Porque terminamos siendo
diferentes a los sueños,
porque nos oxidamos
de vanidad,
porque nos engañamos
con la juventud,
porque somos incapaces de ver
nuestra propia incapacidad,
porque la humildad
con inteligencia
es una mezcla eficaz:
“Que la cabeza toque el cielo,
pero que las plantas
pisen bien seguros en la tierra”.
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