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K.I.S.S Capítulo 4 (Leer Online) +18

AupikminAupikmin Anónimo s.XI
editado agosto 2010 en Negra
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-¡Ya abro! –gritó Nuria mientras quitaba el seguro de la puerta y se colocaba dos metros atrás-

-Espere un momento, por favor señor agente – le dijo Kiss al agente Jhon, que daba vueltas por el porche desesperado-

-¡Entrad, entrad!¡ Que estaba abierto! –Nuria se encontraba a unos cuantos metros respecto a la puerta. Apuntando con la ballesta hacia una altura donde ella consideraba que estaría la frente del agente-

-Pase agente –le ofreció Kiss amablemente-

-Gracias a Dios, pensé que tendría que tomar medidas –dijo el agente frunciendo el ceño mientras abría la puerta- Justo al abrir la puerta, Nuria disparó sin mirar apenas y la flecha se clavo fugazmente entre las cejas del policía-

-¿Agente? -Dijo Kiss mientras Jhon se desplomaba hacia atrás -

El agente cayó de golpe al suelo del porche levantando una gran humareda de polvo. Kiss le pisó el pecho y con las manos estiró para sacar la flecha.

-Bueno… pues ya está –dijo tras escupir al suelo-

Cogió el cadáver del policía y lo metió dentro de casa. Al entrar arrastrándolo, se dio cuenta de que Nuria estaba en la silla con las manos apoyadas sobre la cabeza. Automáticamente Kiss, dejó a Jhon en el suelo y fue corriendo para ver que le ocurría a Nuria.

-¿Qué te ocurre pequeña? – Kiss se arrodilló para estar a la altura de su silla- ¿Estás llorando?

-Kiss…-pronunció Nuria débilmente mientras le caía una lágrima- Tenemos que dejar de hacer esto… ¿es que no te das cuenta? – dijo elevando el tono de voz- Nos van a encontrar.

-No va a pasar eso. Confía en mí, lo tengo todo controlado. – le explicó Kiss mirándola a los ojos-

-Un nuevo aire, ¿Otra ciudad? ¡Qué más da! –dijo Nuria secándose las lágrimas- Fui nómada hasta que nos conocimos. .. Y aunque tu y yo sabemos que esto tendrá un final…. Aunque tú y yo sabemos que esta vida no conduce a ninguna parte ¡debemos movernos! Somos jóvenes como para acabar en la cárcel ¿me oyes Kiss?

-Nuria verás…. Se que esto es limitado. Pero aquí… por ahora estamos seguros. Te lo puedo jurar por mi vida- le confesó Kiss sin quitar el ojo de su pupila-

-Yo…Te amo –dijo Nuria volviendo a llorar-

Mientras Kiss y Nuria se abrazaban en la mesa de la cocina, el teléfono fijo del salón comenzó a sonar. Hacía meses que no sonaba. Kiss se levantó y descolgó lentamente el teléfono. El número del emisor parecía sonarle de algo.

-¿Quién es?

-Yo.-contesto una voz seca y fría-

-¿Quién eres tú? - preguntó Kiss extrañado-

-No te hagas el tonto Kiss, tengo que hablarte seriamente y esta vez no esperaré más.

-¡¿Qué quieres ahora?! ¡ Lo nuestro ya quedó hablado! – Replicó Kiss, mientras Nuria le miraba desde la cocina extrañada- Por favor deja de molestar…

-Lo siento. Sabes que toda la vida te agradeceré lo que hiciste por mi Kiss. Supe pagártelo con lo que mi cargo te podía ofrecer, pero esto ya ha llegado muy lejos. Espero que lo comprendas.

-No.-dijo Kiss tajante- Desde tu trono podrías permitírmelo toda la vida y lo sabes.

-Ya me gustaría, pero te estoy hablando muy enserio Kiss. El pueblo se me echa encima, y ni mi propio cuerpo de policía entiende las decisiones ridículas que tomo con las búsquedas. Las familias denuncian sin descanso, hay decenas de manifestaciones y es probable que se desplacen hasta Galloway si siguen viendo mis estúpidas reacciones. Eso por no hablar de los policías “que he despedido” sin motivos y que han acabado en tu jardín. ¿No es así? Espero que me entiendas. No voy a jugarme un cargo de tal envergadura por un favor. Por muy grande que fuese Kiss, tienes que irte. Entiéndelo.

