Un silencio vacío ha opacado la luz de un cuarto
imaginado por el aroma de un incienso artificial con olor a humedad,
opacado sólo con el aroma del sudor de tu cuerpo que desconozco,
deseo
pero solo de lejos olerlo puedo.
Tu presencia se derrumba ante la imaginación bestial
de una erección prolongada por tu recuerdo
que no existe… pero
reprimes para no demostrar que las almas débiles son las más electrificantes.
Y el vacío sigue
Sofocando decisiones del foco eléctrico central que se alimenta de cables roídos,
enmohecidos con la angustia de una larga espera…
larga…
perceptiblemente eterna,
pero mas finita que el numero de seres como tu…
como yo…
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