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Conde Waldstein · Juan Ruiz, el Arcipreste de Hita s.XIV

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  • El gaucho-. Del alma, si no del pecho, con encono y emoción acaso del corazón, de sufrimiento desecho. Renunciando a su provecho, a todo bien y a la vida, del dolor que arde en la herida, por ser dolor compartido, el del muchacho vencido y el de la …
  • El arriero -. Pues de la entraña venidos, los hijos son misma entraña, lo que al uno a la otra daña, hasta después de nacidos. Y es que después de paridos, no es posible caso alguno que alguien diga inoportuno donde admirar separados hijo y madre, p…
  • Bueno, bueno, se trata de un poema, no de la realidad. Las mentes desamoradas escriben cosas así
  • PAUSA. EL MARQUÉS-. Bien alguno me lo dijo Y ahora sé que él atinó, Porque tal me comentó Y estos desdenes predijo. Yo, que nunca me corrijo, Que soy claro como el día, Al tiempo me estremecía De tales palabras crueles, Que os pintó con sus pincele…
  • EL MARQUÉS -. Es el amor el cerrojo De mil profundos misterios. LA VILLANA -. Pues saben sus ministerios Los nobles y los marqueses, No quiero yo estos reveses Ni en pazos ni en monasterios. EL MARQUÉS -. Puesto que soy tu señor, ¿No será bien compl…
  • ESCENA V Se van el comendador y don Pedro. Llega un caballero vestido con larga capa negra. Los vendedores siguen pregonando sus productos. VENDEDOR: Mi ungüento es maravilloso. VINOTERO: Señores, el vino añejo, Porque, siendo el vino viejo…
  • ESCENA IV Se van el aya y Laurentina. DON PEDRO: Mi señora Laurentina, Que tanto amor en su pecho Guarda para mi derecho Cada vez que me ilumina. COMENDADOR: Tengo en el alma una espina Por saber si os corresponde, No sé si cuándo ni dónde, Ya que…
  • ESCENA III Llega doña Laurentina, acompañada de su aya. DON PEDRO: A propósito, aquí llega Esa hermosura callada, Esa flor que la nevada Vence si el aire navega. La clara flor de la Vega Luce su llama preciosa, Su fragancia, que, olorosa, Se p…
  • ESCENA II Entra don Pedro, acompañado del comendador. DON PEDRO: Dichoso mal el amor, Si es que el amor es un mal, Pues su destino fatal Es de todo lo mejor. Quiere hacernos el favor El amor tan inconstante Que arranca a cualquier amante Que el am…
  • En un rincón tal vez insospechado para dos profesores interinos, la vida se ha hecho hermosa, de repente. El pueblo, sin un cine ni un teatro, no ofrece distracción a quienes vienen para ganarse el pan con la enseñanza. Pero una magia mística …
  • Quereño tiene trenes, que no el Puente, sin tren, con carreteras comarcales dejadas al olvido de los mapas. Por eso vengo aquí, por eso espero, dejando atrás el Bierzo y La Cabrera, que llegue el tren que viene desde Vigo. Y Vigo está muy lej…
  • 2009 © José Ramón Muñiz Álvarez
  • Escena II: DON MARCOS se retira por la puerta que conduce a las habitaciones. Queda sólo MARCELINO, rascándose el cogote y mirando a su amo, ya tras la puerta, con extrañeza. Entonces entra DOÑA CAROLINA, acompañada de DOÑA FERMINA, y de CRISPÍN. …
  • Sale DON MARCOS atemorizado, dispuesto a que lo llenen de reproches. Ellas mantienen una actitud seria y los dos criados se ríen. DON MARCOS: He de deciros, señora, Que más que el sol sois divina, Mi señora Carolina, Luz que la aurora atesora. CARO…
  • DON MARCOS se retira por la puerta que conduce a las habitaciones. Queda sólo MARCELINO, rascándose el cogote y mirando a su amo, ya tras la puerta, con extrañeza. Entonces entra DOÑA CAROLINA, acompañada de DOÑA FERMINA, y de CRISPÍN. CAR…
