aqui les dejo la última parte que he escrito de Kalgrim, depende de ustedes si continúo la historia o no
Séptima aventura: en la espera del héroe
Una batalla desigual había comenzado, cuando se abrió un agujero en la muralla, los primeros en entrar fueron tres personas con trajes tribales y enmascarados, dos de ellos eran mujeres, pero cuando el pequeño grupo fue atacado por la infantería, el hombre, que se encontraba a la izquierda, dio un soplido del que salió una bola de fuego, luego la lanzó con su mano a los sorprendidos soldados, mientras que una de las mujeres poseía una lanza que al tocar el cuerpo de los soldados, estos se derretían al instante, dejando sólo un charco verde bajo una armadura vacía y la guerrera restante poseía una espada cuya hoja se desprendía con cada estocada, convirtiéndola en un proyectil letal, luego la hoja explotaba incrustando sus trozos de metal a quien estuviera cerca, pero lo que mas asustó a los soldados, era que del mango de la espada siempre volvía a crecer una hoja de espada.
Los arqueros habían comenzado a disparar mientras oían los gritos de sus compañeros que estaban detrás de ellos. De repente el terror les impidió seguir disparando flechas, sus piernas temblaban ante un enmascarado que aparentemente había saltado la muralla y se encontraba frente a ellos, esa mascara negra tenía líneas tribales rojas, y los ojos negros cual noche sin estrellas parecían estar disfrutando con la expresión de terror de sus próximas víctimas. El aterrador hombre atravesó cual fantasma la cara de uno de los arqueros, pero en la palma de su mano, había una esfera azul, el desgraciado hombre se desplomó sin signos de vida. Los arqueros, sin más dilación se abalanzaron con sus dagas hacia el enmascarado, que había puesto la esfera ante su máscara, y esta la había absorbido haciendo que apareciese un signo tribal rojo en ella. El hombre derrotó a casi todos los arqueros antes de que huyeran, su fuerza era endemoniadamente grande, ni siquiera el general pudo aguantar más de un golpe.
Por otra parte, las defensas de la ciudad estaban siendo reducidas a una velocidad alarmante por el increíble poder de los Mijuuna, cada uno con una habilidad diferente. En un momento, un incauto soldado decidió atacar a un hombre ciego que se desplazaba en medio de la masacre luciendo sus tatuajes azules y sus pantalones de piel, pero cuando intentó acercarse, el ciego se movió a una increíble velocidad, apareció detrás del soldado envainando una espada, el hombre tardó un segundo en darse cuenta de la cantidad de heridas que le había hecho.
-odio que me subestimen- dijo el ciego caminando lentamente, detrás de él había un soldado con la armadura completamente destrozada y con una infinidad de cortes en su torso.
La fuerza de aquella tribu era impresionante, los simples soldados no se podían comparar, no importaba el número de guardias que fueran, los Mijuuna les derrotaban con una facilidad humillante, a la vez que se acercaban a la fortaleza principal, donde se encontraba Seelie, que estaba aterrorizada por el espectáculo. Las casas ardían, los soldados retrocedían y se retiraban atemorizados por la cantidad exagerada de “fenómenos” que sembraba el caos en la ciudad. La máscara del hombre con pieles de lobo se había vuelto completamente roja, tantas esferas habían sido absorbidas por él, que incluso un vapor de color carmesí rodeaba su cuerpo, por otro lado, los tatuajes del ciego habían cambiado de azul a blanco, cada vez que su espada probaba la sangre, su portador aumentaba su poder.
En medio de la guerra, un rey se adentra en unas catacumbas, la única fuente de luz era la antorcha que portaba el hombre. Mientras más bajaba esas lúgubres escaleras, el aire se hacía más denso, más agobiante.
-que los dioses se apiaden de nosotros y puedan controlarlo- se dijo el gobernante estando frente a lo que parecía un ataúd en medio de la penumbra, cubierto de cadenas atadas al suelo sobre un símbolo arcano.
El hombre se agachó y mojó su dedo pulgar con la lengua, entonces borró una pequeña parte del símbolo. La antorcha se apagó, un estruendo y ruidos de metal resonaron en la estancia, luego una risa horriblemente aterradora se alejó por las escaleras.
El rey temblaba de miedo, la antorcha había vuelto a encenderse, y este se dispuso a volver al lado de su querida hija, ahora mismo no sabía si había hecho lo correcto al despertar a ese ser ancestral, ahora sólo podía esperar a que la guerra pasara y que su nación no quedara demasiado mal parada, pero en el fondo sabía que eso último era imposible.
A la luz atenuante del atardecer, Kalgrim sintió un escalofrío y una sensación de miedo.
-no puede ser…- dijo.
Sus dos acompañantes le miraron con una cara en la que se podía leer perfectamente, “que interesante”, su hermano sonrió y luego dijo.
-parece que algo se ha despertado, esperemos que sea muy fuerte.
El vagabundo seguía corriendo hacia el castillo, que ahora era bastante visible, respiró profundo y luego añadió.
-debajo de esa fortaleza había algo escondido, y al parecer, ese rey lo sabía perfectamente- su expresión cambió de repente a una sonrisa psicótica –esta guerra va a ser muy interesante.
Justo al anochecer, un grupo de Mijuunas vieron a unos veinte compañeros completamente despedazados, a excepción de sus cabezas, esta grotesca imagen les dejó paralizados de miedo, y su temor a morir aumentó exponencialmente cuando oyeron una voz burlona que provenía de una silueta sentada en el centro de los restos de la masacre.
-¿vosotros también queréis jugar un rato? Entonces… demostradme de lo que sois capaces.
Comentarios
Me ha gustado el tema de trasfondo. La batalla empieza y lo que parecían unos torpes contrincantes se convierten ante los ojos de los soldados en temibles guerreros con habilidades "hechiceriles", por llamarlas de alguna manera.
Sin embargo hay algo que quiero que tú mismo notes. Fíjate en este fragmento:
Vale, las habilidades son sinduda imaginativas, pero trata de definirlas de otra forma, me explico: si en lugar de explicarlo hacer que un personaje sufra las consecuencias del ataque, conseguirás más tono narrativo y parecerá que el narrador está menos alucinado. Por ejemplo:
"Una de las mujeres puso su lanza contra el pecho de uno de los soldados, que se derritió al instante,, dejando sólo un charco verde bajo una armadura vacía. La guerrera que iba a su lado se encaró con otro de los soldados con una espada tan corta que el hombre pensó que sólo con la ventaja de su partisana, el triple de larga, le sería suficiente para vencer. Su sorpresa fue mayúscula, cuando sintió un punzante dolor en el estómago y una explosión. Bajando la vista, distinguió, en la masa sanguinolenta que era ahora su abdomen, trozos de metal mezclados. Mientras caía aún pudo ver cómo de la empuñadora vacía que la joven sostenía en la mano, salía otra hoja."
¿Ves? Le da mucho más dramatismo y queda menos como si estuvieras contando la peli. Si quieres producir inquietud, da detalles, no describas superficialmente. A veces es mejor dar menos datos pero más detalle descriptivo que muchos datos inconexos. Ejemplo: yo puedo decir "Juan no podía dormir porque estaba nervioso" o "Juan se revolvía en la cama sin poder dormir". En el segundo caso es más descriptivo y se ve mejor la finalidad.
Esto lo haces muy bien con la escena del ciego. Toma esa como ejemplo.
Por lo demás, el final me ha gustado mucho, bien cerrado.
Quedo en espera de la siguiente parte de Kalgrim.