Cinco minutos después, cuando Kiss iba a encender su tercer cigarro consecutivo, vio que Nuria salía por la puerta con las manos tras la espalda. Escondía algo.
Yo... Lo siento, de verás. No he podido resistirlo –explicó Kiss cabizbajo-
¿Lo sientes? ¿Quieres sentir algo más?
Entonces Kiss, levantó la cabeza y vio a Nuria que con los brazos extendidos le ofrecía un Hacha medieval que compró en el mercadillo de Aberfeld el año pasado.
¿No dices que te gustan sin cabeza?
Kiss se levantó, cogió su regalo y la besó apasionadamente. Nuria, emocionada, le cogió la mano y lo llevó al interior de la casa.
Al entrar, Kiss se fijó que en el suelo había un vestido negro, unas bragas blancas y un sujetador esparcidos por el suelo. Al entrar miró a la derecha y vio sobre una vieja silla de madera, a Marta.
Estaba completamente desnuda y atada con una enorme cuerda desde los tobillos hasta la boca. Nuria y Kiss se miraron fijamente dibujando unas sonrisas.
Haga usted los honores mi señor – dijo Nuria riéndose-
Marta estaba completamente atada y apostillada en esa silla. Un hilo de sangre le chorreaba por la frente del golpe que se había dado. En sus ojos completamente desorbitados ya no quedaba lágrima alguna, temblaba como una enferma y su pecho se hinchaba y se deshinchaba intentando liberarse.
La cuerda de la boca le impedía hablar, pero tampoco le serviría para nada en ese momento...
Kiss se acercó a ella con el hacha empuñada en la mano derecha. Un golpe seco en horizontal sería suficiente para amputarle la cabeza. Justo cuando estiró el brazo derecho hacia atrás para coger el impulso necesario, se escuchó el estridente sonido de un armario que se abre. Kiss se dispuso a dar el golpe y de repente ¡Plom!- el armario se abrió y cayó al suelo un hombre con las cuencas de los ojos vacías y al que le faltaba el brazo izquierdo.
Kiss bajó el hacha y miró el cadáver, Nuria miró a Kiss, y Marta…. Marta miró al que un día fue su marido y volvió a perder el conocimiento.
-Ya veo para que había madrugado tanto hoy la señorita eh…- dijo Kiss mientras le sonreía a Nuria.
-Era tu regalo…-dijo Nuria completamente sonrojada- Hoy cumples treinta y seis.
-Aquí va ha haber fiesta –concluyó Kiss-
Nuria corrió hacia Kiss y le abrazó fuertemente.
-Gracias por todo, no sabes cuánto te quiero. –Le dijo sinceramente-
Kiss miró a su alrededor. La escena era realmente impactante. Justo en el centro del salón, se encontraba Marta. Atada a una silla con una larguísima y gruesa cuerda, completamente desnuda y sin conocimiento. Y tirado en la cocina, su marido desmembrado.
Pero Kiss no es un hombre de dejar las cosas a medias, por muy interrumpido que pueda llegar a verse. Respiró profundamente y volvió a coger fuerzas para levantar de nuevo el hacha.
La colocó en posición horizontal a la altura de su hombro. Cogió impulso y descargó el golpe a gran velocidad. ¡¡ ¡Crack!!! Se escuchó como se desgarraban todas las fibras del cuello de Marta y su cabeza salía fuertemente impulsada hasta chocar con la pared.
Kiss sonrió y dejó caer el hacha al suelo. El miembro de Marta, se deslizo dejando una huella de sangre hasta caer en una esquina del oscuro salón.
Todo era increíble para Kiss. Su propia casa le parecía un regalo de los Dioses y no sabía por dónde empezar.
Estaba seguro de que viviría un momento digno de recordar, pero no sabía con quién ni cómo. Era el hombre más feliz del mundo y en ese momento estaría encantado de compartir su alegría sin precedentes con el resto de la sociedad. ¿Pero que el que podía hacer...? Los humanos suelen decir “no” cuando podrían decir “si” y pasarlo bien. Ellos se lo pierden –pensó Kiss-
Nuria no pudo evitarlo, y al ver el desnudo cuerpo de Marta atado aún en la silla y expulsando una ráfaga de sangre por la garganta se excitó.
Fue corriendo para tumbar la silla en el suelo.
Adoptó la posición de un perro, y pego su húmeda lengua en el cuello para comer las vísceras que habían brotado gracias al golpe.
Querido lector, antes de seguir haré una anotación. Habéis de recordar que ya se dijo en el primer capítulo, que Nuria es una chica de muy bien ver. Con una melena rizada, de color rojo carmín que le cae por el hombro y un cuerpo espectacular se mire por donde se mire.
Kiss, se sintió realizado al ver que su golpe hizo las delicias de Nuria. Y al verla arrodillada… Con una falda que apenas tapaba unas braguitas rosas que asomaban por la entrepierna, comenzó a excitarse.
Se acercó lentamente por detrás dando pequeños pasos. Ella seguía en el cuello de Marta y no lo vio venir, pero enseguida sintió como un gran bulto le apretaba por encima de la falda.
