Entre un par de árboles, sentado y apoyando su espalda en los troncos, se encuentra Kiss. En este momento está realizando una de las cosas que mejor hace y que además, más le gusta hacer. Pensar.
Cada cierto tiempo Kiss suele apartarse un poco del hogar para reflexionar sobre lo que le está sucediendo, sobre cómo afrontar los problemas e intentar organizar las ideas en su mente de una forma objetiva y lógica.
Sabe que no podrá seguir con su forma de vida mucho tiempo. Tarde o temprano todo lo bueno se acaba, sin excepción... Aun así el dedica mucho tiempo para razonar el porqué de que la sociedad no vea sus costumbres como algo más natural. Kiss cree que todo es más simple de lo que parece. O que él está un paso por encima.
Comprende perfectamente que representa el egoísmo en su máximo esplendor, y quizá sea por eso que le trae sin cuidado pasar por encima incluso de vidas humanas. Su carácter es muy frio cuando no está con Nuria, pero esto es comprensible en una persona que solo vive por si misma.
Ayer lo volvió a hacer. Volvió a jugar con el cuerpo de Bruno. Y para colmo Nuria lo grabó todo en su videocámara para que acabase en la estantería. Donde por cierto ya hay más de 100 "Films caseros" como Kiss les llama.
Unas pocas horas después se deshizo del cuerpo... Otro que acaba en el espléndido jardín que tiene Nuria detrás de casa, junto con sus 13 compañeros.
Kiss está empeorando, y aunque él no ponga empeño en mejorar Nuria lo sabe. Antes todo era muy diferente... ¿Cómo explicarlo?
Creo que lo correcto sería decir que aguantaba más tiempo con los cuerpos. Podía realizar prácticas de Bondage con ellos durante semanas, pero ahora se está volviendo demasiado delicado con su parafilia.
Y eso lo demuestra el mismo Bruno, pero bueno... En realidad ese no es el problema. El problema es que vuelva a salir en busca de nuevas víctimas.
Al amanecer limpió la tierra manchada de sangre que quedó cerca del turismo de Bruno, cavando con su pala y metiéndola en un pequeño saco que acabaría en el rio.
Mientras reflexiona sobre su libertad, se enciende un cigarro y se dispone a volver a casa para coger el coche y dar una vuelta.
No puedo descuidarme ni un momento- piensa mientras se levanta del suelo, sacude su pantalón y escupe fuertemente en el suelo.
Pocos minutos más tarde, Kiss se encontraba montado en su vieja furgoneta roja circulando por una de los polvorientos caminos de Halloway.
Observando atentamente por si en un momento determinado tenía que huir de cualquier coche policial y de alguna patrulla que viniese en busca de alguno de los desaparecidos.
Mientras se encendía un nuevo cigarro, observó que por el horizonte se aproximaba una persona vestida de negro. Pero a esa distancia no pudo adivinar nada más.
-No hay ninguna prisa- se dijo mientras aparcaba la furgoneta entre un par de pinos que habían al lado izquierdo del camino.- Ya vendrá ella solita.
Poco después pudo analizar a una mujer de pelo rubio con algunas canas, y de unos sesenta años aproximadamente. Que pasaba justo por al lado de la furgoneta. Kiss abrió la ventanilla y lanzo el cigarro al suelo mientras expiraba un halo de humo que reservó de su última calada. La mujer le miró de reojo mientras aceleraba el paso.
-Muy buenos días señora, ¿Qué le trae por aquí? –soltó Kiss educadamente.
-Hola….-la señora que tenía los ojos vidriosos, observaba la larga melena lisa de Kiss mientras sacaba un pañuelo del bolsillo - Buenos días, soy Marta y… vivo en las afueras de Halloway con mi familia –dijo débilmente mientras señalaba al norte con su dedo-
-Yo me llamo Kiss, ¡encantado de conocerla! Oiga... ¿Se encuentra usted bien? ¿Podría ayudarla en algo? –Dijo Kiss camuflando sus intenciones, al ver que la mujer bajaba su cabeza-
-Bueno, verá usted... Yo…Yo estoy intentando…- a Marta no le salían las palabras, volvió a sacar el pañuelo para limpiar una lágrima que se deslizaba por su mejilla y respiro profundamente –¿Ha visto usted a un chico joven por aquí? Era rubio y…. Y conducía un Seat azul – explico la mujer lentamente- Yo… llevo toda la mañana buscándole, he dado mil vueltas a todos estos caminos perno no hay forma.- volvió a tomar aire- ¡Ayer salió…. ¡Salió a llevar la beca para la universidad y aún no ha vuelto! ¡Nadie lo ha visto….! Nadie… y yo ya no sé lo que pensar…. ¡Es mi hijo! –concluyo la mujer, echándose a llorar-
Kiss quedó inmóvil. La mujer que se encontraba cabizbaja, al ver que Kiss no soltaba palabra levantó la cabeza para ver su expresión.
Lo siento, pero yo no he visto a nadie por aquí desde hace semanas – respondió Kiss- Pero bueno, no se preocupe… Seguro que antes o después aparece. Aquí no hay gente de mala calaña, y tampoco en la capital –concluyó Kiss en un tono tranquilizador-
Podría subir conmigo a la furgoneta y nos damos unas vueltas por el bosque a ver si aparece…¿ Ya que su coche lo cogió su hijo verdad?
