José se había mudado el día anterior. Quería empezar de nuevo su vida. Había sido padre soltero y meses atrás había fallecido Nahiara, su hijita de seis años, cuando jugando con fuego y una botella de kerosene se prendió fuego en el patio trasero. Estuvo tres meses en coma en el hospital de quemados hasta que él decidió autorizar que la desconectaran al respirador.
Era lunes y se había tomado la semana libre del trabajo, obviamente con previo aviso. Ya había terminado de limpiar la casa y acomodaba algunos muebles. La casa venía ya amoblada; de hecho, estaba completa. Hasta había juegos de platos y cubiertos, cuadros en las paredes (la mayoría de Caravaggio) y todo lo demás como si estuviese completamente lista para estrenarse y vivir en ella. Pero José quería acomodar las cosas a su antojo. Además, le daba escrúpulos conservar algunas cosas como las vajillas, algunas herramientas malogradas del depósito y la vieja cortina del baño.
Tenía unas gaseosas en la heladera, así que sacó una y la mezcló con algo de vodka que tenía en una botella en la alacena. Se sentó a degustarlo mientras escuchaba la radio del viejo estéreo que, claro está, también venía con la casa. Pensaba en la buena inversión que había resultado comprarla con todo incluido a un precio más que razonable. Subió para echarse un meo. Meó, se la sacudió y subió la cremallera. Cuando abrió la canilla para lavarse las manos el agua tardó en salir; y cuando salió, lo hizo de a chorros, como si hubiese aire en la cañería, además, salió oscura, casi negra. Supuso que era normal, dado que las cañerías debieran tener su tiempo en desuso, por lo cual estarían bastante sucias. Esperó hasta que el agua salió cristalina y se lavó mientras silbaba alguna canción de Tom Waits.
Cuando bajó, el estéreo humeaba y la voz del locutor sonaba como combada, oscilante en su timbre. Tomó un repasador seco para proteger su mano y lo desconectó. La metió en una bolsa de consorcio y la dejó junto a las demás bolsas donde había juntado la mugre de la limpieza.
Se preparó otro trago y prendió la televisión. Era una tele viejísima, de esas con revestimiento como de madera. Tardó algún tiempo hasta acomodar las antenas, porque no tenía cable aun, y sintonizó las noticias en el canal estatal. Mostraban un incendio en una casa; se divisaba una construcción irreconocible por el efecto de las llamas. Los lugareños se amontonaban alrededor para husmear. Cuando la cámara se alejó, algo se le hizo familiar, pero no sabía qué; o no quería saberlo tal vez. Movido más por un impulso que por otra cosa, se dirigió hacia la entrada, abrió la puerta y contemplo la intemperie: era tal como se veía en el noticiero. Volvió a entrar, desorientado. Se escanció una medida de vodka puro y se la tomó de “fondo blanco”. Espió tímidamente la tele, pero ya estaban dando otro informe sobre la incidencia del colesterol en la salud.
Se sentía algo mareado por el alcohol, así que subió al dormitorio. Se tapó con la colcha todo, incluida la cabeza. No podía dejar de pensar en el incendio del noticiero y en la similitud del entorno de la casa en llamas con el de su (ahora propia) casa. Pasados unos instantes se quedó dormido.
Al rato despertó, sudando. Se moría de calor. Se destapó y sintió un calor abrazador. Entraba humo por la puerta del dormitorio que había dejado abierta. Definitivamente la casa se incendiaba. Salió de la habitación corriendo y se dirigió hacia la salida, por la entrada delantera. Cuando llegó a la vereda, encontró a Nahiara, su hijita, en el jardín delantero, muy risueña ella, saltando la cuerda.
No entendía nada. La emoción lo sobrepasó ante la visión de su pequeña, y corrió a abrazarla. En el camino hacia ella, corriendo con los brazos extendidos, vio a éstos desmaterializarse lentamente, mientras Nahiara se envolvía en llamas. Se fundieron juntos, en un abrazo interminable, intangible. Y se mezclaron con la nada.
