Me he quedado sentado en el porche de mis sueños, balanceándome en el columpio de madera, mientras violines de agua repicaban sus notas en las escaleras. Le he pedido a Dios que me concediese el favor de que ese momento fuese perfecto. Y mientras esperaba Su respuesta, has pasado tú corriendo bajo la lluvia, empapada de vida.
Por un momento perfecto, me he quedado sentado en el porche de mis sueños.
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Un saludo,
Shai