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K.I.S.S Capítulo 4 (Leer Online) +18

AupikminAupikmin Anónimo s.XI
editado agosto 2010 en Negra
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Tras unos treinta minutos al volante de la furgoneta, Kiss aparcó a la entrada de Drumfies. Pueblo en el que había estado esa misma mañana, para realizar sus compras. Al parar el motor, se creó un silencio molesto y ambos se quedaron pensando.

¿De verdad querías hacer esto Kiss? Te noto preocupado. –le comentó Nuria- ¿Quieres que conduzca yo? – le ofreció-

No, estoy bien.. He parado para que nos tomemos algo y estiremos las piernas. ¿Qué te parece? ¿Es que no tienes hambre, pequeña? –Concluyó Kiss mientras se acercaba para besar sus labios-

¡Pues la verdad es que sí! –Dijo Nuria sonriendo mientras abría la puerta de la furgoneta-

Ambos entraron al primer bar que encontraron por la zona, ya que no tenían prioridades de ningún tipo. Resultó ser una antro bastante oscuro y antiguo, parecía un pequeño bodegón. Al cruzar la puerta, Kiss vio como el camarero, un hombre viejo y con barba estaba leyendo un periódico con entusiasmo.

Buenos días –dijo Kiss- ¿Algo interesante en el periódico?

Increíble… -dijo el camarero sin quitarle ojo a aquellas páginas- Otro empleado del cuerpo policial despedido, y ya van tres este mes. A este paso nos quedaremos sin ninguna seguridad- dijo mientras se chupaba la yema del dedo para pasar la página-

¡Todo es culpa de Murdock! Como jefe de la policía Nacional, es una absoluta vergüenza, todo un incompetente- concluyó mientras cerraba el periódico y levantaba la vista-

Ya, yo también he odio algo…- dijo Kiss en voz baja- Bueno... ¿Podría ponerme una cerveza por favor?

Y a mí póngame un zumo de… Un zumo de piña –añadió Nuria-

¡Eso está hecho jóvenes!- Dijo el viejo camarero mientras entregaba el Zumo a Nuria y llenaba una gran jarra de cerveza a Kiss-

¿Pero qué capacidad tiene esto? –le preguntó Kiss asombrado-

-¡Tiene exactamente un litro, joven! –le respondió el camarero mientras se rascaba la barba-

Kiss, miró a Nuria impresionado. Levantó la Jarra y comenzó a tragar rápidamente, de forma que cuando volvió a colocarla en la barra estaba completamente vacía.

¡Ufff! – Gritó Kiss mientras tomaba aire.

¡Pero porque eres tan bruto!-dijo Nuria mientras soltaba una carcajada- Oye… ¿Y ese billar tan bonito?-le dijo al camarero- ¿Es suyo?

¡Lleva cincuenta años aquí, joven! Todo lo que tiene esta vieja tasca. ¿Queréis echar una partida?- ofreció amablemente-

Oye Nuria… -dijo Kiss mirando el reloj- Quédate aquí un momento, voy a comprar unas cosas a una tienda de aquí cerca ¿vale?

Como quieras, yo me quedo aquí jugando al billar –dijo Nuria mientras le miraba sonriente- ¡Pero no tardes!

No lo haré.

Kiss salió del viejo antro y subió a su furgoneta. Se dirigió a toda velocidad hacia la plaza principal, donde estaba el ayuntamiento.

La venganza es un plato que sirve frio – pensó mientras abría la puerta del vehículo-

Kiss abrió el maletero y saco una de las garrafas de gasolina que había comprado junto a su antigua hacha. Introdujo ambos objetos en un par de bolsas que solía llevar en la guantera, y caminó hasta una lujosa y enorme casa. El hogar de Murdock, que ahora debería estar trabajando…

Kiss tocó el timbre múltiples veces. Al pasar alrededor de un minuto la puerta se abrió lentamente. Apareció una mujer de unos cuarenta años, montaba una silla de ruedas negra y al ver a Kiss abrió ampliamente lo ojos.

Eres… ¡Eres Kiss! ¡Oh cielo…! –dijo la mujer emocionada-

Buenas tardes.-respondió Kiss con voz fría-

¡Estaba como diez años sin verte! ¡Desde aquella vez que….que me salvaste la vida en la vía del tren! ¿Lo recuerdas verdad? Eres…. Eres un cielo. Y… ¡¿qué te trae por aquí?! – dijo la mujer eufórica- ¡Sabes que puedes pedirnos cualquier cosa! Yo…. Yo se hijo mío que con los pequeños favores que mi marido dice hacerte no puedes tener suficiente…. Nunca podremos pagarte lo que hi…

¡Haga el favor de callarse de una vez! –le interrumpió Kiss sacando su hacha de la bolsa-

La mujer cerró la boca de golpe y le miro extrañada.