Kiss la agarró fuertemente por la cintura… Haciéndole notar su erección, y ella reaccionó levantándose y presionando sus nalgas hacia atrás.
-Sabes…..me gusta sentirla dura…-susurró Nuria al oído de Kiss mientras se mordía el labio inferior-
Kiss, que tenía agarrada a Nuria por la cintura, bajó lentamente las manos hasta encontrarse con sus piernas. Nuria comenzó a besarle lentamente… Recorriendo con su lengua cada espacio de su boca. Mientras, Kiss desabrochaba se desabrochaba su correa.
-Espera…- le volvió a susurrar Nuria-
Entonces fue corriendo hasta la esquina del salón. Se agachó lentamente volviendo a enseñar su ropa interior para deleite de Kiss y cogió con su mano derecha la cabeza de Marta que yacía tirada en el suelo rodeada de un manto de sangre.
Kiss no se movió de donde estaba. Solo bajó su pantalón y comenzó a acariciar su pene por encima del bóxer, mientras veía como Nuria hundía su lengua en el interior de la boca de Marta.
Nuria, que agarraba por la caballera y besaba la cabeza de Marta se dio cuenta de que Kiss se acercaba a ella ahora ya sin pantalón. En ese momento el calor que sentía en su interior fue todavía mayor y no pudo evitarlo.
Fue corriendo, y saltó encima de él. Kiss la cogió de los nalgas y la llevó hasta la mesa de la cocina.
Una vez allí, le abrió las piernas completamente. Se arrodilló, e introdujo su cabeza bajo la falda de Nuria.
No tardo apenas unos segundos en percibir el olor que desprendía su entrepierna, y verifico que Nuria no era precisamente una niña buena… Estaban hechos el uno para el otro definitivamente- pensó Kiss-
Empezó lamiendo con su lengua la vagina de Nuria por encima de las braguitas. Ella comenzó a gemir y agarró del pelo a Kiss para que su lengua entrase en su interior.
Kiss no estaba acostumbrado a dedicar tanto a la otra persona en sus relaciones sexuales, y esto es, en parte bastante comprensible.
Por lo que desesperadamente, bajo sus bragas hasta dejarlas por los talones y levantó y su falda violentamente.
Ahh…. ¡Ahora por favor! ¡¡”Métemela”!! -gritó Nuria algo avergonzada-
La casa estaba completamente desordenada, en el salón aún yacían el cuerpo de marta en la silla, su cabeza en una de las esquinas del salón, Tom tirado frente al armario de la cocina… Y la vieja mesa de madera que parecía gritar en silencio tras cada embestida de Kiss a la joven Nuria.
Una vez terminado todo. Nuria recogió los cadáveres dejándolos en su jardín, tapados con un gran toldo. Y Kiss salió al banco de madera que tenía en su porche, se sentó tranquilamente y tras escupir al suelo, sacó un cigarro de su bolsillo y comenzó a fumar.
Mientras Nuria preparaba la cena, Kiss que seguía disfrutando de la fresca brisa del anochecer mientras se refugiaba en sus reflexiones. Pero de repente, algo distrajo su atención. Y es que vio que por el viejo camino que llegaba a su casa se aproximaba un coche. Se fijó atentamente en los colores que podía apreciar a esa distancia y bajó la cabeza lentamente.
Mierda, creo que es un coche de Policía - se dijo Kiss-
Pocos segundos más tarde, el coche tomó la curva que daba a casa de Nuria y estacionó al lado de la furgoneta, justo frente al banco donde se encontraba Kiss.
-Buenas tardes, soy John, del cuerpo de Policía de Dumfries, Escocia –Dijo mientras enseñaba a Kiss su brillante placa- Tengo una orden para registrar su casa.
-¡Muy buenas tardes agente…Agente John! Dígame, ¿Qué le trae a usted por aquí? –Preguntó Kiss-
-Estoy detrás de la investigación de una serie de desaparecidos en los alrededores de Halloway. Ahora, si es tan amable podría…
-¿Insinúa que soy culpable de algo? ¡Por dios! –Interrumpió Kiss-
-Para nada señor, pero tengo prisa. Después de esta casa, me voy a otra. Así que no ponga las cosas más difíciles y ábrame la puerta de su casa, si no quiere que me vea obligado a derribarla. No me gusta abusar de mi poder.
-¡Por favor, no se precipite señor agente! Sígame, aquí no tenemos absolutamente nada que esconder.
Kiss se levantó del banco y fue con el policía hasta la puerta de su casa. Pero no abrió la puerta…. Por lo menos no tan rápido.
¡¡Nuria!! ¡Nuria, cariño! –Grito Kiss desde la entrada- ¡Por favor, vístete rápido. Que un miembro del cuerpo de policía está aquí y quiere registrar la casa, por algo de unas extrañas desapariciones!
-Mi chica, que se acaba de duchar… No tenía otro momento –le dijo Kiss al agente John-
¡Ya, enseguida abro!-se escuchó desde dentro de la casa- ¡Un segundo!- dijo Nuria mientras abría el armero de Kiss y sacaba una gran ballesta de madera y acero-
-¡Por favor, yo no tengo todo el día! –replicó indignado el policía-