"En memoria de todos mis grandes amigos".
Se rumoraba que siguiendo el rio, hasta la parte sur de la ciudad en una pequeña cueva asistía
una bruja que desde allí hacia hechizos por encargo y uno que otro por placer. Pero lo cierto era que nadie de la ciudad había visto a la bruja ni una sola vez, aunque todos decían saber quien era y como era, vieja con verrugas una joroba de camello el pelo gris y un aliento de muerte en flor.
Y aunque todos sabían donde estaba la cueva nadie se atrevía a ir hasta allá y si se podía no pasaban ni remotamente cercas de ese lugar. A través de los años hubo legendarios grupos de valientes jóvenes que intentaron llegar hasta allí, pero nunca lo habían logrado al final la valentía que colgaba de ellos era simple bisutería barata.
Cuando hacia mal tiempo y la aguas escaseaban la culpa era de la vieja, seguro estaba encabritada por su fealdad y su eterna soltería, cuando alguien se fracturaba un hueso el enemigo secreto había pagado a la bruja por el maleficio, cuando una mujer sufría de aborto espontaneo la bruja odiaba a los niños por eso se deleitaba causando su muerte prenatal, en fin que la bruja era la coartada perfecta para todos los problemas de la ciudad, era una manera barata de aceptar el destino sin sentirse culpables. Inculpar a la bruja era una práctica que se llevaba a cabo desde muchas generaciones.
Una vez le pidieron al cura que organizara a todos los sacerdotes para que fueran a bendecir el lugar y expulsar a la vieja de aquel lugar. Pero el cura simplemente se doblo de miedo al pensar que seguramente fuera él quien debiera entrar para rociar el agua bendita, así que alego blasfemo prestar los poderes de Dios para beneficio de una extraña superstición, superstición que el mismo creía.
Hasta que un día los “inseparables” o “el trío fantástico” como solían llamarles en su escuela, se decidieron a ir y ver si lo que tanto atemorizaba a la ciudad existía o simplemente desayunaba junto con el chupacabras. Los tres jóvenes de 12 años cada uno sumaban 36 entre los tres. Solían ser un equipo inseparable, a veces se reunían con ellos otros amigos, pero el lazo de amistad no era tan fuerte como el de los inseparables. Los inseparables se deleitaban con historias fantásticas de terror, solían comprar películas y rolárselas para verlas cada uno, tenían comics gore y ¡hasta escuchaban Rock! A pesar de lo duros que pudieran ser, mas bien eran la burla de muchos compañeros, pues no eran fuertes ni buenos en las peleas, de hecho casi nunca nadie los había visto pelear.
Cada uno cargaba con algo útil para la expedición a la cueva de la bruja, una linterna, un ojo de venado que compraron en una tienda naturista, y un bate de beisbol un guante y una pelota.
A las tres de la tarde y simulando cada uno que iba a estar en el parque jugando cuadrangulares salieron en busca de la aventura.
Las bromas no se hicieron esperar, durante todo el trayecto que no era poco eran poco menos de los diez kilómetros, en auto se llegaba rápido pero los inseparables iban a pie. Caminaban mientras entonaban un viejo blues pero parodiada “what will you do when you´re lonely, and nobody walking by your side bruja”. Y también cantaron la épica “sin ti, no hay hechizo en mi dolor, y la esperanza de mi amor te la llevas por ti”.
La verdad era que eran el primer grupo de jóvenes que se atreverían a entrar allí, y seguro no pensarían en volver, claro si es que lograban salir.
La mancha urbana estaba quedando atrás, los ruidos y los edificios estaban a dos kilómetros la entrada a la cueva se comenzaba a vislumbrar. Empezaron a sudar de nervio, y hasta pensaron en arrepentirse.
-Hey no creen en brujas verdad mis estimados-
-Pero seria como no creer que existe tu hermana- contesto Tom. Y soltaron las carcajadas, era un estallido de juventud y alegría. Sabe por cuanto duraría.
La tarde no tardaba en terminarse y ellos no querían estar a oscuras allí dentro. Aunque no creyeran en brujas, era mejor no correr riesgos. Tenían que cruzar el arroyo y lo hicieron, tenían que ser valientes y lo fueron, no tenían que encontrarse con la bruja y la encontraron.
Entraron a la estrecha cueva, caminando lentamente y con la linterna apuntando a las paredes y al frente.
-Aquí no hay nada-dijo
-Mas que un miedo injustificado-
-O la novia del hombre invisible… volvieron a estallar en carcajadas, pero con el eco del lugar descubrieron que sonaban, raras y un poco terroríficas… La cueva parecía no tener fin, paso que daban metro que crecía hacia adentro.
-¡Hey tu verrugosa… sal!- grito uno de los muchachos esperando escuchar la voz de una anciana o algo por el estilo pero solo silencio. Llegaron a una curva, y comenzaron a escuchar un lejano chirrido.
-Aquí hay una curva-
-y se escucha algo-
-si pero parece un chirrido de ratas y no de una bruja hechicera… vámonos ya aquí no hay nada.
-Ya llegamos ahora vamos hasta el fondo…
-Si hasta el fondo, jeje.
Al llegar al fondo vieron una pared la luz, de la linterna no iluminaba bien.
-Listo vámonos aquí no hay nada- dijo mientras daba un golpe a la pared de la derecha. Y sonó el chirrido pero ahora más fuerte… se escuchaba fatal.
-Que mierd… hey acércate más y apunta a la pared ahí algo allí.
-Yo no… mejor toma la linterna- le estiraba la mano a su compañero con la linterna.
-Ah! ¿Marica?- contesto mientras tomaba la lámpara con la mano izquierda y con la derecha sostenía el bate. Se acerco mas, dio un golpe a la pared nuevamente y vio que algo se movió en el suelo apunto… era una serpiente que se desenrollaba lentamente y parecía fastidiada por la luz y el ruido y la interrupción de los chicos.
-Es una serpiente, vámonos… debe estar en celo y ¡esta furiosa!
-¡Vámonos ya!-
-Esperen- Dijo y apunto la pared pero casi hasta la esquina superior… una mancha roja con hilos rojos, siguió subiendo la luz y ¡Era un cráneo clavado de la pared! Además parecía tener sangre fresca a su alrededor… los tres salieron corriendo empujando y gritando.
Al vislumbrar la luz que entraba al final… vieron una silueta que se acercaba. Pero estaban atemorizados por la serpiente y no les importo si la silueta era la bruja o no. Ellos iban a salir de allí cuanto antes posible.
Al acercarse notaron que la silueta cobraba forma de una mujer y no era la de una anciana precisamente.
-Buscan algo chicos- dijo una jovial voz femenina.
Era una hermosa mujer de no más de 25 años, de piel clara un pelo largo hasta los hombros. Era la mujer más hermosa que jamás habían imaginado. Del cuello le colgaba un collar con un colmillo de jaguar llevaba un vestido con estampado de flores y un cinto de piel de jaguar… pero lo mas impresionante era que en su brazo tenia enrollada una serpiente un poco mas grande y gruesa que la que habían visto dentro.Esa tarde los tres cayeron hechos pedazos por el hechizo del amor:)
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