, se hunde en su estomago haciéndole caer de rodillas ante Umbra.
    Al retirar la cimitarra que atraviesa a su enemigo, un enorme estallido de sangre inunda el suelo mientras el moribundo Alkor, intenta cortar la hemorragia presionando con ambas manos la fatal herida.
    Umbra duda unos instantes en dar el golpe de gracia, y tras observar al mayor de sus adversarios arrodillado, lo sostiene con firmeza mientras le ayuda a incorporarse mientras susurra;
    ¬Alkor el invencible no debe morir arrodillado, pues si así fuera, hasta los mismísimos dioses me maldecirían por toda la eternidad. Levanta tu cabeza Alkor, pues tu señor te espera impaciente y orgulloso.
    Tras incorporarlo lentamente y percibir un leve asentimiento del moribundo Alkor, Umbra dibuja un fugaz arco con la afilada hoja de su cimitarra que lo decapita y así, sesgar el alma del mayor guerrero que jamás pisará las agonizantes tierras de nuestro mundo. Tras lo ocurrido, solo el silencioso y sentido llanto de los dioses, puede escucharse cuando la oscura e injusta muerte, aparece para reclamar el alma del invencible.
  • IbeamIbeam Pedro Abad s.XII
    editado enero 2011
    Espero que os guste,
    Un saludo.
  • amparo bonillaamparo bonilla Bibliotecari@
    editado enero 2011
    un poco violento para mi gusto, pero sí, muy bien detallado, se alcanza a percibir la sangre y el rodar de la cabeza del decapitado.
  • IbeamIbeam Pedro Abad s.XII
    editado enero 2011
    Gracias por leer mi relato Amparo,
    La verdad es que es sangriento si..... pero no soy del gusto de literatura fantastica adolescente como narnia, soy de los que cree que la vida es dura y porque va a ser distinta en un mundo de fantasía?.

    Tan solo reiterar mi agradecimiento pues seguro que no es tu estilo literario preferido y aún así has leido mi escrito.
    Un abrazo.
  • IbeamIbeam Pedro Abad s.XII
    editado febrero 2011
    -IV-


    Un jinete cabalga por las tierras familiares de Kyoshiro, pues así se llama el oriental de cabello rojo al que he observado en anteriores ocasiones. El desconocido cabalga endemoniadamente y mientras lo hace, observo que va envuelto en una pesada túnica de color terrazo que oculta parcialmente su rostro.
    Al llegar a las escalinatas del palacio de quien rige las tierras donde se encuentra, desmonta apresuradamente para frenarse en seco al atisbar como los guardias de la entrada, posan sus manos en las afiladas espadas orientales que portan.
    El extranjero inclina la cabeza y espera pacientemente al pie de las escalinatas de mármol blanco. Sin perder un instante, uno de los guardias entra para informar a su señor de que alguien le espera. Kyoshiro, se dirige a las escalinatas presto a averiguar la identidad del extraño hombre que ha irrumpido en sus tierras.
    Al llegar el señor feudal, el extraño hombre de tez dorada descuelga las pesadas alforjas de su montura y se dirige lentamente hacía el oriental entonando unas tranquilas palabras;
    ¬Soy Omienne, arconte de las praderas de sal y portador de nefastas noticias, pues lo que porto en mis alforjas, son las pertenencias de padre.
    Después de unos segundos de duda, el oriental susurra algo a su sirviente y se internA en el palacio mientras indica a Omienne con un gesto que entre tras él.
    Tras una aburrida conversación mientras veneran la antigua tradición oriental del sake, el mensajero expone a Kyoshiro el relato de como un extraño personaje acudió a su pueblo portando las pertenencias de su progenitor. Tras ello, el consejo de sabios de su pueblo le designó como portavoz de los habitantes de las praderas y encargado de transmitir las nefastas noticias.
    Poco después de escuchar atentamente al arconte, Kyoshiro se excusa en el cansancio para retirarse a sus aposentos y una vez allí, abrir la bolsa de cuero donde Omienne le entrego las valiosas posesiones de su padre.
    En su interior hay varios objetos sobradamente conocidos, pues los primogénitos de su familia los han portado desde hace siglos. Al mirarlos, Kyoshiro siente una desesperante punzada en su pecho pues comprende, que su dueño de pleno derecho ya no puede portarlos.
    Tras escapar una solitaria lágrima de uno de sus rasgados ojos, Kyoshiro abre un cajón de la cómoda frente a sí y tras mirar detenidamente en su interior, aferra una extraña misiva de manufactura élfica. Hace un par de semanas un mensajero la hizo llegar dirigida al consejero y diplomático de los reinos orientales, su padre.
    Ese mismo día, su padre hablo con él y le comunico que un importante viaje debía hacer hacia tierras élficas, pues un concilio iba a ser celebrado y tras entregarle la misiva, aferro su mano y le hizo pronunciar una promesa, si algo llegará a ocurrirle leería la misiva y tras ello, emprendería sin dilación el viaje hacía Vilarie pues según su padre, el concilio era el rayo de esperanza por el cual tanto habían rogado a sus antepasados y por fin les había sido brindado. Tras leer detenidamente el contenido del mensaje, Kyoshiro comprende que ha de continuar la tarea diplomática de su primogénito.