Pero que….. ¿Pero qué haces Kiss?¡ Baja ese hacha por amor de dios! –suplicó la mujer mientras se desplazaba hacia atrás con su silla de ruedas-

¡Siempre has sido una ignorante! ¡Cierra la boca!
La mujer quedo completamente muda y retrocedió con su silla de ruedas hasta chocar con el final del pasillo. Entonces Kiss empuño el hacha con fuerza y la lanzó por el aire violentamente. Tras unas cinco vueltas de campana, la hoja de dicha herramienta se clavó en el esternón de la mujer.

Su cara comenzó a ponerse de un tono morado al no poder respirar. Y murió e cuestión de segundos.

Kiss se acercó al cadáver dando lentos pasos por el pasillo. Una vez allí, extrajo de su bolsillo una pequeña hoja de libreta y escribió una nota de su puño y letra.

Acto seguido abrió la garrafa de gasolina y la coloco encima de la cabeza de la mujer. Hizo un sutil giro de muñeca y el combustible inundó completamente su ropa dejando un gran charco a su alrededor.
Espero que mi presente sea de su agrado – se dijo Kiss sonriendo mientras encendía un cigarro-

Al llegar a la puerta, se dio media vuelta, levanto la cabeza y lanzó el pitillo por el aire hacia el cadáver del mismo modo que había hecho con el hacha.
En el mismo instante en el que rozó el suelo, una gran llamarada envolvió al cadáver dejándolo completamente calcinado.

Una hora más tarde, Murdock volvía a su casa dando lentísimos pasos por la calle. Era un hombre muy obeso, completamente calvo y con un sudor muy característico debido a su sobrepeso.

Al abrir la puerta de su hogar, se topó con un fuerte olor a quemado. Cuando miró hacia el fondo del pasillo se dio cuenta de lo que le había sucedido a su mujer.

No….no puede ser… - dijo al llegar su lado-

Cariño dime… ¿Quién te ha hecho esto? -dijo lentamente -

Murdock intento acariciar su mejilla pero un trozo de piel carbonizada le cayó sobre la pierna.

¡Ohhhh! Yo que venía con ganas de… -dijo Murdock mientras acariciaba su entrepierna suavemente-

Seguro que te sentirás mejor, mucho mejor….Tú solo déjate llevar –le susurró dejando entrar su mano bajo la ropa interior-

Murdock comenzó a sudar, estaba muy excitado. Pero se llevó una sorpresa cuando intentó meter un dedo dentro de la vagina de su mujer. Se dio cuenta de que había algo bloqueando el paso. Al extraerlo vio de que era un pequeño cofre decorativo de cerámica. Un cofre que solía estar en su estante, junto a la puerta de entrada.

Murdock lo observó muy extrañado y lo abrió con cuidado. Dentro observó un pequeño papel plegado en ocho partes muy pequeñas. Todavía con más curiosidad lo desplego rápidamente y vio que alguien había escrito una nota.



“¡Querido Murdock…!

Veo que al final has encontrado esta notita. ¿Ves como tú y yo no somos tan distintos? No hace falta que me lo agradezcas, aunque se que te he quitado un peso de encima. ¿Sabes? Aún recuerdo todas esas tardes que pasábamos de bar en bar…
Todo lo que salía de tu boca era tan convincente….

“¡Te lo agradeceré como sea!”, “de por vida, tienes mi palabra”, “Dentro de poco me ascenderán, y podré darte esa libertad que comentas”.

¿Lo recuerdas ahora Murdock? “Solo dame unos años para que vean que cumplo con mi trabajo, ya entiendes…”, “cuando confíen en mi yo te daré vía libre, te lo aseguro” “Le salvaste la vida a Tayra, yo te daré una vida nueva a ti”…

¡Todo mentira!

“Un DNI falso te ayudará, te lo digo yo que estoy metido en esto”, “nuevo nombre…” “nueva vida, en definitiva”, “Espero que me comprendas…!
Eres un hipócrita de mierda. Y esto no va a quedar así.

Espera…

Quizá no te haya quitado ningún peso de encima, ¿Sabes por qué querido amigo?
He decidido ir unos días con Nuria a Borderes. Y creo recordar que estos meses de Verano, dejabas ir a tus hijitas allí… cerca del mar. Eran menores pero pasaban agosto solitas en el chalet de papi.

“Son pequeñas, pero muy responsables” ¿Cuántos años deben tener ahora Murdock? ¿eh? ¿Quince la mayor verdad? Y la más pequeña...¡ ¿Solo once?!


Firmado, Akila Alister. “
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