Oh, engañoso corazón desventurado
Que no conoces de razones,
Tu solo sigues amando
Pese a tantas restricciones
Cuan injurias intentan
Adormecer el encanto
Del pájaro que vuela
En este amar desesperado.
Nace el febo con su brillo desolado
Cuan hermosura irradia en estos ojos
Recordando su ausencia,
Mi almohada iluminada
Ante el amanecer solitario
Aún conserva el aroma,
Esa fragancia de chocolate amargo,
Que brotaba de su piel
Envolviendo este cuerpo
Que jamás dejo de querer.
¿Dónde quedarán escondidos los versos?
Palabras, entonces, sinceras
Que tú me regalabas,
Era yo esa flor tan bella
Cuya embriagante belleza
Tu presencia alimentaba.
Flor que hoy se marchita
Pero no muere,
No puede hacerlo,
Pues es su recuerdo
El recuerdo de sus besos,
Aún frescos en mis labios,
El de su perfume
Cual aroma en mi almohada prevalece,
El de su vos temple
Que susurraba las más maravillosas palabras,.
Pero sin embargo soy una flor
Que vive sin aire,
La rosa oscura apartada del ramo.
¿Cuánto? Dime cuanto…
El tiempo es cautela
Y mi alma tan impaciente,
Dime cuanto falta
Para arrancarte de mi mente.
Pero ¿Cómo eh de desear
Olvidar esto que siento?
Duele, pero es tan bello.
Soy la masoquista
Que prefiere amar a lágrimas de hielo
Que olvidar por siempre
Y sonreír luego.
Y no muero… Y no puedo,
Simplemente, olvidar no quiero.