-Si…Bueno, la verdad es que estoy cansada de andar – dijo la mujer débilmente- Se lo agradecería mucho.
-¡Suba por la otra puerta! Ya verá como hay suerte.
-Muchas gracias de verdad, demos una vuelta por las afueras… Si a usted le parece bien
Claro. De verdad que le agradezco mucho lo que está haciendo por mi… No Tengo palabras…
-Perfecto –pensó Kiss, ¿Por qué decir un “no” cuando puedes decir “si” y hacer lo que te venga en gana? Esbozó una sonrisa
Ambos iban callados dentro de la furgoneta. Marta no hacía más que mirar en todas las direcciones haciendo uso de la poca esperanza que le queda de hallar a su hijo con vida.
Tras toda la mañana dando vueltas por Halloway, los pensamientos optimistas se habían esfumado de su mente.
No obstante, se santiguaba repetidas veces y parecía rezar en voz baja.
Kiss, por su parte solo pensaba en lo que haría con Marta. Por ahora había tomado como destino su cabaña. Una vez allí, con alguna excusa la metería en casa y se repartiría el botín con Nuria. Sabía que lo estaba volviendo a hacer… Y que era demasiado pronto para repetir. Pero…¿Porque decir “no” cuando puedes decir “si”?
Marta comenzó a rebuscar en su bolso rápidamente, y eso atrajo la atención de Kiss.
-¿Buscas algo?- Dijo Kiss con las manos al volante-
-Pues…pues sí -dijo Marta mientras sacaba la cartera y el pintalabios y los dejaba en el asiento- Estoy buscando el móvil… Para llamar a mi hijo. Antes…Antes daba línea pero no lo cogía- dijo la mujer mientras sacaba un elegante Nokia de su cartera-
-Haber si hay suerte- añadió Kiss mientras le guiñaba un ojo espontáneamente-
-Dios te escuche....-dijo la mujer débilmente mientras terminaba de marcar y se colocaba el teléfono en la oreja-
Justo en ese instante, en la parte de atrás de la furgoneta… comenzó a sonar débilmente una cancioncilla de Iron Maiden entre los trozos de leña que Kiss había cortado el día anterior.
¡Mierda! –pensó Kiss en un instante- ¡ Debió caérsele el móvil cuando lo saqué esta mañana para el video con Nuria! Mira al horizonte Kiss, mira al horizonte. Haz como que no lo escuchas… –se dijo a si mismo mientras pisaba el acelerador por puro nerviosismo…-
Marta no tardo más de 2 segundos en escuchar la canción, que se iba intensificando cada vez más. Entonces giró la cabeza hacia atrás, para mirar entre los trozos de madera de los que provenía el sonidillo y colgó la llamada. El sonido paró justo en ese instante.
Las manos le comenzaron a temblar….Y lentamente movió su brazo derecho hacia la puerta.¡ Quería saltar de la furgoneta!.
Pero entre la edad y los nervios no conseguía abrirla, sus fuerzas flaqueaban... Su respiración comenzó a acelerarse y miró de reojo a Kiss, el cual seguía concentrado en la carretera.
Kiss acelero al máximo, no miró en ningún momento a Marta, pero se dio cuenta de que los nervios la habían paralizado. Finalmente tomó una curva y redujo la velocidad hasta parar la furgoneta.
Se creó un silencio absoluto
. Lo único que se escuchaba era un jadeo que provenía la respiración acelerada de Marta, la cual estaba completamente rígida y con las mejillas bañadas en lágrimas.
Kiss giró la cabeza lentamente como si de un muñeco diabólico se tratase y miró agresivamente a Marta, la cual consiguió estirar el brazo durante un instante y abrir la puerta para salir corriendo. –¡¡Eh, ven aquí!!- gritó Kiss-
Marta salió corriendo como pudo, le temblaban mucho las piernas y tenía la cabeza completamente girada hacia Kiss. Esto hizo de que no se diese cuenta de lo que tenía delante y chocó su cabeza con un clavo oxidado que sobresalía de una vieja puerta .
Si, querido lector. Era la puerta de la casa de Nuria. Kiss se las había arreglado para llegar antes de que la vieja Marta pudiese reaccionar.
Nuria salió corriendo al escuchar el fuerte golpe. Abrió la puerta y se encontró con una mujer medio anciana tirada en el suelo y un pequeño charco de sangre que salía de su cabeza. Marta solo pudo llorar e intentar levantarse, pero ya no le quedaban fuerzas. Quedó tendida en el suelo.
¡¡Vamos!! ¡Cógela, a qué esperas! – Le dijo gritando Kiss a Nuria mientras salía corriendo de la furgoneta.
Nuria obedeció sumisa, y cogió de los brazos a la debilitada Marta
-¡Te dije que tan rápido no Kiss! ¡Estás enfermo y se te irá de las manos! –Grito Nuria mientras arrastraba el cuerpo de Marta al interior de la cabaña.
Kiss se quedó sentado durante un momento en uno de los bancos que estaban fuera de la cabaña. Se refresco la cara con el agua de un cubo que tenía a su derecha y encendió un cigarro para relajarse antes de entrar a casa. Nuria estaba enfadada, no convenía entrar a discutir.