Entre la humedad y la desesperación por no deshacerse los hombres condenados se retorcían en una salsa que seria su tumba. Sus eternos movimientos, como gotas de esperanza, eran la muestra más clara del apego a la vida. Se tocaban entre ellos con sus manitos de papel, querían saber que había otro a su lado retorciendo sus manos, entrelazándolas, desechas en el engrudo… la imposibilidad por moverse empeoraba la escena.
Cuando el hilo cayó del cielo, una del grupo, la más valiente mujer de papel pintado agarro el trozo de sisal y comenzó a trepar. Con cada esfuerzo sus manos y pies iban pegándose y despegándose a un ritmo diabólico. Una gota de transpiración pegajosa cayo de una de sus manos... Desde arriba unos seres intelectuales y con bigote se reían a carcajadas mirando la desdicha de la pequeñez de los hombrecitos de papel.
Ahhhh!! Súbitamente un chorro de agua fue cayendo abrazado al hilo sisal. Era el final de los hombrecitos. Un instante que marco la vida de un grupo de pocos individuos, de poca longevidad.
La masa de engrudo estaba hecha, en su punto justo, se podían comenzar a armar las maquetas de los próceres.
Comentarios
Sin embargo, he de hacer una pequeña puntualización. La primera frase, "Entre la humedad y la desesperación por no deshacerse los hombres condenados se retorcían en una salsa que seria su tumba" la enuentro bastante confusa en sí misma. Me explico, "desesperación por no deshacerse". Por un momento pensé que querían deshacerse.
Espero haberte sido de ayuda. Y un consejo más: escribe más, con esa imaginación puedes sorprender mucho.