    Es temprano, aun no ha amanecido por completo, pero Kyoshiro tiene el semblante blanco y las marcadas ojeras de quien no ha pasado una noche demasiado grata. El oriental se viste ceremonialmente como la tradición de pueblo exige cada mañana. Se arrodilla y agradece a sus antepasados el poder ver amanecer un nuevo día y acto seguido, se dirige al gran arcón que tiene a los pies de su lecho. Abre el enorme baúl lentamente para observar con tristeza los magníficos objetos entregados la tarde anterior por Omienne.
    Después de contemplarlos los que se me antojan unos eternos minutos, Omienne se incorpora para lentamente, ajustarse la armadura y colgar de su cinto dos espadas. Tras ajustarse la ultima correa de la majestuosa armadura oriental, sale del palacio para cabalgar hacia los vastos bosques que plagan su feudo.
    Mientras admira sus tierras en un liviano trote, una extraña figura se abalanza sobre Kyoshiro haciéndole caer de su montura e hiriéndole. Reconozco al instante a su agresor, pues una de las más peligrosas huestes de Azekell. Cuando vuelvo a fijar mi vista en el oriental, quedo asombrado por su rapidez pues de un solo y fluido gesto, Kyoshiro desenfunda ambas espadas y golpea como un rayo a su enemigo, sacudiéndose así de su presa. La sangre de su adversario cae sobre su cuerpo y comienza a borbotear quemando la carne del oriental, que asombrado observa las hojas de sus espadas zumbar y brillar como si saborearan la mortífera sangre del diablo.
    El malherido diablo salta hacia atrás aullando de dolor, describe un círculo alrededor del humano a la vez que lo mira con odio y resentimiento, sonrío al ver a tan poderosa criatura frustrada y desorientada.
    La bestia salta de nuevo para elevarse por los aires y caer sobre el desprevenido guerrero. El oriental no puede hacer más que esquivar parcialmente a su atacante y sentir como aun evitando su mordisco, las afiladas y enormes garras de la criatura se hunden en uno de sus costados apresándole.
    Mientras Kyoshiro lucha con toda su voluntad para librarse de la mortal presa, contemplo al diablo abrir sus enormes fauces hacia él mientras que de su garganta comienza a surgir un evocador color rojizo. En el preciso instante que un asfixiante chorro de ardiente lava sale de las fauces de la criatura, Kyoshiro logra liberarse del abrazo de la bestia y gira sobre sí mismo colocándose tras su enemigo. Kyoshiro queda petrificado mientras observa como la columna de lava expulsada por el diablo, carboniza todo a su paso hasta morir en un burbujeante charco a unos metros de ellos. Son preciados los segundos de duda para su adversario, que de un nuevo y potente salto se coloca lejos del alcance de su agresor mientras relame el ardiente líquido que se desliza por sus fauces.
    Después de unos segundos de mutua tregua para recuperar el aliento, la criatura infernal salta de nuevo con más potencia y altura, pretende sobrepasar a su enemigo y caer a su desprotegida espalda para despedazarlo.
    Kyoshiro mira horrorizado como la criatura escapa fuera de su alcance, pero cuando todo parece perdido, Kyoshiro se deja caer al suelo sobre su espalda mientras alza al inmenso cielo los dos pequeños broqueles que porta en sus antebrazos mientras musita unas palabras. Quedo maravillado ante la belleza y realismo de los relieves realizados en ambos escudos, pues evocan dos dragones de porte oriental y parecen tan reales, que al mirar a los ojos a los reptiles, su penetrante mirada helaría la sangre al caballero más valiente.
    Salgo de mi estupor para contemplar salir de las fauces de los relieves dos fantasmales dragones orientales. Es una de las visiones más majestuosas que recuerdo a lo largo de mis incontables años de vida, pues son de un color traslucido que se asemeja al rojo. Tras fluir veloces por el despejado cielo, se entrelazan dirigiéndose al desdichado diablo que desciende sin remisión hacia ellos. El impacto es violento y en un instante desgarran su cuerpo haciéndole aullar desesperadamente.
    La malherida criatura cae al suelo de un seco golpe, y mientras los obedientes dragones vuelven a su lugar de reposo, se levanta a duras penas para huir tambaleante al amparo del bosque. El Samurái corre en pos de la malvada criatura siguiendo el enorme reguero de sangre que fluye de la malherida bestia.
    Tras unos minutos, ve a su objetivo jadeante en la espesura y ante su perpleja mirada, la criatura abre de nuevo sus enormes fauces y un reguero de líquido rojo sale disparado directamente hacía su perseguidor.
    El muchacho de ojos rasgados tan solo tiene tiempo de apartarse levemente, pero la sustancia impacta de lleno en su costado izquierdo quemando el hermoso y ligero kimono que porta bajo su armadura y destrozando la carne con su terrible calor.
    Aprovechando la distracción de su adversario, la criatura salta abalanzándose sobre él para asestar el golpe definitivo. Inexplicablemente el oriental desenfunda su afilado wakizashi del revés, propinando un enorme golpe con la base de su mango en la barbilla de su agresor desequilibrándole. Mientras la bestia cae hacia atrás por la inercia del golpe, Kyoshiro desenfunda como un rayo su katana para de un certero corte cercenar su cabeza. Tras unos segundos de tregua, respira pesadamente mientras recupera el aliento. Tras sacudir la viscosa sangre de sus espadas y enfundarlas cuidadosamente, el muchacho comienza a caminar hacía su morada, pues en escasas horas, debe partir hacia el inmenso bosque de Kir.
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