-¡ Esto no va a acabar así!.. Tú me prometiste algo muy diferente – Concluyó Kiss colgando el teléfono con fuerza-

-¿Todo bien cariño?- Preguntó Nuria muy extrañada-

-Si…No te preocupes, es un antiguo amigo… Un imbécil en definitiva –Dijo Kiss mientras arrastraba el cadáver del agente al jardín para enterrarlo-

Comenzó a anochecer. Mientras Nuria preparaba la cena para esa noche, Kiss se encontraba en el jardín. Cavando y con un cigarro en la boca, completamente sumergido en sus pensamientos.

¿Qué debo hacer?- se preguntaba- Se nota que tenía sus razones para pedirme tal cosa. Pero no… Ese hijo de puta me ha fallado de nuevo y esto no va ha quedar así ¡No porque él quiera! “espero que me entiendas Kiss”, “espero que lo comprendas Kiss” ¡Mierda! –gritó al aire -¿Cuántas veces habré oído eso de su boca?!

Nuria terminó de preparar la cena. Había estado toda la tarde cocinando los sesos de Tom, el marido de Marta. Pero Kiss le dijo que no tenía hambre, hoy no cenaría. Prefirió quedarse en el banco del porche fumando sin parar. Estaba muy nervioso.

El día amaneció con un cielo oscuro. A primera hora de la mañana Kiss decidió que debería partir a Dumfries con la furgoneta temprano para estar a la hora del almuerzo. Nuria yacía junto a él en la cama, le dio un beso en la frente y susurro a su oído: -ahora vengo preciosa-

Se puso la mejor ropa que encontró por su armario, fue al salón para coger las llaves del vehículo y finalmente montó en su furgoneta roja.

Al llegar al pueblecillo a Kiss le comenzó a doler la cabeza….era un leve tensión. A parte de que había descansado mal aquella noche por lo de la llamada, estaba viendo a demasiado gente por la calle. Tenía que tener cuidado y ser consciente de sus actos.
En primer lugar paro en la armería “Snug” Donde compró cincuenta cartuchos de dinamita y los guardó en su furgoneta.

Acto seguido se dirigió a la gasolinera, donde lleno el depósito de la vieja furgoneta al máximo y además compró veinte garrafas de gasolina para llevar.

-Ese pez gordo no sabe quién soy yo- murmuró Kiss mientras volvía a subir a la furgoneta con las garrafas-

Llego a Halloway bastante antes de lo previsto.
El cielo estaba más gris todavía y unas gotas comenzaron a caer cuando bajo de la furgoneta para entrar a la cabaña. Se acercó a su habitación y vio que Nuria seguía en la cama durmiendo como un ángel

Kiss fue a la cocina, abrió la nevera y le preparo a Nuria una taza de sangre para desayunar. Cuando fue a entrar a la habitación, Nuria abrió un ojo y lo vio.

Al darse cuenta de que le llevaba el desayuno a la cama se incorporó lentamente.
-Muchas gracias Kiss, eres un cielo.-dijo Nuria mientras se estiraba si de un felino se tratase-

-Sabes Nuria-dijo Kiss mientras le daba el desayuno- Lo he pensado mejor y creo que tienes razón.. Debemos irnos de Escocia. ¡Sin destino, no importa …! Pero aquí ya no estamos seguros -concluyó Kiss-

Tras escuchar esas palabras los ojos de Nuria comenzaron a brillar y salto de la cama para darle un fuerte abrazo.

-Cuando quieras nos vamos –dijo Nuria sonriente-

-Estoy listo, pequeña-dijo Kiss mientras acariciaba su cabello rojizo-

Kiss subió a la furgoneta las maletas cargadas de ropa y Nuria una pequeña nevera de llevar con algo de comida para el viaje.

Viaje sin rumbo…. O al menos eso creía Nuria.
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