Ningún medio cubrió la noticia. Y la casa, siguió alojando a la familia Goretti, que llevaba nueve años viviendo allí.
Comentarios
En primer lugar: supongo que no eres español, aunque lo usas bastante bien. Por eso es necesario puntualizar que si tienes duda al escribir una palabra, debes buscarla en el diccionario. Kerosene = keroseno, desconectaran del respirador, amueblada,
¿gaseosas en la heladera? la gaseosa tiene gas, si la metes en el congelador explotará seguro, creo que este hombre la tenía en la nevera.
Sobre lo de echar un meo... bueno, es una expresión coloquial, no se usa en escritos normalmente, ya que baja el tono narrativo. Busca algo que quede un poco más arreglado. Lo mismo con "se la sacudió".
Comentario personal: no creo que ésta sea a única forma de que tu personaje vaya a lavarse las manos (porque creo que lo de la cañería es más importante). Se ve que va a ser una historia dramática (la tragedia de la niña, el vodka...) no estropees el ambiente con expresiones coloquiales o situaciones que, sinceramente, tienen poco de dramático.
Debían llevar mucho tiempo sin usarse.
Otra expresión coloquial. Cámbiala por otra cosa, como "se la tomó de un trago" o "de una vez"
Esto respecto a las expresiones que más me han llamado la atención, aunque si revisas bien el texto enontrarás más.
Segundo tema: la redundancia. Repites conceptos, sore todo al principio. Me explico:
Cuando dices que se tomó una semana libre, todos entendemos que es del trabajo, y no creo que en el caso de una tragedia como la muerte de tu hija en un incendio tuvieras que avisar a nadie para tomarte algunos días, sólo faltaría.
Lo de "como si estuviese completamente lista", bueno, también se sobreentiende cuando dices que hay hasta cubiertos, y lo de acomodar los muebles más de lo mismo, si lo hace es porque quiere colocarlos de otra manera.
Sigue practicando. El tema era bueno. :rolleyes:
PD: soy argentino, acá "heladera" le decimos a la "nevera", es parte de nuestro lunfardo.
El modismo del lenguaje no es neutro, sino, como noto y tal vez por ser argento, propio de nuestro pais.
Pero las correcciones no me resultan utiles para el texto, ni lo mejoran en lo mas minimo.
En fin, siga, que lo leemos.
Si dije lo de "deduzco que no eres español" fue porque, sinceramente, he asistido a varios alumnos extranjeros en España (sobre todo americanos e ingleses) y lo que iba leyendo me iba recordando a algunos errores que suelen cometer (como cuando, trasponiendo a palabra de "nevera" hablan de la "heladera" para referirse al congelador). Repito, no quise ofender a nadie. Mil disculpas.
El resto de las correcciones (redundancias y cambio de tono) a mi parecer sí ayudarian al texto. Pero cada uno es cada uno y tiene sus cadaunadas. :rolleyes:
Y además están hechas con mucho interés y, de verdad, es de agradecer.
Que alguien te comente qué es lo que le "choca" y te plantee una alternativa, me parece un lujazo. Digno de una persona generosa.
Yo tambien creo, pero de a ratos. Los ratos en los que creo claro me interesan esas correcciones de la gente en la cual vi en sus letras "algo" que me llamara la atencion.
Por otro lado, o por el mismo mejor dicho:
Cita:
Debieran tener su tiempo en desuso
Debían llevar mucho tiempo sin usarse.
Es mejor el original que la correccion.
Cita:
Se escanció una medida de vodka puro y se la tomó de “fondo blanco”.
Otra expresión coloquial. Cámbiala por otra cosa, como "se la tomó de un trago" o "de una vez"
Lo antedicho, incluso siento que el original le da mas "vida" a la frase que la correccion.
A fin de cuentas lo mio pasa simplemente por no admitir "ayuda" cuando no se pide, pero este no es mi post, y acaso al creador del mismo realmente le sirva.
Me fui chiflando bajito.