Tercera aventura: sin suerte
Caminar en zonas pantanosas es muy desagradable, y más si el agua espesa y sucia te llega al pecho, sin embargo, aunque Seelie estuviera sentada en los hombros de Kalgrim, este no se quejaba, de hecho, con fijarse un poco en su expresión, se podía ver que el vagabundo se estaba divirtiendo mientras charlaba con la niña.
El sonido de un cuerno retumbó en el humeante ambiente, pero el desventajado hombre casi completamente sumergido hizo caso omiso a dicho sonido, o por lo menos hasta escuchar un comentario de la niña.
-mira, una línea amarilla en el agua viene hacia aqui-.
Al oir eso, Kalgrim sintió un escalofrio en todo su cuerpo y hechó a correr (o eso intentaba) lo más rápido que pudo, pero resultaba muy difícil desplazarse sin ver donde se pisa, así que, jadeante, el vagabundo sacó uno de sus guanteletes de una bolsa de cuero que siempre lleva consigo y se lo colocó con mucha prisa. Justo cuando la línea amarilla estaba a unos dos metros de la pareja, su mano salió del agua, formó un arco vertical descendente y luego empujó con toda la fuerza que tenía. Cuando parte de la misteriosa línea se partió a la mitad, una nube tiñó el pantano de rojo, Seelie, aún sin salir de su asombro le dijo a Kalgrim.
-¿que era eso?
y mientras se encaminaban de nuevo, este le respondió.
- eso era algo parecido a un dragón, se le suele llamar draco o wyvern por que su fuerza es muy inferior a la de una de esas espantosas bestias.
Luego de una larga travesía, el sol se volvía a asomar entre los árboles del pantano, Seelie dormía sentada en los hombros del vagabundo, reposando su cabeza en la de este. Cuando despertó, se encontraba en una orilla al lado de una hoguera, había comida encima de una hoja en frente de ella, y detrás de la fogata, se encontraba Kalgrim roncando y sin su tunica, luego se percató de que la estaba utilizando como manta. El cuerno que se habia oido antes volvió a resonar, el vagabundo se despertó ipsofacto para proteger a Seelie de lo que pudiera pasar. Una
mujer morena con un cuerno se acercó a ellos. Sin previo aviso, alzó su mano con la que sostenía algo como un muñeco pequeño hecho de madera, y luego de recitar unas palabras ininteligibles, esta figurilla de madera creció de manera sorprendente hasta convertirse en algo que parecía lagarto con extremidades de gorila, que por cierto era el doble de grande que Kalgrim, que le dijo a la niña sin alterar el tono de su voz.
-será mejor que cierres los ojos, no quiero que veas esto- Seelie obedeció y al cabo de unos segundos, solo se oyó un grito ahogado y el sonido de muchas cosas que caían al suelo. por pura curiosidad, la niña abrió los ojos, pero el lagarto no estaba, sino que en su lugar, había un monton de trozos de madera diseminados por la orilla, el cuerno que ahora estaba roto y la mujer que, llena de cortadas, cayó de rodillas murmurando.
-la velocidad del rayo-, para luego desplomarse pesadamente.
Kalgrim se quitó los guanteletes y los guardo en su bolsa de cuero, luego dijo.
- hay que darnos prisa, creo que toda la tribu vendrá a por nosotros.
La niña se levantó (estaba sentada) y continuó caminando al lado de su protector, quien le parecía cada vez más poderoso.
En la noche del mismo día, un hombre con una cota de malla apareció en frente de nuestros dos protagonistas, Kalgrim dió un suspiro mientras miraba fijamente al desconocido, un momento más tarde se escuchó.
-mira Kalgrim! él es el que me salvó de los Mijuuna.
Comentarios
Me han llamado la atención dos cosas:
1. La princesa no se asusta al ver toda esa sangre, sólo se asombra. ¿Qué clase de niña es esta? Supongo que se solucionará cuando se vaya desarrollando la historia.
2. La escena de la lucha con la mujer. Creo que, de hecho, aparece muy de repente. Deberías darle más espacio, describir mejor la situación. Y sobre todo usar puntos y aparte. Si la niña se duerme y luego se despierta en la siguiente frase del mismo párrafo queda muy rápido, no sé si me entiendes. Y respecto a la aparición de la hechicera: yo te diría que descibieras primero un poc el ambiente de la hoguera (tranquilo, simpático) y luego sí apareciera la mujer, imponiendo otro ambiente.
El recurso de la niña cerrando los ojos para cambiar la perspectiva de la lucha está bien, es interesante, aunque no puedo evitar pensar que tenías mucha prisa cuando escribías.
Globalmente, diría que has unido tres momentos y espacios muy distintos en una naración muy corta. Deberías hilvanarlas más... que no parezca que una sigue a la otra sin orden ni concierto. (como dijo Hakatri)
Sigo leyendo.