[FONT="]Lo estoy esperando agazapado tras este muro porque sé que va a pasar por acá, lo sé porque lo estuve siguiendo y allí viene: viste como yo, camina como yo, habla como yo; pero no soy yo; aunque nadie nos distinga, ese no soy yo y apenas pasa junto al muro me pongo de pie y lo encaro. El no puede creer lo que ve, intenta decir algo pero no le doy tiempo, de inmediato clavo la afilada hoja en su cuello y corro asustado ya que por un momento, creí sentir esa puñalada en mi propio cuello y mientras corro, lo espeso de la sangre baja por mi garganta; toso; y sólo para cerciorarme, toco mi yugular: estoy sano. Tiro el cuchillo en un basural y sigo a pie hasta llegar a casa. [/FONT]
[FONT="]Allí entré en silencio, no quería molestarla, fui hasta su cuarto y la vi, sentada en su silla mirando nada, de espaldas a mí:[/FONT]
[FONT="] —¡Papi papi… volviste![/FONT]
[FONT="](Si yo no hablé… ¿cómo supo que era yo?, habrá sido por mi olor… el sonido de mis pasos; ¿tanto así me conoce?), y corrió a abrazarme:[/FONT]
[FONT="] —¿Me trajiste los dulces que me prometiste?[/FONT]
[FONT="] —No… disculpáme, en el apuro se me olvidó —le dije mientras pensaba:(ese desgraciado le prometió dulces, ¿qué más le habrá prometido?), espero que no haya sido como el otro, aquel otro, el primero que he matado de una larga lista; aquel la lastimaba, era el peor de todos por eso, lo arrastré con rabia hasta el bote y lo arrojé allá… en medio de aquel lago profundo; con mucho peso y aún vivo, para que sufra. Sí, el primero fue por venganza y el resto, sólo por perfeccionamiento. Recuerdo el sabor del agua salada entrando por mis narices, recuerdo la desesperación y todo a mi alrededor… se puso negro; casi muero en el bote aquel día, pero yo sobreviví, y el no. Al llegar a casa, mojado aún, la encontré como era habitual: escuchando la radio, y al correr hacia mí, pobrecita, pechó un mueble que aquel mal hombre había dejado en el camino, yo corrí hacia ella y la tomé en brazos, la alcé, la puse contra mi pecho y viendo lo blanco de sus ojos le dije:[/FONT]
[FONT="]—Otra vez olvidé traerte los dulces, pero ya voy a buscarlos, vuelvo en seguida [/FONT]
[FONT="]Y salí tan rápido de casa, tan apurado iba, que no me di cuenta de que alguien me estaba siguiendo; pero si noté el plomo entrando por mis espaldas; al escuchar el segundo disparo, caí de rodillas y logré girar, para ver a mi asesino corriendo, dando grandes ancadas casi sin mover los brazos; tal y como lo hago yo. (Tal vez sea mejor así), pensé, (tal vez él recuerde llevarle dulces, a mí pobre niña ciega). [/FONT]
Comentarios
Saludos
La narración estuvo muy buena,me entretuvo siguiendo a la voz y conocerte Cuentista DCF es un gusto :cool: Un abrazo:).