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Uno de muy machote (no apto para feministas, ni demás raléa, ja)

Pablo VilaltePablo Vilalte Pedro Abad s.XII
editado mayo 2010 en Narrativa
Fue hace tiempo que me pasó esto, y creo que lo he contado por ahí alguna vez.

En Johannesburg, aún a riesgo de ser encerrado por las leyes del apartheid, me perdía en el Soveto. Mis fugas geográficas me habían llevado hasta allí y descendía a los infiernos en busca de aventuras y páginas negras. En una de aquellas correrías conocí a una altiva Zulú de rostro cortado, con la que intimé.

Debo aclarar al distinguido público lector, que las mujeres de esa tribu no se mezclan con los miembros de ninguna otra, porque los consideran inferiores. Se les reconoce fácilmente entre las demás aborígenes, no solo por sus esbeltas figuras y sus rostros marcados, sino por la altivez despreciativa con que se dirigen a cualquiera.

Sin pretensión de tener alguna condición “vital” particular, sino ese interés común a la mayoría de los varones de nuestros pueblos, de preocuparse porque la mujer disfrute plenamente y se sienta agasajada por eros, yo me empleaba a fondo para mantener mi “reputación” de fauno inagotable.

Aparentemente estas señoras no estaban acostumbradas a tales atenciones, ni eran para nada discretas, sino que más bien lo pregonaban, por lo que al poco tiempo andaba yo con una “trupe” de voluptuosas salvajes zulúes, que se disputaban cada parte de mi cuerpo y mis extremidades, apretándome contra ellas como si yo fuera un monito.

Una tarde que salía de una de esas “reuniones”, se hallaba sentado en la empalizada del patio un inmenso Zulú en atuendo tribal; yo me dije para mis adentros “estas son capaces de contarle” y así fue, al solo verlo aquellas morenazas se le fueron encima reclamándole su desatención para con ellas y haciéndole la comparación conmigo.

Se irguió esa mole gigantesca de al menos dos metros y ciento sesenta kilos de peso, y con gestos y ademanes feroces empezó a increparme en su lengua. De seguido comenzó a dar saltos como un gorila y con las manos desnudas golpeaba el piso con una violencia inaudita.

Por ese irresponsable sentimiento de invulnerabilidad que tienen los jóvenes, yo observaba la escena entre curioso y divertido, aunque mi mano izquierda escondía la Babe Browning y mi cuchillo gaucho estaba listo para terminar lo que la Browning no hiciera. Claro que el problema hubiera sido luego salir de allí.

Al fin no fue necesario ¡Mis negras me defendieron!

Ahora sí ilustres de este foro, permítanme jactar de la contentera de mis negras. Todos llevamos veinticuatro años en algún un rincón del corazón.

Cordialmente. Pablo.-

Comentarios

  • Dixie_DregDixie_Dreg Juan Boscán s.XVI
    editado mayo 2010
    Por favor publica en la sección correspondiente. Gracias.
  • Pablo VilaltePablo Vilalte Pedro Abad s.XII
    editado mayo 2010
    Dixie_Dreg escribió : »
    Por favor publica en la sección correspondiente. Gracias.[/quote

    Ja, ja, ja... Que buen post señor Dixie.

    Usted sí que tiene estilo. Lástima que lo movieran sin dejar que luciera más tiempo su "sugerencia". De todas maneras la habría acatado como corresponde (en la próxima claro, si me dejan).

    Bueno es saber que las damas del foro están así de bien protegidas.

    Un saludo. Pablo.-
  • Pablo VilaltePablo Vilalte Pedro Abad s.XII
    editado mayo 2010
    odmaldi escribió : »
    Mis preguntas en cuanto al texto:

    Verè si puedo responder a tan insigne escritora o lo que sea.

    1. Las descripciones, no sé si llamarles metáforas, del hombre y compararlo con gorila, ¿habrían sido las mismas si no hubiese sido él negro?

    R) No, no hubiera sido lo mismo si no fuera un negrazo feròz y salvaje.

    2. ¿Por qué no es apto para feministas?

    R) Porque ellas no se sentirìan dueñas de las negras.

    3. ¿Por qué el personaje se cree con derecho de terminar con la vida del hombre, cuando ha sido él quien le ha ofendido?

    R) Porque se trata de mi pellejo.

    4. ¿Por qué describe a las mujeres como salvajes?

    R) Porque solo las salvajes pueden pegar esos bramidos de amor.


    5. ¿Por qué los 24?

    R) Mis años entonces, los hombres de alguna manera los seguimos teniendo siempre.


    Espero no sea usted una de esas...

    El salvaje Pablo.-
  • Alejandra Correas VázquezAlejandra Correas Vázquez Gonzalo de Berceo s.XIII
    editado mayo 2010
    ¡Brillante Pablo!

    Alejandra
  • WoodedWooded Garcilaso de la Vega XVI
    editado mayo 2010
    Oiga usted que lo corrieron de casilla parece, hay un orden y un des. Siempre es preferible el des, supongo que para el orden esta la vida diaria-

    Que atrevido venir a congraciarse con las damas de tal manera, quedando el resto de nosotros como simples mortales...

    Me gusto.
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