Estos herejes que se comen mi pan, ¿por qué no aprendéis de las ratas? Ahí donde las ves, tan liberales, sin creer en ningún Dios fantasioso. Espera, ¿pero qué digo? No quería decir ratas, ¿qué quería decir? ¡No recuerdo!, maldita sea, creo que me estoy liando, mi cara se pondrá roja. ¡Qué vergüenza! ¿Cómo presento ahora mi reflexión? Bueno, supongo que ellos me entenderán, todavía me queda algo para practicar. ¿Diez minutos? Estoy perdido…
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Saludos
Dichoso vos, yo me fumo el humo y la neurona vaga errante...