  • José Ramón Muñiz Álvarez nació en la villa de Gijón y sigue residiendo en Candás (concejo de Carreño). Su infancia transcurre de manera idílica en dicho puerto, donde pasa su juventud hasta el término de sus estudios. Licenciado en Filología His…
  • ESCENA V Se van el comendador y don Pedro. Llega un caballero vestido con larga capa negra. Los vendedores siguen pregonando sus productos. VENDEDOR: Mi ungüento es maravilloso. VINOTERO: Señores, el vino añejo, Porque, siendo el vino viejo, Es …
  • ESCENA IV Se van el aya y Laurentina. DON PEDRO: Mi señora Laurentina, Que tanto amor en su pecho Guarda para mi derecho Cada vez que me ilumina. COMENDADOR: Tengo en el alma una espina Por saber si os corresponde, No sé si cuá…
  • ESCENA III Llega doña Laurentina, acompañada de su aya. DON PEDRO: A propósito, aquí llega Esa hermosura callada, Esa flor que la nevada Vence si el aire navega. La clara flor de la Vega Luce su llama preciosa, Su fragancia, que, olorosa, Se prese…
  • ESCENA II Entra don Pedro, acompañado del comendador. DON PEDRO: Dichoso mal el amor, Si es que el amor es un mal, Pues su destino fatal Es de todo lo mejor. Quiere hacernos el favor El amor tan inconstante Que arranca a cualquier amante Que el …
  • ESCENA IV DON MARCOS huye despavorido, sin tomar su sombrero ni su capa, de modo que su cobardía se hará mas evidente para la risa de los demás. FERMINA: Qué cobardes los marqueses De elegantes ademanes. CAROLINA: Solamente unos don juan…
  • ESCENA III Sale DON MARCOS atemorizado, dispuesto a que lo llenen de reproches. Ellas mantienen una actitud seria y los dos criados se ríen. DON MARCOS: He de deciros, señora, Que más que el sol sois divina, Mi señora Carolina, Luz que la aurora …
  • ESCENA II DON MARCOS se retira por la puerta que conduce a las habitaciones. Queda sólo MARCELINO, rascándose el cogote y mirando a su amo, ya tras la puerta, con extrañeza. Entonces entra DOÑA CAROLINA, acompañada de DOÑA FERMINA, y d…
  • Gracias por comentar
  • Gracias por comentar
    en Soneto Comentario por Conde Waldstein agosto 2011
  • Muchas gracias Saianti
  • QUINTA “El vuelo repentino del albatros” Volaron los albatros a otros cielos. Sus alas, desplegadas en el aire, cortaron cada brisa, a la conquista de raros horizontes en los mares. Jamás temieron a la tintorera, que enseña sus aletas …
    en Lienzo Comentario por Conde Waldstein agosto 2011
  • CUARTA “Él era un simple niño, un niño sólo” No pudo sospechar tanta belleza cuando la luz del sol aparecía, tal vez porque las sombras de la noche guardaban los secretos del paisaje. Y el cielo fue encendiendo sus colores, sus brillos, el be…
    en Lienzo Comentario por Conde Waldstein agosto 2011
  • TERCERA “La luz que se perdió tras los confines” No dejes de mirar esos confines: el mar vuelve en las olas que caminan y el sol se aleja triste entre dorados. 2009 © José Ramón Muñiz Álvarez
    en Lienzo Comentario por Conde Waldstein agosto 2011
  • SEGUNDA “Los caminos estrechos de antaño” Los caminos estrechos de antaño no volvieron a ser como entonces, como pudo seguir contemplándolos en las horas del sueño inocente. Otra vez se fugaron las tardes con un halo de melancolía que acercaba…
    en Lienzo Comentario por Conde Waldstein agosto 2011


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