Algún día volveré a escuchar
de nuevo esta antigua música,
y me sorprenderá la luz de la tarde,
abriendo las páginas de la vida
como sólo tú supiste enseñarme.
Algún día te hablaré de frente
como cuando era niña,
y bailaré en tu regazo
lo que tú quieras que baile.
Seré, si tú quieres,
cisne de aguas tranquilas;
seré, si tú quieres,
las cuatro esquinas del aire;
seré la niña que iba de la mano contigo,
y me dejaba llevar a cualquier parte.
Volveré a besarte en las mejillas,
jugarás conmigo a acunarme;
pongo al cielo por testigo
que aprendí del amor, por amarte.
Escuchando esta antigua música
me habrá sorprendido la tarde,
siendo yo de nuevo tu niña,
siendo tú de nuevo mi padre.
Comentarios
Es un placer leerte.
Un beso.
Voy de nuevo:
El poema tiene un ritmo muy bien logrado.
Excelente y sumamente atinada la repetición de palabras al principio de algunos versos. Obviamente determina el ritmo del poema.
Y maravilloso sentimiento (nuevamente en vos Miguel Monte Real) ese que une a un hijo con sus progenitores.
Bellísimo poema, realmente.